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En desalojo de Ixhuatlán de Madero hubo disparos contra los campesinos

A los detenidos los golpearon y quisieron obligarlos a declarar que están siendo entrenados por el EZLN Activista de los derechos humanos y familia, amenazados de muerte Se ignora paradero de tres mujeres

Lupita L?pez Xalapa, Ver. 19/06/2007

alcalorpolitico.com

A los campesinos indígenas de Ixhuatlán de Madero desalojados de manera violenta el pasado 14 de julio, no sólo les dispararon, también los golpearon, trataron de obligarlos a confesar que estaban siendo entrenados militarmente porque, supuestamente, les habían encontrado uniformes militares, armas y una bandera del EZLN, y al menos a uno de ellos, cuyo testimonio fue enviado a este portal informativo, lo amenazaron con matarlo a él y a su familia si denunciaba todo esto.

En 1938, campesinos de las comunidades Lomas del Dorado y Tzocohuite, en Ixhuatlán de Madero, Ver., fueron dotadas de casi 2 mil 500 Hectáreas ejidales que nunca llegaron a sus manos sino a una familia de Terratenientes: la familia Faisal.

Posteriormente, hace 23 años, estos campesinos intentaron tomar sus tierras, pero fueron desalojados violentamente por el ejército. Desde entonces regresaron a las vías legales buscando que se cumpla dicha resolución, pero siguieron sin ser escuchados.

El pasado 10 de junio de 2007, los campesinos de dichas comunidades intentaron una segunda toma de sus tierras al ver agotadas las vías institucionales, pero nuevamente, cuatro días después, fueron reprimidos y desalojados con violencia, ahora por la policía del estado.

Ahí se encontraba Javier Islas Cruz, como observador de la Red Unidos por los Derechos Humanos y adherente a La Otra Campaña, quien resultó desaparecido como muchos otros, comunicándose libre después de tres días. Este es su testimonio:

Esto es lo que ocurrió el 14 de junio:

Javier Islas, quien ya fue liberado, dice estar ahora en un lugar seguro y considera que es importante difundir “cómo fue esta represión y la situación de los compas detenidos”:

Eran las 4 de la tarde cuando llegué a donde estaban nuestros compas pensando en que no se realizó la rueda de prensa que se tenía planeado en Poza Rica, ya que me comuniqué a casa de Chela por la tarde y me dijeron que no sabían nada y deduje que no se realizaría

Platiqué con Gabino, quien me dijo que había un evento en Llano (de Enmedio) y que ahí se encontraban las autoridades del Gobierno que vendrían a dialogar.

Como a las 4 y media nos dijeron los que se encontraban en la puerta que ya estaban los representantes de gobierno, entonces nos fuimos donde siempre dialogaban y el diálogo duró escasos 15 minutos. La postura de lic. (Roberto) Álvarez era una sola: que desocuparan las tierras y el martes se instalaba una mesa de trabajo y que el Gobernador del estado estaba muy interesado en darle solución a este problema.

Por su parte, Gabino les dijo que no desocuparían las tierras y que ellos no negociarían; esto como que molestó a los de gobierno ya que le dieron 30 minutos para que lo pensara, a lo que Gabino les contestó que no había nada qué pensar; a esto la respuesta del licenciado fue más enérgica y le dijo que nosotros tendremos la culpa de las consecuencias que sucedan después de los 30 minutos, ya que ellos quisieron solucionar el problema sin ningún percance, esto ya lo dijo en un tono molesto.

También comentó que los dueños de las tierras estaban presionando al Gobierno de Estado para desalojarlos y por eso su interés de dialogar fuera de las tierras, dio la vuelta y se retiró el licenciado Álvarez, tres personas más que lo acompañaban y dos policías que también entraron junto con ellos, abordaron dos camionetas y se fueron rumbo a Llano de en Medio, pero las patrullas aún se quedaron ahí en la entrada, había tres como con 5 policías cada una.

Estuvimos unos minutos parados cuando le dije a Gabino voy a ir por el bocho por si se ocupa para agilizar las cosas, le di la cámara por si la ocupaba, ya que durante todo el diálogo me dediqué a tomar fotos, al separarme unos 20 metros entró una camioneta blanca polarizada a toda velocidad dirigiéndose a Gabino y sus compañeros que estuvieron en el diálogo.

En seguida, detrás de ellos, entraron otras patrullas con policías a bordo disparando su armas contra nuestros compas, decidí correr pero sabía que no llegaría lejos y por la agresividad a como entraron, temí que me hirieran o pensaran ellos algo peor de mi y actuaran más agresivos.

Levanté los brazos, giré de frente a ellos ya una vez que me dieron alcance y aún con los brazos arriba me siguieron disparando, se acercaron, me indicaron que me tirara boca abajo me preguntaron quien era, les dije que Javier Islas Cruz de Derechos Humanos y sólo estaba como observador de derechos humanos.

Luego, me subieron a una patrulla, me quitaron todas mis pertenencias como fue mi cartera mi cinturón mis zapatos, dinero; todo el camino me pusieron boca abajo, yo sólo escuchaba disparos por donde sea, les decía que no dispararan ya que nadie se encontraba armado, me preguntaban cuantos eran y quien era el verdadero líder que los encabezaba.

Después, encontraron mi carro y como ya tenían las llaves lo prendieron y me dijeron que lo pasarían asegurado, en eso llegó un policía con unas insignias en los hombros quien me dijo a que dependencia de derechos humanos pertenecía, le contesté que a la Red Unidos por los Derechos Humanos y que el registro lo habíamos realizado en Papantla.

Durante ese lapso de tiempo pude percibir la presencia de más de 100 policías, como 9 patrullas, un autobús de la policía y policías a caballo y perros.

Después, empezaron a llegar más policías con los detenidos, a estos Compas los empezaron a golpear con las fundas de sus machetes, bajándoles los pantalones y poniéndolos boca abajo. Al percatarse que yo estaba observando esas arbitrariedades me pidieron que me quitara del lugar.

Posteriormente me indicaron que me subiera a mi carro junto con tres policías y junto con las patrullas empezaron a trasladarse a Benito Juárez indicándome los policías que fuera yo en medio de la fila de patrullas; el autobús los caballos y los perros se fueron con rumbo a Álamo, al llegar a Benito Juárez, una especie como cuartel de piedra, me quitaron nuevamente mi carro, nos hicieron que nos pusiéramos de rodillas al rededor de una cubeta con agua, en total éramos 11 los detenidos entre ellos dos menores de edad y cuatro viejitos, el más grande tiene 70 años, uno de 50 años y los otros dos no pude escuchar su edad, los menores tienen 16 y 17 años.

Empezaron a escoger al azar a uno de nosotros pero antes nos pidieron que nos laváramos la cara y las manos en la cubeta de agua, al que elegían se lo llevaban a un cuarto donde se escuchaba cómo lo golpeaban y los lamentos de nuestros compas, ahí les hacían preguntas como ¿Quién es el líder? y cosas así, esto lo repitieron con tres compas más.

Ya estaba por obscurecer, ya no tenía yo noción de la hora cuando nos subieron a las patrullas por parejas, esposados, y algunos compañeros sin camisa y emprendieron el camino con rumbo a Tuxpan, yo pensaba que nos tirarían por ahí pero no fue así, el trayecto en la patrulla duró mucho, empezamos a sentir el cambio de clima, hacía demasiado frío, yo siento que viajamos en la patrullas más de 6 horas cuando nos bajaron vi un reclusorio, nos instalaron en un cuarto grande donde por donde quiera había policías entrando y saliendo a un lado había un dormitorio y una cocina, otros cuartos más pequeños donde había máquinas de escribir, nos indicaron ponernos de frente a la pared diciéndonos que no volteáramos.

Llegó un médico, nos tomó el pulso, preguntó si teníamos alguna molestia, el compañero de 70 años era el más golpeado, se quejaba de su espalda y los policías decían que era de la cruda, de la borrachera que tenia.

Después me llevaron a un cuarto aislado de ellos donde me preguntaron de donde venía, qué hacia ahí y cuál era mi propósito en ese lugar, les dije que pertenecía a la Red Unidos por los Derechos Humanos que estaba en Papantla y sólo estaba como observador de derechos humanos, me empezaron a golpear en el estómago pidiéndome que dijera la verdad, que si yo era el verdadero líder, esto porque Gabino, durante el diálogo comentó que el sólo era parte de una comisión enviada por la organización.

Entonces, ellos tenían pensado que el verdadero líder estaba oculto, esperando la respuesta, ya que Gabino constantemente se comunicaba con radio pero con los de la puerta y ellos pensaban que era con alguien más.

Así me tuvieron como 20 minutos, para después llevarme otra vez con los compas.

En una mesa pusieron los machetes , radios , pilas, cargadores de radios , camisas negras, sombreros, pantalones y camisas militares verdes , la bandera del EZLN y las mantas de la otra campaña, eso en la madrugada es lo que vi , ya para entrada la mañana ya había cuatro pistolas que según ellos también nos las habían encontrado a nosotros

Para esto, dentro de los detenidos nunca vi a Gabino, ni en el traslado ni en el reclusorio, pero lo que sí noté es que estaba ahí su mochila que traía mientras el diálogo, al igual que un radio que él portaba para comunicarse con los de la puerta, en total eran 3 radios.

Durante la mañana todo el tiempo nos mantuvieron hincados frente a la pared, ya enfrente de ellos se dirigían hacia mí preguntándome otra vez lo mismo y golpeándome.

Esto era constante, después empezaron a interrogar uno a uno de los compas, ellos decían que habían sido invitados para recuperar unas tierras, que eran vecinos y otros originarios de Lomas del Dorado y les preguntaban por el líder, ellos sólo decían que sólo conocían a Doroteo, ya después los policías les preguntaban si conocían a Gabino, pero ellos negaban eso.

Cuando les preguntaron por mí, ellos decían que no me conocían, que apenas me habían visto el miércoles y el jueves pero que no sabían ni cómo me llamaba.

Me volvieron a interrogar y a golpear preguntándome que hacía yo ahí, si ellos no me conocen entonces, me empezaron a decir que si ese era mi verdadero nombre ya que habían encontrado una credencial de elector (que nunca vi) con el nombre de Humberto, dentro de un uniforme militar y que ahí estaba mi foto y que ese uniforme estaba dentro de mi carro, entonces se acerco otro policía y me acusó que yo era el que los adiestraba y les llevaba los uniformes, y que por eso nadie me conocía y porque estaba encapuchado.
Después sacaron una foto de una persona encapuchada y me decían que yo era esa persona.

Les dije que ellos me habían visto tomar fotos y que los representantes de gobierno que estuvieron en el diálogo me vieron y me identificaron que no tenía ningún pasamontañas o capucha, pero ellos no aceptaron esto y empezaron a argumentar eso, que yo no me llamaba Javier Islas y que mi finalidad era, ya sea adiestrarlos y darles ropa verde militar.

Constantemente argumentaban esto en mi contra y constantemente uno o dos policías se acercaban a amenazarme y pedirme que dijera la verdad, ya molesto, un policía me grita mentándome la madre, exigiéndome de una vez diga la verdad, quien era yo , ya que hablaron a un batallón de Poza Rica y dijeron que se habían perdido uniformes y que como yo había dicho que era de Poza Rica me culpaban de eso.

Durante nuestra declaración nunca estuvo algún licenciado, únicamente una secretaria que escribía lo que uno le decía.

Fui el ultimo que declaró pero estaba una persona que en base a lo que yo decía, el le ordenaba a la secretaria que escribiera a su modo de él, por ejemplo: yo declaré: al momento de entrar los policías con las patrullas entraron disparando a los compañeros, constantemente escuché disparos, y esta persona le indicaba a la secretaria que escribiera: al momento del desalojo dispararon al aire y sólo escuché dos o tres disparos durante el desalojo.

Posteriormente, nos hicieron una prueba del rodizonato de sodio o algo así dijeron que se llamaba, para averiguar si habíamos disparado nosotros.

Nuevamente me abordaron los policías exigiéndome que declarara que efectivamente yo era propietario de esos uniformes y que los iba a entregar porque a eso me dedicaba, a darles ropa militar y enseñarles a disparar armas de fuego, y nuevamente los golpes y manotazos en el estomago y cuello.

Cuando pude platiqué con los compas y les pregunté quién traía esa ropa, ellos también no lo sabían, también note la incertidumbre de los policías, ya que todos los detenidos eran campesinos y vecinos que se conocían entre sí, pero ellos no me conocían y no tenía yo rasgos de campesino o que fuese de su rumbo por eso pensé que fue más el coraje contra mí.

Escuché hablar a los policías que decían: el bueno se nos fue sólo detuvimos a campesinos que los engañaron.

A la entrada la tarde un policía se acerca a mí y me dice: ya vinieron por ti, pensé luego que era Juan y Chela

Ya por la noche nos levantaron y nos llevaron al reclusorio, me tuvieron ahí como una hora, al sonar el teléfono de una recepción dentro del reclusorio escuché que preguntaban por nosotros por parte de derechos humanos, entendí que ya estaban preguntando por nosotros y el que tenía el teléfono dijo: preguntan por Javier Islas y el señor le comenta al del teléfono tapándole la bocina: dile que ya está libre desde hace una hora.

Después de esto salí esperando encontrar a Juan y a Chela pero no fue así, sólo había una camioneta negra, me vendaron los ojos y me subieron a la batea, me quitaron mi camisa y empezaron la marcha, hacía demasiado frío, pusieron el radio a todo volumen y sólo escuchaba pláticas y risas, sentí que el trayecto duró una hora más o menos, me bajaron y me sentaron en una silla y enfrente puse mis brazo donde había una mesa constantemente, personas diferentes que no podía ver me preguntaban mis datos, a qué órgano de derechos humanos pertenecía, si estaba seguro quiénes eran Los Dorados de Villa o sólo los conocía de pasada, que si en realidad era yo Javier Islas o Humberto, de dónde saqué yo esos uniformes, si era yo militar o había estado ahí.

Me dijeron que el cuartel más cerca a Poza Rica era el que está en Coatzintla, que si era yo de ahí que hablara, ya que ya venían los militares a verme y si ellos me llevaban me iba a ir peor, esto fue todo el día del sábado, me entrevistaron como 5 personas diferentes, nunca los vi, siempre estuve con los ojos vendados y sin camisa, no supe si era de día o de noche, sólo comí una vez y todo el tiempo no dejaron que me levantara de mi asiento con las manos amarradas puestas sobre la mesa, perdí la noción del tiempo y escuché cómo se abrió la puerta, entraron varios, me tomaron de los brazos, me levantaron y caminamos unos metros, escuché otra vez el motor de la camioneta, sentí más frío.

Me subieron a la batea otra vez y empezó la marcha nuevamente en carretera por un largo tiempo y después sentí terracería por los rebotes de la camioneta, se paró la camioneta, nunca dejaron que me parara, ellos me bajaron cargando, caminaron unos 20 metros de la camioneta, me dijeron que no me moviera, que ya tenían ubicada a mi familia y que si comentaba algo de esto no me matarían a mi primero sino a mis padres y hermanos y al último a mí.

Tardaron como 15 minutos cuando escuche el motor de la camioneta y escuché como se alejó y después unos disparos y me tumbe al suelo, espero algo de tiempo, antes de pararme me quite la venda y ni había nada, todo era monte, caminé más o menos adonde escuché el motor de la camioneta y había el camino de terracería, empecé a caminar un buen rato, hacia mucho frío, no sabía qué hora era, si iba bien o me estaba alejando, escuchaba a lo lejos motores de carro y ya se empezaban a ver luces, caminé más rápido y llegué a una gasolinería que estaba a las afueras de una ciudad, los letreros decían Teziutlán.

Finalmente, con la ayuda que a Javier Islas le proporcionaron algunas personas, logró ponerse en contacto con sus conocidos, participantes del movimiento, a quienes les contó lo sucedido, les dijo que ya estaba libre y les pidió ayuda para irse a un lugar seguro.

Les dijo que lo importante ahora es saber cómo están los “compas” que se quedaron encarcelados y dónde está Gabino “ya que ustedes no lo encuentran y él no venía con nosotros detenido pero si se encontraban algunas pertenencias que el traía durante la represión, como es su mochila y el radio, no sé si los tiró al momento de correr o si de verdad lo pasaron detenido y lo aislaron de nosotros.

“También me preocupa mucho que en donde se hacía de comer en las tierras había 3 mujeres, no supe más que pasó con ellas, espero en Dios que al escuchar los disparos ellas hayan corrido a esconderse”.