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Prevención de la violencia de género
Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

En postpandemia persistirá desigualdad laboral entre mujeres y hombres

- Este año habrá 13 millones menos de mujeres con trabajo que en 2019

- Tendrán menos probabilidad de tener un empleo que los hombres

Miguel Valera Xalapa, Ver. 23/07/2021

alcalorpolitico.com

Según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo, más de año y medio después de entrar en la pandemia de COVID-19, la igualdad de género en el mundo del trabajo ha empeorado y esta se mantendrá ya que para las mujeres será más difícil volver a emplearse que para los hombres.

“Las mujeres han sufrido pérdidas desmesuradas de empleo e ingresos, debido también a su sobrerrepresentación en los sectores más afectados, y muchas siguen trabajando en primera línea, sosteniendo los sistemas de cuidados, las economías y las sociedades y a menudo realizando también la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerados. Todos estos factores acentúan la necesidad de que en la recuperación se tenga en cuenta la perspectiva de género para responder al compromiso de avanzar en la reconstrucción con más equidad”.

La nota de políticas de la OIT, “Avanzar en la reconstrucción con más equidad: Los derechos de las mujeres al trabajo y en el trabajo, en el centro de la recuperación de la COVID-19”, señala que, a nivel mundial, las mujeres se han visto desmesuradamente afectadas en cuanto a pérdidas de empleos.



“Como consecuencia de la pandemia se destruyó el 4.2 por ciento del empleo de las mujeres, frente al 3 por ciento en el caso de los hombres y en 2021 todavía habrá 13 millones menos de mujeres empleadas que en 2019, mientras que el empleo de los hombres habrá recuperado los niveles de 2019”.

Además, según las previsiones del organismo dependiente de Naciones Unidas, se espera que este año el empleo de las mujeres aumente un 3.3 por ciento en comparación con los niveles de 2020 (41 millones), mientras que el empleo de los hombres lo hará un 3 por ciento (59 millones).

“Aunque la tasa de crecimiento del empleo de las mujeres que se prevé para 2021 supera a la de los hombres, será, sin embargo, insuficiente para que las mujeres recuperen los niveles de empleo previos a la pandemia, debido a que éstas experimentaron mayores pérdidas de empleo en 2020 (-4.2 por ciento)”.



Asimismo, la OIT pronostica que a finales de este año la cifra de mujeres empleadas será de 1,270 millones, mientras que la de los hombres con un empleo alcanzará los 2,019 millones. Lo anterior significa que solamente el 43.2 por ciento de las mujeres que en todo el mundo tienen edad para trabajar estarán empleadas en 2021, frente al 68.6 por ciento de los hombres en la misma situación; en otras palabras, las mujeres todavía tendrán 25.4 puntos porcentuales menos de probabilidad de tener un empleo que los hombres.

El informe también indica que el continente americano experimentó la mayor pérdida de empleo femenino a consecuencia de la pandemia, un 9.4 por ciento, frente al descenso del 7 por ciento en el caso de los hombres, lo que perturbó el progreso observado en los últimos 15 años en la zona.

“La OIT estima que la ratio entre empleo y población en la región será de solo el 46.8 por ciento en el caso de las mujeres en 2021, mientras que en el de los hombres alcanzará el 66.2 por ciento. Estas cifras dibujan unas perspectivas sombrías para las mujeres, y ponen de manifiesto que el crecimiento del empleo no es lo bastante intenso para recuperar los niveles previos a la pandemia”.



Asimismo, la nota de políticas señala que el segundo mayor descenso en el número de mujeres empleadas se observó en los Estados Árabes, donde el empleo femenino se contrajo un 4.1 por ciento y el de los hombres un 1.8 por ciento. En Asia y el Pacífico, hubo una disminución del empleo femenino del 3.8 por ciento, frente a una disminución del 2.9 por ciento en el caso de los hombres. En Europa y Asia Central, también se redujo el empleo de las mujeres considerablemente más que el de los hombres, provocando disminuciones del 2.5 por ciento y del 1.9 por ciento, respectivamente. Finalmente, en África, el empleo de los hombres experimentó el menor descenso de todas las regiones, con solo un 0.1 por ciento de caída entre 2019 y 2020, mientras que el empleo femenino disminuyó un 1.9 por ciento.

Además, refiere que la crisis sanitaria ha arrojado luz sobre las grandes brechas de género en la calidad del empleo, especialmente con respecto a las muchas mujeres que trabajan en sectores y ocupaciones feminizados y en la economía informal.

“Ya antes de la pandemia, los empleos de alta concentración femenina se caracterizaban por los bajos salarios, las prolongadas jornadas de trabajo, las escasas oportunidades de ascender y la exposición a riesgos de salud y seguridad en el trabajo y a sufrir violencia y acoso. Cuando estalló la pandemia, estas tendencias expusieron a un mayor peligro de ser despedidas a las mujeres, que vieron cómo se reducían notablemente sus horas de trabajo y/o experimentaron un mayor deterioro de sus condiciones laborales”.



Asimismo, el sector femenino de la población ha seguido desempeñando trabajos esenciales, a menudo a riesgo de sus propias vidas y soportando una doble carga: turnos más largos en el trabajo y cuidados en casa. “Hay nuevos datos que muestran que son las mujeres las que siguen soportando la mayor carga del trabajo de cuidados no remunerado, lo que ha llevado a las mujeres que seguían teniendo un empleo a reducir las horas de trabajo remuneradas o a ampliar sus horas totales de trabajo (remuneradas o no) hasta niveles insoportables”.

El informe considera que para “construir un futuro más justo” se debe tomar en cuenta la igualdad de género en el esfuerzo de recuperación. Por ello, emite las siguientes recomendaciones



- Invertir en la economía del cuidado porque los sectores de la salud, la asistencia social y la educación son importantes generadores de empleo, especialmente para las mujeres, y también porque las políticas de permisos para el cuidado y las fórmulas de trabajo flexible pueden fomentar una división más uniforme del trabajo en el hogar entre mujeres y hombres.

- Trabajar por el acceso universal a una protección social integral, adecuada y sostenible para todos, con el fin de reducir la brecha de género actual en la cobertura de la protección social.

- Promover la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor.



- Erradicar la violencia y el acoso del mundo del trabajo. La violencia doméstica y la violencia y el acoso por razón de género relacionados con el trabajo han empeorado con la pandemia, y han socavado aún más la capacidad de las mujeres para participar en el empleo remunerado.

- Promover una mayor participación de las mujeres en los órganos de decisión, el diálogo social y las instituciones de los interlocutores sociales.