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Entre tatuajes, fantasías y peligros

Jorge E. Lara de la Fraga 31/07/2013

alcalorpolitico.com

“Tatuajes de tus besos llevo en todo mi cuerpo, tatuados sobre el tiempo…” Rola romántica
 
En la actualidad vemos como se ha generalizado la costumbre, en determinados individuos, de tatuarse partes de su cuerpo, sea por supuestas razones estéticas o por mera imitación, ya que en los ámbitos deportivos y en los círculos artísticos o de los espectáculos, atletas de renombre y divos “lucen mediáticamente” tales diseños epidérmicos. Hubo un tiempo en que sólo los delincuentes o elementos relacionados con cuestiones ilícitas así como los marineros se tatuaban, pero ahora hasta se difunden por vía internet los diversos “modelos gráficos” para que los interesados seleccionen el de su preferencia. Antes que nada hay que enfatizar que un tatuaje es una modificación del color de la piel en el que se crea un dibujo, una figura o un texto con tinta o con algún otro pigmento bajo la epidermis de una persona. Además es pertinente alertar, de inicio, que esa práctica implica sus riesgos y amerita medidas precautorias.
 
En una apretada síntesis histórica puedo decir que los orígenes de los tatuajes son muy remotos; se dice que su práctica es tan antigua como la historia misma de la humanidad. Proviene su nombre del samoano tátau, que significa marcar. Las tribus de la Polinesia, en el Pacífico, utilizaban el tatuaje como ornamentación y además tal acción confería jerarquía y propiciaba el respeto comunal. La práctica de tatuar se desarrolló durante cientos de años y alcanzó su punto culminante con la incorporación de motivos geométricos. En una época y en determinadas regiones del planeta, el tatuaje se utilizaba para identificar a los individuos y además indicaba el paso de la adolescencia a la madurez. El tatuaje llegó a occidente y al continente americano por la vía marítima. Marineros aventureros adquirieron las técnicas en las islas de la Polinesia y después se convirtieron en tatuadores. Hay tatuajes temporales y permanentes, estos últimos son muy difíciles de eliminar (por vía técnica láser), además de ser cara y dolorosa la eliminación dérmica.
 
No hay que ignorar que el tatuaje es una herida y por lo tanto susceptible para que el individuo que lo practique adquiera una afección o infección. El médico y también docente, Armando Contreras Arriola, colega de la BENV y de la UV, fue el que me animó a realizar el presente comentario, enviándome datos y apreciaciones sobre el tema en cuestión. Indica el amigo que la esterilización inadecuada de las agujas para tatuajes causa una amplia variedad de enfermedades infecciosas y reacciones cutáneas; entre las infecciones transmisibles alcanza a citar a la hepatitis, la sífilis, la lepra, tuberculosis cutánea, rubeola, tétanos y molusco contagioso. Expresa que afortunadamente existe un organismo que controla el uso y el abuso de los tatuajes, mismo que se denomina Administración de Alimentos y Medicamentos (la FDA) y tiene como propósito poner en guardia a los clientes y a los tatuadores sobre los riesgos médicos de esa actividad muy socorrida. Entre otras cosas, la FDA ha advertido que las tintas para tatuajes y los pigmentos para colorear pueden contaminarse con diversos tipos de bacterias, mohos y hongos.
 
Algo que quiero resaltar es que la hepatitis “C” es una enfermedad que propicia el cáncer de hígado y se adquiere de varias maneras; una de ellas puede ser al practicarse un tatuaje en condiciones irresponsables, toda vez que hay exposición directa de la sangre del individuo y que pueden estar los instrumentos contaminados, no existir las condiciones higiénicas o realizar el trabajo un individuo impreparado y sin escrúpulos. Se impone por ello que esos establecimientos o “estudios de tatuajes”  tengan la autorización legal por parte de los institutos de salud pública, a fin de verificar la esterilización de las agujas, evaluar los tipos de tinta y la preparación y calidad ética del “artista gráfico”. Entre son peras o son manzanas, se recomienda que si una persona sospecha que tiene una irregularidad provocada por un tatuaje, deberá comunicarse a la brevedad posible con un profesional del cuidado de la salud o con una clínica que atienda emergencias de la piel.
 
Atentamente
 
Profesor Jorge E. Lara de la Fraga
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