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Mutatis mutandis

Espectáculo deportivo, pan y circo

Rafael Arias Hern?ndez 21/05/2014

alcalorpolitico.com

El futuro alcanza y atrapa. En estadios y canchas de innumerables vidas humanas, corre que corre la creciente pobreza cotidiana. En gimnasios de limitaciones y sacrificios, se ejercitan permanentemente miseria, marginación, inseguridad y delincuencia. Velatorios y velódromos de impunidad insuficientes.
 
Afuera, a diario se la juegan millones de muertos de hambre, relegados y afectados por inseguridad y falta de bienestar; también se declaran competidores sedientos de soluciones. Inútil esconder reclamos sociales, imposible minimizar y desatender sus crecientes movilizaciones y protestas. Peligroso sobrestimar y abusar de las caras soluciones de distracción y entretenimiento que se imponen, a costa del erario público y del sacrificio de muchos. No hay mundial, ni carnaval que disfrace y esconda a la miseria; ni salsa y competencia, carro alegórico y comparsa que mitiguen hambre y sed.
 
La lección brasileña se expande a todas partes, el verdadero campeonato futbolero se hace presente. No es lo mismo montar costoso espectáculo en un país donde abundan recursos; que en otro, donde siempre faltan, y sobran pobres y hambrientos. Con frecuencia, endeudándose para hacer la fiesta.
 
Ante estos reclamos que se multiplican, ante una complicada realidad que no cede, la lucrativa y beneficiosa idea de realizar espectáculos de distracción o esparcimiento masivos alcanza su verdadera dimensión y transitoria realidad.
 
Imposible ignorar lo que trasciende y se convierte en escándalo: los incontables negocios con recursos públicos que se producen para unos cuantos, a partir de la construcción o redituable adaptación de instalaciones y servicios deportivos de efímera y costosa utilización; y, desde luego los jugosos beneficios de su difusión, que también se apoyan con recursos públicos.
 
“Una nueva ola de protestas inquieta a Brasil a las puertas del mundial…Los sindicatos se suman a las marchas de los movimientos ciudadanos…A solo un mes 50 ciudades convocan protestas contra el evento.”(EL PAIS.170514)
 
LOS OTROS PARTICIPANTES DE SIEMPRE.
 
De todas partes vienen experiencias que apenas empiezan y manifiestan con intensidad en aumento. La amenaza de mayores y más violentas protestas está presente en las vísperas y durante la realización de cualquier espectáculo que atraiga la atención y el interés internacional o mundial.
 
La cuestión es simple e inocultable: el distractor no es nada, frente al cúmulo de necesidades insatisfechas , de problemas sociales no atendidos y mucho menos resueltos y, para colmo, un aparato gubernamental que sólo piensa en la autopromoción y hacer cuanto negocio esté relacionado con la promoción, celebración, difusión y comercialización del evento.
 
“La imagen de cientos de miles gritando consignas contra el certamen en las puertas de un estadio es una pesadilla para la presidenta Dilma Rousseff, quien pretende utilizar el torneo para mostrar la nueva cara de Brasil como potencia emergente… Sin embargo, las manifestaciones y bloqueos de avenidas en varias ciudades fueron un recordatorio de la frustración de muchos con los millonarios gastos para el Mundial, en un país que carece de educación, salud y transporte de calidad…” (LA JORNADA.16.05.14)
 
Presentes y participantes los múltiples y crecientes problemas de pobreza, hambre y sed; así como de fortalecimiento del estado de derecho, de la garantía de seguridad en la vida y patrimonio personal, del ejercicio de libertades y el puntual cumplimiento de las obligaciones oficiales.
 
La alerta se ha activado, el reclamo popular se manifiesta. Otra vez salen a las calles necesidad e inconformidad social, junto a exasperante situación personal. Las condiciones cada vez más difíciles y adversas para las masas, estimulan resentimiento e indignación; y lo más significativo, se repite la lección de historia no aprendida, la experiencia no asimilada del costoso e inútil pan y circo. Ante el pretendido espectáculo de recreación y enajenación masiva, se conocerán y difundirán aún más incomprensiones e injusticias, incapacidades e irresponsabilidades, así como complicidades y actividades criminales gubernamentales.
 
Los juegos interesarán mientras su programa esté vigente, pero los otros jugadores (pobreza, hambre, sed, inseguridad y delincuencia) que también obligadamente participan seguirán ahí, en la rutina de la vida diaria de todos los obligados a meterse y enajenarse de espectáculo. Eso si mal comidos y cada vez más empobrecidos.
 
Marginados, sacrificados, desesperados, descontentos. Todos se niegan a aceptar callados, obedientes y resignados este presente obligado; y rechazan futuro impuesto de limitaciones y sacrificios. Presente negado, futuro cancelado.
 
Con la nueva tecnología comunicativa. No creen en los inapropiados mensajes de optimismo excesivo; tampoco aceptan las verdades oficiales como dogmas, válidos frente a una realidad que en todo contradice a la verborrea del discurso oficial.
 
Desde luego, que no hay que negar ni menospreciar la fuerza del entretenimiento, el poder de la momentánea evasión o distracción. Además, es preciso identificar  alcances y algunos limitados beneficios del espectáculo que se realiza ¿Quiénes son los más favorecidos, subsidiados y apoyados con recursos públicos? ¿Quiénes los de más altas y fáciles ganancias? Quedan obras públicas, instalaciones y equipo que pueden tener algunos usos permanentes o parciales En fin. “Poco a poco la indignación por la mala gestión empieza a ceder ante el entusiasmo de ver a la selección, la canharina, jugar en casa después de 64 años. Cuál será el sentimiento preponderante a finales de junio…”
 
La evasión es también una necesidad. Escapar aunque sea por unas horas de distracción y esparcimiento. Intentar olvidarse de la tortura de esta realidad, es comprensible.
 
Previsible que al momento del mundial coexistirán las dos actitudes: pasión futbolera e inconformidad social. Por unos días el entusiasmo popular del espectáculo llenará estadios, durará más si el equipo de casa logra el ambicionado triunfo. Pero también, prevalecerán y continuaran en la vida diaria, indignación, inconformidad y reclamo que son de más arraigo, duración y efectos.
 
Imprescindible hacer un balance, evaluar objetivamente costo-beneficio social.
 
JUEGOS DEL HAMBRE EN VERACRUZ.
 
Mientras tanto, con economía baja, más deuda y finanzas públicas arruinadas, la aldea jarocha prepara otros costosos juegos. Sin selección ganadora, ni competidores locales destacados, ni reconocida tradición deportiva. Toda la apuesta es al espectáculo. Al cual, quiérase o no, asistirán pobreza, marginación, hambre y sed, sobre todo, sed de seguridad, bienestar y justicia.
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