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Candidatos, les hablan…

Exhorta iglesia Católica a “hacer el bien a los que te odian y bendecir a los que te maldicen”

En ausencia del arzobispo Hipólito, ofició misa el padre Alberto Zamora, pero su invitación fue sólo a los fieles y católicos

?ngeles Godoy Morales Xalapa, Ver. 23/05/2010

alcalorpolitico.com

Este domingo en ausencia del arzobispo Hipólito Reyes Larios, el padre Alberto Zamora, procedente de Roma, Italia, encabezó la liturgia eucarística.

En la homilía dominical abordó el tema de la celebración de Pentecostés, que indica el cumplimiento del misterio pascual, “quiere decir 50 días de fiesta ininterrumpida a partir de la vigilia pascual hasta hoy, es la fiesta más grande del cristianismo donde se celebra el acontecimiento que ha transformado nuestras vidas; Jesús ha roto las ataduras de la muerte y esta es una noticia para nosotros”.

Indicó que en esta victoria de Jesús sobre la muerte se basa todo el cristianismo, sin embargo, en la antigüedad para los hebreos era la fiesta agrícola, “así como la pascua era la primera espiga que se cosechaba, pentecostés era cuando se recogía toda la cosecha del trigo y la cebada”.

En Israel era el tiempo de celebrar el acontecimiento del Sinaí, que marcaba los 50 días después de salir de Egipto, habían llegado al pie del monte Sinaí y ahí Dios bajó como fuego para entregarles las tablas con los 10 mandamientos no como prohibiciones sino como un camino de vida.

Recordó cómo se presentó el Espíritu Santo entre los apóstoles cuando estaban reunidos con la Virgen María en el senáculo, que fue una manifestación fue a través del viento, que en hebreo quiere decir espíritu.

Externó, “el espíritu derriba las barreras que nos separan y hace posible la comunión porque si Dios aterriza en nuestros corazones, si nos transforma y si nos hace amar al otro automáticamente caen las barreras y somos uno para que el mundo crea y el mundo se convierta, una sola lengua y esta lengua es la del Espíritu Santo, el otro aspecto de las lenguas de fuego que descendieron sobre los apóstoles justo en Pentecostés”.

El padre Zamora invitó a los fieles a fortalecer su fe, “amar a vuestros enemigos, hacer el bien a los que te odian, bendecir a los que te maldicen, es lo que hace el hombre nuevo; el cristiano está tan iluminado que puede perdonar”.