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¿Fiesta revolucionaria? o ¿fiesta imaginaria?

¿De quien? y ¿Para quien? Acaso ¿Hay algo que festejar?

Inocencio Martinez Cortes 16/11/2010

alcalorpolitico.com

No vivamos de la ilusión, vivamos la realidad, no hay gran cosa que festejar, a cien de la revolución mexicana, seguimos igual.

El pueblo mexicano, cien años después de haberse sacudido el imperio extranjero, buscó derrocar a un dictador, llamado Porfirio Díaz, pues en los 30 años que gobernó nuestra republica, no hubo posibilidad de elegir gobernantes en ningún rincón del país.

Así que discretamente (según mi apreciación) Don Francisco I Madero, empezó a trabajar para derrocar al cacique Díaz, buscando el apoyo de los opositores, quienes le siguieron hasta lograr el objetivo, no obstante ello, el problema radicó, en como lograr acuerdos para la estabilidad política y social, levantándose Zapata en contra de Madero, por considerar que el problema de las tierras, demanda central de los campesinos, no se resolvía.

Para el año 2010, seguimos esperando el cumplimiento de tales acuerdos, producto del triunfo de la revolución mexicana, el tema del campo fue a parar al baúl de los recuerdos, pues la repartición quedó abolida, solo nuestro gobierno fiel, en tierras jarochas entregó unas cuantas propiedades, pero de los demás asuntos, solo nos han dado atole con el dedo.

Así que nuestro pueblo sigue en pie, esperando y esperando, lo importante es que la mayoría anda trabajando, en lo que sea, pero buscando la papa, sin importar lo que suceda, ellos a lo suyo. Me da gusto saber que un buen sector de campiranos trata de arar la tierra, a sabiendas de que su producto esta muy controlado y en franca desventaja para competir con el extranjero, gracias al tratado de libre comercio, que nos endilgó Salinas de Gortari, debiendo importar hasta lo que mas producimos, como lo es el azúcar, el plátano, la naranja, el maíz y hasta el frijol, por citar algunos productos.

La sociedad de plano perdió el interés por festejar un año mas de las fiestas patrias, se percibe que no hay nada que festejar, lo único que salva la fecha es que es sabadito y en algunos lugares hacen la fiesta del pueblo, con jaripeo y toda la cosa, para la mayoría es día de descanso, aunque mis amigos campesinos y otro gran sector que no tienen salario fijo, si no trabajan nomás no comen, ellos si tiene que buscar el sustento de cada día.

Gobiernos van y gobiernos vienen, pero no pasa nada, si acaso cambian de color en la promesa, sin embargo cada vez mas, vivimos una inflación galopante, de sálvese el que pueda, de la revolución mexicana ni quien se acuerde, amen de que nos cuentan la historia como quieren, cambiando a los héroes como se les viene en gana, así menos sabremos quien ganó y quien perdió, salvo la realidad que estamos sorteando día a día.

La nobleza de mi pueblo es mas grande que el rencor y la ambición de unos cuantos, eso es lo que salva a nuestra patria, por eso se mantiene de pie y no arrodillado, se ríe de los que creen que saben y respeta a los que dicen saber, pues solo entre ellos se perjudican, pero nuestra gente noble y sencilla, no los toma en cuenta y prefiere esperar la reconsideración de quienes los han defraudado.

El centenario de la revolución mexicana, debería festejarse con una gran reflexión, de lo que se ha hecho o dejado de hacer, fortalecer a nuestras instituciones y respetarlas, buscar un gran acuerdo nacional entre la clase política, vinculado con la sociedad, tratando de frenar la inflación galopante en perjuicio de nuestra sociedad.

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