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Mutatis mutandis

Fiscalización: el petate y el muerto

Rafael Arias Hernández 19/09/2012

alcalorpolitico.com

En el estado y país fiscalizador de Alicia, la de las maravillas, demasiados quieren que regrese.

Había una vez, un fiscalizador que… así empieza la ficción, la historia no tan infantil en la que, por cierto, la fiscalización como parte de la rendición de cuentas resulta tan costosa como inútil simulación y lo que es peor, notoriamente se ha convertido en fuente de enriquecimiento… espiritual.

Después de haber supuestamente fiscalizado más de 450 mil millones de pesos; de haber analizado y autorizado más de 1378 cuentas públicas municipales y estatales; de haber participado en miles de dictámenes, estudios y auditorías de todo tipo (preventivo, correctivo, contundente, discreto, en revisión, arregladito, etc.), se ha concluido que algo tiene que enseñar, esta afortunada y súper enriquecedora vivencia.

Después de convertirse en promotor y a la vez fiscalizador del endeudamiento municipal y el famosísimo programa peso a peso; de una deuda estatal, cuya magnitud aumenta la preocupación de los que la van a pagar; y, desde luego, de haber sido maestro, mentor y orientador de cursos para capacitación y adiestramiento, dedicados a quienes, designados o electos, podían pero no terminaron en la cárcel, con excepción de algunos casos pequeños y de entretenimiento mediático que, no se arreglaron con la teoría y práctica de “que cheque y que cuadre”. También se ha concluido, que algo se le puede aprender a esta productiva y atesorable experiencia.

Estas y otras, serían razones suficientes para someter al ejemplar fiscalizador a, una ejemplar evaluación, de lo que en esencia se aprendiera qué es lo que se hizo bien y qué mal, evaluación para saber cuál es la situación, sus fortalezas y debilidades. Evaluación y diagnóstico a la vez. ¿Será posible?

Como dicen los chavos de hoy. En buena onda. ¿No lo requiere la difícil situación financiera gubernamental tanto estatal, como municipal?

La crisis financiera mundial continúa; las deudas crecen y se complican los problemas en los bancos; en el país el centralismo hacendario oprime a estados y municipios, que a su vez requieren de más orden, transparencia y rendición de cuentas ante el crecimiento de sus deudas; las necesidades sociales demandan ser atendidas, bien y a tiempo; y los justos reclamos exigen eficiencia en los gobiernos locales. Por mencionar sólo algunos de los aspectos de la compleja y difícil problemática.

Y para terminar esta parte de la historia infantil. Asuntos de este tipo, podrían formar parte de la iniciativa anticorrupción tan urgente como prioritaria para combatir y erradicar la delincuencia gubernamental.

Negar la existencia de la creciente corrupción y delincuencia es tan absurdo como inútil.

El petate del muerto

Pero, siempre hay un pero en la sopa. Después de todo esto y más hay, con y sin evaluación del costoso y enorme trabajo simulado, pero no realizado, se distinguen básicamente, dos corrientes de opinión al respecto: una, la que celebra que ya se fue y otra que suspira y pide que regrese.

La que tiene a favor sostiene que su inmensa capacidad puede llevarlo hasta la creación y obtención misma, del premio nobel de contabilidad; o cuando menos, el de fiscalización gubernamental de Guinness. Los locales vaticinan letras de oro en el Congreso, o de perdis un Honoris Causa.

Haber manejado tanto, dejar encendidas tantas mechas para iluminar su paso por esa responsabilidad, es un mérito que pocos tienen. Claro que para esta corriente de opinión, de admiradores, seguidores y se asegura que de ninguna manera pueden estar incluidos (¿por qué no los hay?), socios empresariales, cómplices oficiales y comunicadores salpicados, para ellos no importa tomar en cuenta los problemas administrativos y financieros que deja a la nueva administración y que, algunos mal pensados y “catastrofistas”, aseguran que van en aumento. Lo cierto es que los nuevos gobiernos no la tendrán nada fácil y peor si la iniciativa Anticorrupción se concretiza y realiza.

En fin, también está la otra vertiente, la que opina que su amenaza de que regrese, es algo así como querer espantar con “el petate del muerto”; cuando en realidad es sólo una finta para que con tranquilidad disfrute de toda la enorme y costosa experiencia acumulada estos años; y los millones de vivencias que ya forman parte de su fortuna existencial.

Y sale, salió o saldrá, como el “jibarito”…impune.

Lo que indudablemente se puede decir y asegurar, es que millones de personas, presentes y los que nacerán, estarán por mucho tiempo, por años y años endeudados con su ejemplo, difícilmente se olvidará su desempeño. Su nombre será más que un recuerdo. Una vez más: lo prometido es deuda.

Por lo pronto, no sé si los de a favor o en contra, preguntan y se preguntan qué hacer, con las primeras iniciativas del Presidente electo, enfocadas a combatir la delincuencia gubernamental.

Estupefactos preguntan y se preguntan: ¿Qué pasa, lo anunciado va en serio?
¿Anticorrupción en donde todo está bien, con finanzas sanas? ¿En donde no hay errores, ni defectos administrativos y contables?

¿Mayor transparencia y mejor rendición de cuentas?

¿Hacer públicos contratos y relaciones gubernamentales con los medios de comunicación?

De ahí que, en cuanto al nuevo fiscalizador, muchos celebren el procedimiento abierto, algunos festejen la exclusión y otros todavía espanten con el petate del muerto, cuando juran y perjuran que, con o sin registro o procedimiento, demasiados piden que regrese.

De cualquier forma, es de esperarse, que los encargados de hacer leyes cumplan con cumplir y hacer cumplir.

La iniciativa anticorrupción, apenas empieza.

En todo caso, de lo que se está bien cierto y seguro, es que decidan lo que decidan, crecerá nuestra deuda… con el que muchos insisten que regrese. Sí, que regrese…

Este cuento para niños también puede convertirse en una historia de terror, porque, como bien se sabe, los que la hacen no son los que la pagan.
Y colorín colorado este cuento se ha endeudado.
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