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La “Encíclica Verde” del Papa Francisco

Alicia Dorantes 19/07/2015

alcalorpolitico.com

Parte I
 
“El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo…”

Estas líneas obviamente no han sido escritas por mí, pero sí se escribieron para todos aquellos que quieran leerlas, y apropiarse de ellas. Quien las dijo, dio la cátedra más bella y humana de ecología, no sólo para Cartagena de Indias, Colombia, sino para el mundo entero. Algunas de sus frases las escuché en un noticiero nocturno durante la reciente venida del Papa a nuestra dolida América Latina. Él, como argentino que es, conoce la situación del continente. «Pocas veces en la historia de la humanidad una encíclica y la gestión del máximo jerarca de la iglesia católica, han despertado tanto interés como esta que en nuestros días generara la del papa Francisco,  conocida con el nombre de “Laudato Si”: Bendecido Seas.»

Son muchos los factores que contribuyen a esta evocación. Entre ellos cabe mencionar que, por vez primera en la historia eclesial, un papa alude de manera exclusiva al ambiente del planeta tocando de manera central los factores que generan la crisis ambiental planetaria y proponiendo las posibles soluciones a la problemática mundial.

«Los anteriores elementos están referidos al modelo económico predominante en el mundo, como es el capitalismo brutal (el dominio planetario de las finanzas, la tecnología al servicio de los poderosos, la contaminación y la degradación de los humanos pobres) y la consiguiente negación del desarrollo humano sostenible, la dominación de las grandes potencias sobre el mundo del atraso y la pobreza, la escasa gestión ambiental positiva de los gobiernos nacionales y locales  y el incumplimiento de las normas protectoras del ambiente y salvaguarda de los más elementales derechos humanos.»

A los anteriores factores se suma  la reacción de políticos conservadores de los países del norte quienes a pesar de “confesar su militancia católica” no vacilan en expresar su rechazo a las tesis pontificias, toda vez que tocan los intereses de los poderosos de la Tierra. La encíclica, está estructurada en 190 páginas (seis capítulos y 246 temas).

1. Introducción. Inspirado en San Francisco de Asís, protector de los humildes, el Pontífice manifestó haber tomado su cántico: Laudato Si mi signore: “Alabado Seas mi señor”,  cuyo título complementó con la oración gramatical: “Sobre el cuidado de la casa común”. No omitió los aportes que en materia de la paz mundial, contra la amenaza nuclear y la conservación del ambiente que realizaron sus antecesores tales como: Juan XXIII, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

2. Al capítulo 1, lo nombra: “Lo que está pasando en nuestra casa”. Parte de la base de la “casa común” fundamentado en estudios científicos actualizados, explica los efectos que producen la contaminación en sus múltiples formas al igual que el cambio climático y la cultura del descarte,  vale decir: “Úselo y Tírelo”, recordando las palabras del escritor Eduardo Galeano.

Pero el Papa va más allá y se refiere al desperdicio del ser humano: la inequidad y la exclusión que ha establecido el sistema capitalista con millones de desposeídos.

La encíclica aborda la problemática del cambio climático, la del agua cada día más contaminada y escasa en la Tierra, y convertida en nueva fuente de conflictos actuales y de futuras guerras entre las naciones. El papa analizó la pérdida creciente de la biodiversidad mundial señalando que cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya nunca podremos conocer, ni nuestros hijos tampoco.

Finalmente, Francisco el obispo de Roma, abordó el tema del deterioro de la calidad de la vida humana, la degradación social, la inequidad vigente en el planeta y la forma débil como los gobiernos nacionales y locales reaccionan ante el gran capital financiero e industrial. Coinciden también, con los estudios elaborados en Cartagena: catalogados como unos de los más críticos de la nación, tal como se explica a continuación:

A. La contaminación en Cartagena de Indias presenta múltiples manifestaciones que van desde las formas más simples de una calle sucia en el centro histórico  hasta la más compleja y espeluznante  de la  destrucción  de la bahía, sus comunidades humanas y demás seres vivientes con metilmercurio, afectados por el “Mal de Minamata”,  el mismo que afligió a Japón en los años 50 del siglo pasado, “mal” por el cual muchos murieron.

B. El cambio climático que afecta la ciudad, disparando la temperatura hasta 40 grados, incrementando la sequía en el presente año, aumentando el nivel del mar, la muerte de los corales en las Islas del Rosario, entre otras graves consecuencias ambientales, las cuales amenazan la existencia de las personas y de  todos los demás  seres de la naturaleza.

C. Si bien es cierto que los niveles  de calidad y consumo del agua potable han mejorado en la ciudad, también es verdad que ningún cartagenero goza del derecho del uso del “mínimo vital” establecido en gran parte del mundo e incluso en Bogotá , por una parte y por otra, el líquido preciado que sale  con buenos niveles de purificación de la planta de tratamiento, llega a los consumidores, en muchas zonas del Distrito, contaminada debido a la corrosión y degradación de la tubería  que la conduce hasta su destino final. A lo anterior debe sumarse el caso del Canal del Dique, que recoge la contaminación del Río Magdalena, uno de los más contaminados del mundo, y la deposita en la Bahía, con las consiguientes afectaciones, sin dejar de lado la problemática ambiental que genera a su paso por las comunidades de Cartagena, Bolívar y Atlántico.
Mas al drama del agua dulce  hay que agregar la grave situación de las aguas de nuestro Mar Caribe, afectadas aún por más 100 contaminantes, sin omitir la situación de los cuerpos internos de agua, como son los caños, ciénagas y lagunas, pese a los importantes esfuerzos que ha hecho el Estado  y algunos representantes del sector privado.

D. La pérdida de la biodiversidad tiene también en Cartagena, una de las ciudades más representativas del país en este estratégico renglón, manifiesto en la pérdida y desaparición de decenas de especies de aves canoras y marineras, mamíferos, batracios, reptiles y decenas de especies vegetales, convirtiendo este último aspecto a la urbe en una de las  poblaciones menos arborizadas de la nación, con todos sus nocivos efectos magnificados “en tiempos de cambio climático”.

E. Lo anterior, es obvio, afecta de manera directa la calidad de la vida de los cartageneros de todos los sectores sociales, pero de manera especial, la de los habitantes de las comunidades de estrato menos favorecidos por la sociedad global. La situación se torna mayormente crítica, cuando atenidos a las estadísticas oficiales de fines del año anterior, se observa que el 26.6% de los cartageneros viven en la pobreza y 4.3 % de estos, en pobreza extrema.

Agrego aquí ¿Y en México cómo estamos? En nuestro país, una de cada 10 personas está en situación de pobreza extrema. Es decir, 11.5 millones en México tienen tres o más carencias sociales y no tienen los ingresos necesarios para un nivel mínimo de bienestar; más de 270.000 de nuestros paisanos, viven en condiciones de inequidad, indignidad y exclusión; pero peor todavía son las de los más de más de 1.000 “habitantes de la calle”, las cuales en conjunto contrastan del cielo a la tierra con las de las minorías de los estratos  frente a un Estado y frente a los dueños del poder económico, político y social, para quienes es más importante aumentar y conservar sus grandes fortunas y dominios. En los últimos dos años, mediciones de la pobreza, señalan que Chiapas ha sido el estado con mayor porcentaje de personas en ambas clasificaciones de pobreza.


II parte

Amar a la naturaleza y a los pobres es el imperativo de todos los cristianos.

Corinna Acosta es comunicóloga por la Universidad del Valle de México, y a quien no tengo el honor de conocer. Ella seleccionó algunas de las frases del Papa Francisco, mencionadas en la “encíclica verde” pronunciada el día 24 junio 2015: estas son sólo algunas de ellas. Hemos dicho que la llamada “Encíclica verde”, que constituye un llamado de atención importante a los gobiernos, las empresas, las organizaciones y a nosotros mismos, para adquirir un compromiso con el desarrollo sustentable; no se trata sólo de un documento sobre el medio ambiente, sino de la forma en que hombres y mujeres nos relacionamos con nuestro entorno y cómo esta relación impacta también la calidad de vida de la familia humana.

Tal como algunos medios han analizado con anterioridad, el Pontífice expresa en este texto una enorme preocupación por el cambio climático; pero también va mucho más lejos y hace un planteamiento importante sobre cómo es que éste y otros fenómenos son un reflejo de los acelerados modelos de producción y consumo ejercidos por los seres humanos y por consecuencia del deterioro del medio ambiente. El líder de la iglesia católica destacó la importancia de observar la crisis, no como dos problemas separados, sino como uno solo de dimensiones ambientales y sociales, ya que el deterioro ambiental afecta de forma directa a las comunidades vulnerables, su cultura y su acceso a servicios básicos, principalmente de sanidad y agua potable.

Si bien muchos rechazan cualquier texto venido de la mano de un Papa por considerarlo religioso, la encíclica que hoy se publica es un documento que procede de la pluma de uno de los grandes líderes mundiales; por lo que más allá de sus referencias teológicas, constituye también un fuerte señalamiento a gobiernos, compañías e individuos, una crítica dura a nuestra voraz forma de consumir, a la deshumanización engendrada de ello y al velado suicidio colectivo devenido de nuestra rapiña ciega para con los recursos de un planeta que cada día se acerca más a su muerte, y con ello, al fin de nuestra casa común ¿Estamos a tiempo de cambiar este destino?

Estas son algunas de las frases de la “Encíclica verde” del papa Francisco, dada a conocer al mundo por el vaticano el pasado 18 de junio. El impacto de las palabras del pontífice ha sido profundo tanto en los medios de comunicación, como en la sociedad en general; destacando no por su carácter religioso, sino por el elevado compromiso social y ambiental que han distinguido al líder mundial desde el inicio.

El líder de la iglesia católica destaca la importancia de observar la crisis, no como dos problemas separados, sino como uno solo de dimensiones ambientales y sociales, ya que el deterioro ambiental afecta de forma directa a las comunidades vulnerables, su cultura y su acceso a los servicios básicos, principalmente de sanidad y agua potable. Aquí, algunas de las frases de la “Encíclica verde” del papa Francisco:

1. Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces, parece suicida.
2. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola.
3. La degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas. Es una compleja crisis socio-ambiental.
4. Los medios actuales permiten que nos comuniquemos y que compartamos conocimientos y afectos. Sin embargo, a veces también nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temor, con la alegría del otro y con la complejidad de su experiencia personal.
5. La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera conversación.
6. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo.
7. Hemos crecido pensando que éramos propietarios y dominadores de la tierra, autorizados a expoliarla.
8. El ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos: intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera.
9. ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?
10. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común.
11. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa como en los últimos dos siglos de vida.
12. El modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo.
13. Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana.
14. El sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos.
15. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de inmundicias.
16. El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral…
17. Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas.
18. El cambio es algo deseable, pero se vuelve preocupante cuando se convierte en deterioro del mundo y de la calidad de vida de gran parte de la humanidad.
19. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida…
20. Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso es caso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado.
21. la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales.
22. Crece una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad. Cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas, será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo.
23 No suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos, porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros.
24. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver: se han perdido para siempre.
25. El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad.
26. Las actitudes, que obstruyen los caminos de solución a la crisis ambiental, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás.
27.- La falta de reacción es signo de la pérdida del sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda la sociedad civil. Vale la pena que cada día de nuestra vida, reflexiones acerca de lo que hacemos por nosotros y por nuestro mundo.


Alicia Dorantes
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