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Universidad Anahuac

Sección: Va Correo Electrnico

La marcha antiAMLO: asunto de clases

“Nunca pensé que todos los que están contra AMLO

fueran a la marcha, pero sí... , ¡FUERON TODOS!”

Jorge Salazar Garca 13/05/2019

alcalorpolitico.com

El pasado 5 de mayo, la casta divina1 mexicana realizó una protesta denominada “Marcha del silencio por la defensa del progreso, la libertad, la legalidad y el estado de derecho, no al mal gobierno”. Alejandra Morán, representante de uno de los grupos organizadores (Chalecos México) dejó muy claro porqué y a quiénes se convocaba al expresar: “López Obrador no está abriendo sus oídos a UN SECTOR de la población a quien llama fifís, conservadores y neoliberales”. El evento no tendría nada de anormal sino fuera por las falsedades exhibidas; lo cual, seguramente, determinó la raquítica respuesta hasta de los mismos consentidos de los pasados sexenios de corrupción. Por ejemplo, mienten al decir que AMLO NO los escucha; sí lo hace, incluso algunos grandes empresarios evasores de impuestos son sus “consejeros”. Su molestar obedece precisamente a la petición de que, o se recortan las uñas o van por ellos. Eso, los empresarios ineficientes y corruptos, acostumbrados a vivir del trabajo ajeno no lo permitirán por las buenas, primero matarían al gallo de la pasión antes que darle agua. Llevan tres marchas y habrá más. Lo bueno es que en ese juego no caerán los empresarios honestos quienes pagan sus impuestos y tratan bien a sus empleados.

¿Cuántos asistieron?



La prensa reportó marchas en varios Estados (Michoacán, Morelos, Aguascalientes, Coahuila, Veracruz, Jalisco, etc.) y como sucede en estos casos, hay un rejuego de cifras donde los protagonistas y la prensa fifí las inflan. Sin embargo, siendo benévolos y tomando las más altas, puede afirmarse que asistieron menos de 20 000 ciudadanos. Los mayores contingentes se vieron en ciudad de México (12 mil), Puebla y Monterrey (500), Mérida (400) y si no fuera por lo que realmente esconden estas manifestaciones no valdría la pena desentrañarlas. ¿Son espontáneas, o responden a un Plan preconcebido? Juzgue usted.

¿Quiénes fueron los protagonistas?



Los participantes, evidentemente, pertenecen a esa clase social insensible, egoísta y voraz aplaudidora de los crímenes del PRIAN durante más de 30 años. Al asumirse parte de un pueblo al que odian y desprecian parecen seres esquizofrénicos2, tal como puede deducirse del cartel convocatorio en donde se lee: “el pueblo manda y nosotros somos el pueblo”. Muchos de los presentes eran adultos mayores, blancos y portaban indumentaria fina, de marca. Entre ellos había algunas víboras, tepocatas (PRI) y corruptos santurrones (PAN) responsables del hundimiento de nuestro país como Felipe Calderón, Vicente Fox, Carlos Medina Plascencia, Enrique de la Madrid, etcétera.

Consignas en la marcha.

Las frases coreadas por esos globalifílicos, portadas en pancartas, fueron estas: “Así no AMLO, fuera el socialismo”, “Peje…están cayendo los populistas cambias o te cambiamos”, “No acabes con los empresarios y la economía”, “AMLO, renuncia”, “No reelección”. Lo cual, sin duda, revela su identidad conservadora. Son aquellos quienes en 2018 dijeron que si ganaba AMLO se irían de México pero, como suele suceder con ellos, NO CUMPLIERON su palabra. ¿Por qué no se han ido si tienen mucha riqueza? La respuesta es simple: en ninguna parte los dejarían robar tan impunemente como lo hacen aquí.



AMLO, como dijera Echeverría, ni los beneficia ni los perjudica, sino todo lo contrario. El presidente sólo busca cumplir con un proyecto ampliamente difundido, y cuyo eje es acabar con la corrupción. Aunque va lento y no ruedan cabezas aún, algunas acciones han alertado a esa clase parasitaria perversa que siguen dividiendo al país llenándolo de odio para crear sus “Guaidos” y evitar ser separados del Poder político. Por todo lo anterior y ante las declaraciones de Gertz Manero, fiscal General de la República sobre que les van “pisar la cola a muchas ratas y van a dar muchos gritos”, tienen razón en poner sus barbas a remojar.



1Nombre sarcástico que se dio a la oligarquía criolla yucateca contraria a las reformas sociales de Salvador Alvarado 1915-1917.
2Enfermedad mental que se caracterizan por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad.