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La vida entre calacas tilicas y flacas

Jorge Salazar Garca 26/10/2020

alcalorpolitico.com

Existen muchas razones para conservar la tradición de Día de Muertos sin contaminarla con elementos del Halloween. Una razón importante sería su influencia, positiva o negativa, en la formación y estabilidad psicológica. Aunque ambas son promovidas desde la vertiente comercial, sobre todo el Halloween que impone hábitos de consumo y una visión de la muerte diametralmente opuestas a la del Día de Muertos. En el Halloween, la muerte es un castigo que debe evitarse a toda costa mientras que en la costumbre indígena es asumida como parte de un proceso natural e inevitable. Otra diferencia es que mientras en la tradición de Día de Muertos las personas expresan generalmente emociones positivas (respeto, solidaridad y amor filial), en la costumbre anglosajona son predominantes los sentimientos de burla, chantaje, temor, venganza, trampa y simulación. Esa una tradición con raíces necrófilas donde el mal, la superstición y la oscuridad le preceden. No lo digo yo ni creo que todo el pueblo norteamericano ignore lo anterior, lo afirman psicólogos y sociólogos. Y no es que el mexicano ame la muerte o desprecie la vida mejor que otros, simplemente la ve como parte de un ciclo que se renueva eternamente. Nuestros pueblos, antiguos o modernos, creen en la comunión y en la fiesta; no hay salud sin contacto[1].
 
A pesar de la resistencia popular a la cultura chatarra, lamentablemente los mercaderes mexicanos apátridas, ignorantes y racistas seguirán considerando la creación de altares y visita al panteón los días 1° y 2 de noviembre como asunto de NACOS. De suerte que también hay extranjeros inteligentes que ven lo bueno donde lo hay. Por ejemplo, desde los Estados Unidos la película de Pixar “Coco” vino a reforzar la celebración de esa tradición prehispánica milenaria, así como lo hace también el nuevo régimen.
 
Transmitirla a las generaciones futuras es deber de todos, pues preservar esta bellísima tradición considerada por la UNESCO en 2018 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad nos hace más humanos. Todavía es tiempo. Acompañe a sus hijos o nietos a construir un altar adornándolo con papel picado y flores de cempasúchil. Coloque la foto y los deliciosos manjares (tamalitos, chocolate, champurrado, dulce de calabaza, moles, postres y frutas de temporada) para esperar y dialogar con el espíritu de sus familiares fallecidos.
 
Por mi parte, manifiesto mi solidaridad con quienes les han desparecido o asesinado a un ser querido. Ojalá y su viacrucis termine pronto. Son 38 mil 891 los cuerpos sin identificar que saturan (2006-2019) los SEMEFOS de algunos Estados. 289 mil asesinados y 73 mil desaparecidos pueblan el territorio nacional de dolor y sufrimiento (https://www.quintoelab.org/crisis-forense/). Una manera de empezar a parar esta tragedia es expulsando la visión egoísta y egocéntrica de la existencia que nos deshumaniza. “Platiquemos” con tanta calaca tilica y flaca que nos han dejado las atroces políticas neoliberales y que aún no terminan de irse, podrían dar luz al pensamiento.
 
Parafraseando la letra de la canción “La calaca flaca” de José Hernández, interpretada por Oscar Chavez[2] a los lectores “yo les pido una disculpa, si es que ya metí la pata, aunque son muy parecidos, no es lo mismo buey que vaca. Pues aún con todo y cambio de régimen, el obrero gana el pan con el sudor de su frente para que sus hijos coman, aunque no lo suficiente, mientras muchos abusivos viven violando las leyes, ganando lo que ellos quieren por andarse haciendo güeyes”. ¡Ah! les recuerdo estar listo en el 2021 porque Tukutuku tikitaka, viene la recanija calaca; así que, mucho cuidado señores, los que ya son votantes, ahí vienen las elecciones con sus manipuladores y cada partido dice que votar por ellos debes y que de aquí en adelante nos darán vida de reyes”.
 
Por último, transcribo la calavera que amablemente hiciera ex profeso el maestro normalista Gilberto González para continuar con la tradición.
 
MEXICANOS, INFELICES PERO JUNTOS
ENTRE FLOR DE 'CEMPASÚCHIL', VELADORAS Y TAMALES,
LLEGÓ LA MUERTE A ESTAS TIERRAS, DIZQUE PARA COMPROBAR,
SI COMO DIJO ESTE GOBIERNO, CON ESA LENTITUD AL HABLAR,
QUE 'YA NO SON NEOLIBERALES"'.
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Y 'ALUEGUITO' SE DIO CUENTA QUE TODO ES VANO DISCURSO// -
"ESTO PARECE UN INFIERNO, ESTA TIERRA ES UN PANTEÓN –
SE DIJO CON PREOCUPACIÓN—
PUES NOMÁS HAY QUE MIRAR POR DOQUIER TANTO DIFUNTO"
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ACOSTUMBRADA AL DOLOR Y HASTA A LA MISMA DESGRACIA,
LA MUERTE PRONTO SE SINTIÓ INQUIETA;
Y SIN OCULTAR MÁS SU HORROR, MONTÓ EN BICICLETA,
NO SEA QUE POR EQUIVOCACIÓN, "ME TOQUE TAMBIÉN ESTA RAZZIA!"
 
 
 
[1] Paz, Octavio., “El laberinto de la soledad”. 1950. Pág. 10.
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