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Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Mexicanos deben cambiar hacia hábitos de consumo menos agresivos al ambiente

Emisiones de gases de efecto invernadero, basura y descarga de aguas residuales han aumentado

Miguel Valera Xalapa, Ver. 01/07/2021

alcalorpolitico.com

El informe técnico “Rumbo a Estilos de Vida Sostenibles Curso de Acción para el Desarrollo de un Consumo Responsable en México al 2030”, refiere que, aunque en nuestro país la ciudadanía es consciente de los retos ambientales a los que nos enfrentamos como nación, se debe consolidar el cambio hacia hábitos y patrones de consumo más sostenibles con intervenciones focalizadas no sólo en lo individual, sino también en lo circunstancial y hasta en lo infraestructural.

“Por ello se requieren crear políticas conducentes e influyentes sobre el mercado y la economía en su totalidad, como promover las compras verdes gubernamentales, fomentar el emprendimiento y la innovación sostenible, facilitar ambientes de inversión alejados de prácticas medioambientales y sociales nocivas, y una transformación profunda sobre las prácticas productivas y comerciales”.

Lo anterior significa que se deben llevar a cabo acciones que motiven, guíen y determinen a la ciudadanía a orientar sus actitudes de consumo, facilitar la plena satisfacción de necesidades y ampliar opciones de acceso a alternativas de consumo más sostenibles.



En ese sentido, el estudio publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en alianza con las secretarías de Economía (SE) y Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) plantea como meta general garantizar modalidades de consumo responsable que habiliten la adopción de estilos de vida sostenibles, deseables, beneficiosos y accesibles para la población de México hacia el año 2030, que revelan un potencial de reducción de la huella material del país en un 20 por ciento.

El informe refiere que, frente al aumento del Producto Interno Bruto (PIB), en México no se ha conseguido un desacoplamiento pleno en relación a su crecimiento económico y su huella ambiental. “Por ejemplo, las emisiones de gases de efecto invernadero, la generación de residuos sólidos y la descarga de aguas residuales han aumentado, a la vez que los bosques y selvas se han reducido. En paralelo, el consumo doméstico de materia prima, huella material , también se ha incrementado”.

“El desacoplamiento entre el crecimiento económico y el deterioro ambiental es un prerrequisito para asegurar un bienestar generalizado y duradero. En este sentido, será necesario transitar hacia patrones de producción y consumo que concilien el desarrollo social y la generación de riqueza con la capacidad biofísica y regenerativa del planeta. Las modalidades de producción y consumo a las que México suscriba su desarrollo, y los modos de gestionar la biodiversidad, ecosistemas y recursos naturales, definirán el grado de sostenibilidad de éste en cuanto a su crecimiento y bienestar”.



Asimismo, el documento escrito y coordinado por Tabaré Arroyo Currás, consultor de la Unidad de Eficiencia de Recursos de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de PNUMA, expone que es preciso que la política nacional de producción y consumo se trabaje de manera coordinada en los diferentes niveles de gobierno y sectores productivos y continúe siendo pieza esencial en la consolidación de la sostenibilidad en la agenda de desarrollo y bienestar del país. Por ello, es necesario que se lleve a cabo una transformación a favor del crecimiento verde y se consolide una transición justa para los consumidores, trabajadores y empresas hacia hábitos y patrones de consumo más responsables, que habiliten estilos de vida con impactos ambientales y sociales negativos mínimos.

“El consumo en México se enmarca en un contexto de desigualdad. Esto es de resaltarse dado el vínculo importante entre éste y la sostenibilidad ambiental. Siendo el comportamiento de consumo un canal a través del cual la desigualdad impacta al ambiente, se vuelve imperante ayudar a los consumidores a comprender cómo sus hábitos y patrones de comportamiento pueden minimizar las presiones e impactos sobre el entorno natural y social. En otras palabras, definir respuestas que ayuden a la población a reducir (o evitar) las presiones asociadas a su consumo mediante la transformación sostenible de sus factores originantes”.

En ese sentido, se consideran cuatro principios esenciales: (a) Sostenibilidad, comenzando con el vivir dentro de los límites naturales del planeta y sin comprometer el derecho a la vida de las generaciones venideras; (b) deseabilidad, a partir de la mejora continua en el bienestar físico, material, social y emocional de las personas; (c) beneficencia, procurando la creación de oportunidades ampliamente compartidas para todos, respetando sus garantías y libertades; y (d) accesibilidad, mediante el empoderamiento de individuos y comunidades a través de la inclusión.



A su vez, para garantizar las modalidades de consumo, el informe propone cinco objetivos prioritarios: inculcar la apreciación de la alimentación sostenible; impulsar el acceso generalizado a servicios básicos sostenibles, asequibles y modernos en la vivienda; redistribuir el espacio vial de forma sostenible, democrática y bajo criterios de calidad y seguridad; lograr la economía circular y la gestión integral de los residuos sólidos urbanos, y procurar el uso y aprovechamiento responsable del patrimonio cultural, natural y mixto.