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Sección: V?a Correo Electr?nico

Movimiento Popular Independiente: los primeros 27 años

Eduardo de la Torre Jaramillo 15/10/2016

alcalorpolitico.com

Un movimiento popular que en su gestación se vio influenciado por varios hechos políticos locales, regionales, estatales, nacionales e internacionales: a) en primer lugar, se encuentran las secuelas políticas de la elección de 1988; b) la segunda, las elecciones municipales del 2 de octubre de ese mismo año[1] y particularmente el alto abstencionismo en Xalapa; c) el nacimiento del PRD el 5 de mayo de 1989 y; d) uno internacional, que es la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

La visión y el compromiso de un político de izquierda, como Uriel Flores Aguayo, fue quien propuso la creación de un Movimiento Popular Independiente conocido coloquialmente como el “MOPI”, definitivamente fue una acción política que se ubicaría en lo que el sociólogo alemán Ulrich Beck define como “Subpolítica”, es decir el espacio para hacer política desde la sociedad civil y de abajo hacia arriba, que mantiene un alejamiento del sistema político en su conjunto y sobre todo de la política tradicional, porque ya estamos en una sociedad del riesgo. Sin embargo, el MOPI hace política fuera y dentro de la vida institucional, como bien podría ser un partido político o el Congreso, y que reside en un movimiento social que se diferencie y delimite frente a la política institucionalizada.

En estos años y como un observador político he visto al MOPI como un movimiento social de resistencia y crítica, en donde su actuación política de defensa ha sido eminentemente territorial, de custodia de Xalapa, particularmente de los paracaidistas y los invasores de tierras en la capital del estado; su protesta cívica frente a los grupos dizque sociales que son parte integrante de la gobernabilidad rentista, si esos grupúsculos que se mantienen económicamente del gobierno del estado, los cuales se encueran, toman las principales calles del centro de la ciudad, hay hasta los grupos religiosos minoritarios que tienen espacios políticos como regidores.



Pero también he visto a los integrantes del MOPI en los procesos electorales recientes tienen una libertad política para votar por candidatos a puestos de elección popular de manera libre y, que muchos de sus integrantes han sido parte del Cabildo Xalapeño y de otros, esa era la parte en donde los ubico como estar dentro y fuera de las instituciones, porque si bien su principal actividad es la gestión social de diversos equipamientos colectivos del poder municipal (agua, desechos, alumbrado, alcantarillado, etc.) y, con otras instituciones estatales de reordenamiento territorial.
El MOPI quizá su aprendizaje desde el sentido común ha sido en la democracia cotidiana y no necesariamente desde un partido político en específico, la complejidad de reaprender los valores de la democracia son quizá los más complejos a los que se enfrenta un movimiento social como este, por ejemplo han celebrado ya 13 Congresos, y de sus últimos acuerdos es expandir el movimiento social a todo el estado de Veracruz, una tarea compleja pero no imposible porque tiene redes en el norte, centro y sur del estado, y eso es lo que hay que celebrar que pueda tener ese alcance en los próximos años.

Su dirigente ha sido diputado local en dos ocasiones y una vez diputado federal, quien se destacó por su eficacia en la gestión, ya que en la nueva modalidad de ser diputado federal es la asignación de los recursos públicos para los distritos en los cuales fueron electos, aunque si bien se enfrentó a la práctica del gobierno estatal de la llamada “licuadora veracruzana”, algo que el SAT ya investiga y que seguramente veremos los resultados en pocos días.

Indudablemente, el MOPI ha sido un movimiento social exitoso en cuanto al acceso al poder político municipal, allí están los diversos regidores que ha tenido el Cabildo de Xalapa. Empero, lo que quiero aprovechar en este espacio es el reto que lanza el lingüista italiano, Raffaele Simone sobre la izquierda, porque de cierta manera el MOPI aún sostiene ser una organización de izquierda, si bien nació cuando murió el “socialismo realmente existente” (Rudolf Bharo) cuando Simone afirma que: “La izquierda parece haber agotado su siglo y medio de historia sin echar raíces estables en la realidad política y en la mentalidad en general”[2].



Partiendo de lo anterior, entonces para el MOPI ¿cómo lo deconstruimos hoy en día?, particularmente, el ser de izquierda hoy en día en el contexto de la globalización.

Vamos por partes, si la izquierda mexicana está dividida como en cualquier parte del mundo, pero además son el “pasado de una ilusión” (Francois Furet), pero ahora en esa división se enfrentan a lo que Simone afirma “… mucha gente de izquierdas ha cultivado durante décadas la peculiar convicción de que ellos constituían una vanguardia a la que la historia había asignado una misión especial de regeneración: fundar un nuevo orden ético, instaurar un firme control moral sobre las pasiones malignas, mirar al futuro con plena esperanza, imaginar un progreso sin límites, curar el mundo”[3]. Ustedes se imaginan de quien estoy hablando. De allí, qué es necesario e indispensable que el MOPI para seguir celebrando más años de vida se resuelva política e ideológicamente en su nuevo accionar en esta época de alta complejidad.

Lo que ha hecho el MOPI es pugnar por una serie de derechos: civiles, de minorías, de las mujeres, de los indígenas, de los trabajadores precarios; pero eso no es de izquierda. Las causas deben ser otras, no la de una izquierda que mira a la derecha o hace alianza con ella. La izquierda no es un estado mental, como se le ha definido emocionalmente, sino que lo que debe rescatar de la modernidad es: el laicismo, la libertad de pensamiento y de expresión, educación crítica, división de poderes, equidad de género, desarrollo económico, la solidaridad, la lucha contra la violencia, la lucha contra la pobreza, paliar la degradación medioambiental, entre los más importantes.



El MOPI ha estado enfrentado a las formas clientelares y corporativas de las otras organizaciones sociales, la mayoría de ellas ubicadas en la “gobernabilidad rentista”, en su alejamiento de ser siervos electorales y la difícil construcción de ciudadanía en las colonias populares de Xalapa y la región; si bien, no ha sido fácil ese largo proceso de reestructuración en el interior de este movimiento social, que se aleja precisamente de las definiciones primigenias de Manuel Castells y, se acercan más a esa forma de hacer “subpolítica”, ya que su relación con los gobiernos municipales y estatales y con otras instituciones públicas, lo ha convertido en un actor local visible, lo que significa que además de sus tradicionales marchas el 1° de mayo de cada año, tengan una presencia real y de peso en los sectores populares. De allí que su próxima tarea sea concretar su ampliación territorial y de pueda dar respuestas a los que integran el MOPI.

Es pertinente mencionar que hacer política en Veracruz es sumamente complicado en estos días y, en los días que están por venir, sobre todo porque ya no se hace política en un estado de una rica tradición política, porque actualmente, únicamente se confunde la política con los negocios desde la función pública y de allí la degradación que ha tenido nuestro estado desde hace más de una década y, el impacto en la sociedad veracruzana es la desafección hacia la vida pública en Veracruz.

Finalmente, el trabajo del MOPI en los próximos años será defender política y culturalmente su movimiento social, porque el embate de la neoderecha es que no los destruya, esto lo menciono porque ya nacieron, hoy en día ya no te destruyen, simple y sencillamente no te dejan nacer para hacer política, y no es que se les pida permiso para actuar políticamente, sino porque las condiciones jurídicas y culturales hacen que todo lo que significa estar a la izquierda no tenga relevancia alguna y es allí en donde se le tiene que dar ese matiz para continuar haciendo “subpolítica” en Xalapa y en la región. Por lo tanto, hay mucho que celebrar y festejar en el MOPI después de 27 años de activismo sociopolítico.

12 de octubre de 2016
Centro Recreativo Xalapa