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Espacio Ciudadano

¡Muchos millones y pocos votos!

Jorge E. Lara de la Fraga 16/07/2013

alcalorpolitico.com

“Nada ha cambiado; las elecciones siguen cargadas de anomalías y de suciedad… todavía algunos se sorprenden de que haya abstencionismo…” Octavio Rodríguez Araujo

Después de la borrachera sobreviene la cruda realidad. Qué fácil es decir mediáticamente “este arroz ya se coció”, cuando alrededor del pasado proceso político – electoral se efectuaron una serie de irregularidades, cuando hubo despilfarro de recursos y cuando prevalecieron los grandes intereses financieros sobre la colectividad de Veracruz. Para nada imperó “el juego limpio” y en aras del triunfo hubo golpes bajos, empujones, patadas debajo de la mesa, descalificaciones y hasta trifulcas entre elementos aliados, donde a la postre se impuso el mejor ubicado ante el orden establecido. A esa “clase política” del tercer mundo, triunfalista a más no poder, que no escucha el reclamo popular ni la rebeldía abstencionista, le interesa antes que nada ya estar en la curul legislativa o en la silla del mando presidencial para proyectar su omnipotencia e imponer su voluntad a los supuestos vasallos. Saludable fue que en algunos municipios y distritos, a pesar de la avalancha oficialista, se logró el éxito de la ciudadanía o al menos esas fuerzas muy locales impidieron que el cavernícola instituto lograra cristalizar el lamentable fenómeno del “carro completo”.
 
En mi carácter de ciudadano libre, sin compromisos de ninguna índole y al margen de los propósitos de los partidos políticos existentes, puedo decirles por este medio que me da vergüenza lo acontecido en la patria chica el pasado domingo 7 de julio del presente año, porque en lugar de avanzar Veracruz hacia una genuina transición democrática y en pro de un ejercicio cívico respetable, nos hundimos como sociedad en los lodazales de esas prácticas horrendas que sufrió el país por casi 7 décadas. En lugar de que ciertos representantes populares de vanaglorien con los triunfos de escaso respaldo comunitario y que funcionarios de alto nivel se “levanten la solapa”  de manera engreída, son los momentos cruciales para efectuar una evaluación integral de los pasados procesos políticos, donde pareciera que se alza con el éxito el más tramposo, el que tiene más recursos y el que engañará al final a sus electores, porque ya en el ejercicio de su mandato tendrá que “pagar las facturas” a sus padrinos político-económicos.
 
A final de cuentas el gran perdedor es el pueblo, el que aporta con su trabajo y esfuerzos el dinero; ese erario público que después de la reciente jornada electoral queda en estado agónico. Es casi seguro que obras planeadas y necesarias para todos los veracruzanos no se llevarán a efecto, ante tantos billetes dilapidados en obsequios, en pagos por servicios, en cuotas para promover el voto en determinado sentido o bien para impedir el sufragio de probables “votantes incómodos”. De todo hubo en la viña del Señor en ese infausto domingo; brilló por su ausencia el respeto a la voluntad de las personas y hasta el Instituto Electoral Veracruzano, el árbitro de la contienda, fue un fiel comparsa de aquellos elementos malignos que con antelación ”cargaron los dados” y evitaron un equilibrio necesario en la justa comicial. Entre todo ese río revuelto y pantanoso en que se convirtió el proceso electoral 2013, no puedo dejar de mencionar el papel de ciertos dirigentes partidistas de la oposición, mismos que trataron personalmente de salir lo mejor librados de tal contienda, sacar su rebanada del pastel en pugna, otros –se dice en abierto -  se vendieron al mejor postor y sólo singulares entes excepcionales se pusieron la camiseta y aportaron su experiencia y vigor para obtener el difícil triunfo.
 
Culmino con la incorporación de unas opiniones de analistas políticos: “En lo general, esos nuevos representantes populares (2013) de la entidad veracruzana no tienen la representatividad básica respectiva. Ante la poca asistencia de los electores en las casillas, se observa en cifras relativas que sólo – cuando mucho -  un 20% del padrón electoral municipal o distrital avaló el triunfo de los vencedores y que de cada 100 ciudadanos 80 o más “caminaron” por rumbos diferentes en los pasados comicios jarochos… Muchos millones de pesos tirados a la basura. Sí hubo paz social, pero fue por ausencia en las urnas. El temor, el hartazgo, la incredulidad o el fastidio pudieron ser las causas del abstencionismo…”
 
Atentamente
 
Profesor Jorge E. Lara de la Fraga
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