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Seccin: Estado de Veracruz

No hay políticas públicas en materia educativa, todo se hace de manera improvisada

- Fuentes Molinar afirma que la política educativa de hoy, son acciones sin rumbo, fundadas en el capricho, sin coherencia entre sí
- Dictó conferencia magistral en Normal Veracruzana con un auditorio lleno

?ngeles Godoy Morales Xalapa, Ver. 05/09/2011

alcalorpolitico.com

Este lunes, el maestro Olac Fuentes Molinar, ex subsecretario de Educación Básica y Normal, impartió la conferencia magistral "Vigencia del laicismo y el sentido popular de la educación pública", en el auditorio de la Normal Veracruzana.

Acompañado por los profesores Marco Aurelio Martínez Sánchez, responsable de difusión social, así como Delfina Rangel Martínez, docente de la licenciatura de educación preescolar, Fuentes habló ante un auditorio lleno, sobre los retos que enfrenta la educación pública en la actualidad, resaltando la situación económica que impera en el país.

Expresó que hay niños y jóvenes que asisten a la escuela pese a la situación de pobreza de muchas comunidades. Por ello el sistema educativo puede responder de varias formas, “respecto a las políticas públicas soy pesimista, no creo que hayamos tenido o vayamos a tenerlas en corto plazo. Estamos en medio de un proceso electoral, vamos a ver qué sucede, pero no esperaría políticas generales que hagan frente al problema con la magnitud que tiene”.

Fuentes comentó que hay muchas opiniones críticas sobre la política pública en esta administración, “no puedo evitar decir que la política educativa de hoy, frente a las condiciones de la escuela, son una serie de acciones sin rumbo, fundadas muchas veces en el capricho sin coherencia entre sí”.

Criticó que muchas veces las ocurrencias y la confusión, lo que calificó como palabrería pseudo moderna, han sustituido a la investigación, reflexión y experiencia como base para fundar políticas públicas.

“Además muchísimas políticas se operan bajo el sino de la improvisación y de la incompetencia técnica, no espero que esto cambie en corto plazo, ni espero que se le dé la prioridad a una política sólida, que trate de atenuar en la escuela, la situación de la población en pobreza”, añadió.

Fuentes indicó que su esperanza para abatir la marginación social está en la escuela, en los profesores, quienes son los encargados de ejecutar nuevos mecanismos de conocimiento para las nuevas generaciones.

“Creo que el hecho de que la política gubernamental, pública y la conducta de la clase política mexicana sea como es, ocasione que los maestros y las escuelas, renuncien a su capacidad que muchos sí tienen, para hacer digna, inteligente y responsablemente las cosas. En su mayoría la escuela mexicana lo ha sabido hacer y esperaríamos de ellas una respuesta mucho más eficaz en corto plazo que la del aparato político”, mencionó.

Sobre la respuesta de la escuela pública mexicana frente a una población afectada en su mayoría por la pobreza, enfatizó que pueden suceder tres cosas: primero, que no suceda nada y que la escuela no modifique lo que hace como si este problema que incorpora a la pobreza extrema a seis millones de mexicanos no existiera.

La segunda, sería culpar a las víctimas, cosa que ocurre en ciertos ambientes escolares donde se ha perdido el sentido de la naturaleza y el compromiso de trabajo, “si se reduce el nivel de aprendizaje de los niños en la lectura, los maestros dicen que los grupos son cada vez más malos y con ellos no se puede hacer nada, como si las afectaciones del nivel de vida no se reflejaran sobre el aprendizaje de los niños”.

Como tercero citó la respuesta que se desea en la mayoría de los maestros y escuelas, que es de fortalecer y generar mecanismos de protección y solidaridad desde la escuela hacia la población en condiciones de pobreza.

Fuentes dijo que con el sistema de educación pública gratuita, muchas escuelas generan necesidades ficticias, como ciertos insumos escolares y buena parte de ellas son prescindibles, sin embargo no toman en cuenta la difícil situación económica de varias familias mexicanas.

“Lo primero es reconocer el problema, que existe, no voltear para otro lado con la inmunidad que genera el que no sea uno el afectado, es decir, el que la pobreza como la enfermedad le pasa a otros. El problema está ahí y en el trabajo cotidiano hay que hacer un esfuerzo mucho mayor para conocer la condición individual y la trayectoria viva de los alumnos, mucho más allá de los registros y los formatos. Intentar sin invadir, indagar cuál es la condición de vida de esos niños con los que trabajamos”, puntualizó.
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