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No sólo 30 puntos extras, sino que a cada normalista deberían entregarle su plaza

- Entre quienes concursan y ganan, hay quienes ni siquiera conocen el libro de texto de primaria o secundaria
- El “normalismo” de Veracruz ha sido guía en el país y la plaza se la ganan estudiando 4 años el proceso eduativo

19/08/2011

alcalorpolitico.com

Buen día

Agradezco de antemano su atención prestada y las intenciones de publicar esta carta en tan prestigiado medio de comunicación estatal, reconociendo la seriedad y objetividad que los ha caracterizado durante los últimos años.

A LA OPINION PÚBLICA VERACRUZANA

La educación pública mexicana tiene su origen en la visión histórica y nacionalista de progreso económico, político y social, para salir del atraso en el que se encontraba posterior a la colonización española que duró trescientos años. Desde la independencia nacional, cuyo bicentenario los mexicanos celebramos con orgullo, nuestras escuelas han sufrido cambios producto de las concepciones de los mas destacados pedagogos que inundaron de innovaciones académicas las aulas en donde millones de mexicanos han conocido las artes, la cultura y el saber científico.

Fue así como el 30 de noviembre de 1886 surge la Escuela Normal Veracruzana, producto del incipiente interés del entonces gobernador del estado general Juan de La Luz Enríquez en constituir una escuela encargada de formar adecuadamente a los ciudadanos interesados en formar parte de las filas del magisterio. Preparándolos para asumir el compromiso patriótico de educar a la sociedad mexicana con una visión acorde a las necesidades de la época.

Enrique C. Rébsamen, Carlos A. Carrillo y Enrique Laubscher por citar algunos destacados pedagogos, se dieron a la tarea de constituir un modelo de formación académica que sentó las bases de lo que conocemos actualmente como educación normal, la cual se fortaleció con los principios emanados de la revolución mexicana: garantizar educación laica, gratuita y obligatoria para todo el pueblo mexicano.

Desde entonces el normalismo mexicano adoptó la responsabilidad de formar una sociedad competente para la vida y las necesidades del entorno, siendo los gobiernos de cada época parte fundamental para llevar a cabo tal misión, al brindarle la confianza de preparar a millones de profesores durante los últimos 124 años, lo cual se ve respaldado por nuestra constitución política en su artículo tercero, al mencionar que la educación normal será responsabilidad del estado.

Ante tal situación es innegable la trascendencia histórica del normalismo en el establecimiento de nuestro México actual, ya que los ideales de libertad, igualdad y fraternidad han permanecido todos estos años. Así como ha contribuido en la enorme tarea apostólica de alfabetizar al país para transformarlo en una sociedad iluminada que esté preparada para los retos de este nuevo milenio.

Por lo mismo, los criterios de selección para ocupar un lugar dentro de cada una de las cinco normales públicas del estado son muy rigurosos, deben de ser evaluados por un examen de selección, gracias al cual son aceptados solo los mejores alumnos.

De igual forma, durante los cuatro años de formación la evaluación es continua, permanente y formativa a tal grado que solo aquellas personas cuya vocación y amor a la educación es fidedigno logran concluir sus estudios.

No en vano los normalistas pasamos cuatro años en las aulas para convertirnos en verdaderos docentes, siendo confrontados en muchas ocasiones con la realidad del sistema educativo mexicano, cuando somos enviados a practicar en ocasiones a 2 ó 3 horas de distancia de nuestra escuela normal. En las más reales condiciones de trabajo al que la mayoría de los docentes se enfrentan. Sin duda una experiencia significativa que ninguna otra institución puede proporcionar.

Es indiscutible la necesidad actual de que la educación básica cuente con maestros preparados en el conocimiento de los planes y programas, propósitos educativos, bases filosóficas, orientaciones didácticas, características de los niños, metodologías de trabajo y sobre todo el desarrollo personal de competencias docentes, aspectos que sin duda solo se pueden aprender en una escuela normal.

Quienes hemos aceptado tales retos estamos dispuesto a ser pilares de la educación pública, a responderle al gobierno con una educación de calidad y no con demagogias políticas ni manifestaciones que solo denigran a la sociedad y al magisterio. Los verdaderos maestros exigimos respeto a la honorable profesión de ser docente y no corromper ni frenar a nuestro país que busca su crecimiento.

Por lo anterior puedo asumir que las recientes manifestaciones realizadas por alumnos que reclaman justicia en el concurso nacional de asignación de plaza no tienen fundamento, debido a que no existe desventaja alguna en dicho proceso, en virtud de que la escuela normal, única en su tipo en todo el país y cuyos ataque cada vez son más evidentes, ha recibido la encomienda nacional de formar a los profesores de México.

El normalismo veracruzano está orgulloso y con la frente en alto de haber formado a los mejores maestros que ha tenido México. De estas aulas han emigrado docentes a todos los estados del país llevando los más innovadores conocimientos pedagógicos para aplicarlo con aquellos que en verdad lo necesitan.

Nadie nos regala una plaza, nosotros nos la ganamos durante los cuatro años que estudiamos en nuestra alma mater, que se ve concluida con un examen profesional que nos acredita como personas competentes para ejercer dicha tarea, evaluados por los mejores formadores de docentes que existen en el estado. El acuerdo con el gobierno de veracruzano para otorgar 30 puntos a los egresados de escuelas normales públicas no es más que producto de una lucha incansable del normalismo por el reconocimiento de nuestro compromiso histórico que ha visto sus resultados a través de los años. Siendo todavía una injusticia para nosotros, debido a que lo ideal sería que todo egresado de cada escuela normal contara automáticamente con una plaza docente.

Tal puntaje no representa desventaja, sino un mayor compromiso para demostrarle a la sociedad que los egresados de las escuelas normales no somos “maestros reprobados” como los medios de comunicación han expresado, siendo que la mayoría de aquellos que no obtienen una plaza desconocen los fundamentos del sistema educativo, no poseen competencias docentes ni saben cómo desempeñarse frente a un grupo de alumnos. Además es importante señalar que el número de plazas ofertadas este año es considerablemente menor a la de años anteriores, hecho que depende del gobierno federal. Esta tendencia solo aumenta la competitividad de los aspirantes y garantiza que sólo los mejores y más preparados docentes puedan ser beneficiados.

Ante tal panorama es una gran preocupación que personas que ni siquiera conocen un libro de texto de primaria o secundaria accedan a una plaza docente. Por lo mismo refrendamos nuestro compromiso con la sociedad veracruzana al decirle que el normalismo público sigue de pie asumiendo cada día mayores retos en cuestiones de calidad educativa y formación del profesorado.

La educación pública merece a los mejores maestros para su fortalecimiento y no reclamos sin justificación.

La escuela normal es del pueblo mexicano y como tal seguirá su lucha incansable por la educación mexicana

¡Loor para ti normal!

Atentamente

Daniel Salazar Hernández

Alumno del séptimo semestre

De la Benemérita Escuela Normal Veracruzana

“Enrique C. Rébsamen”

Quedó a su disposición para cualquier duda o aclaración

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