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Seccin: Estado de Veracruz

Mientras bares de Xalapa pasan crisis, en casas de masajes siguen las caricias

- En recorrido por la ciudad, se constató que centros de atención al cuerpo siguen operando
- Por 200 pesos, ayudan a “desestresar” en zonas como Ruiz Cortines y Lázaro Cárdenas
- Gobierno no es parejo con todos, critican bares que permanecen cerrados

Miguel Valera Xalapa, Ver. 01/07/2020

alcalorpolitico.com

Con dos meses de renta por pagar, con el agua cortada por la misma razón y con la necesidad de llevar algo de comer a su casa, Juan García, dueño de un bar en la avenida Ruiz Cortines en Xalapa, asegura que la situación económica por la pandemia del COVID-19 es muy difícil y será más crítica.
 
Dice que si bien pudiera considerarse que el giro de bares y cantinas no es esencial, “la verdad, para cualquier sociedad es muy importante la recreación, la diversión y que la gente se desestrese del trabajo, de la vida cotidiana”.
 
Reconoce que las autoridades deben velar por el cuidado y la salud de la población pero lamenta la restricción severa impuesta por la autoridad municipal en la Gaceta del 21 de marzo de 2020, en donde ordenó, como medida precautoria, la suspensión total de actividades en salones de fiesta, casinos, antros, cantinas, centros botaneros, centros nocturnos, discotecas, cervecerías, videobares, cabarets, peñas, pulquerías y cualquier otro centro nocturno en donde se lleve a cabo la venta de bebidas alcohólicas, en botella abierta o en copeo.
 
“Está bien que la autoridad haga esto pero no es parejo con todos”, dice al referirse al caso de las Casas de Masaje, que siguen abiertas en diferentes puntos de la ciudad, en donde mujeres ofrecen sus servicios para relaciones íntimas, “en donde es obvio que el contacto con los cuerpos puede representar un riesgo mayor para la población”.
 
Como muchos otros propietarios de bares y cantinas de la capital, Juan García se deslinda de la anunciada manifestación “violenta” para este jueves 2 de julio. “Nosotros no vamos a integrarnos a esta marcha. Nosotros hemos pedido apoyo a las autoridades y todo lo hemos hecho de manera pacífica”, indica.
 
Añade que, como nunca, se está viviendo una situación muy crítica, “porque la verdad, la mayoría de nosotros pagamos una renta. Yo tengo dos meses sin pagar renta a mis caseros y ya vinieron a cortarnos el agua. También tenemos presión del personal. Aquí trabajan con nosotros siete personas”, indica.
 
Comenta que desde los primeros días que las autoridades dieron la orden, se cerró el local pero también empezaron a gestionar apoyos oficiales. “Metimos un oficio con varios establecimientos de aquí, porque nos prometieron que nos iban a ayudar con despensas pero a la fecha no nos han dado nada”.
 
“Dejamos nombres de los lugares, nombres de nuestros empleados, que les iban a llamar, que les iban a dar empleos temporales, ni siquiera una llamada. Ahora vamos y nos niegan completamente toda la ayuda del mundo”.
 
“Y ahorita hay versiones de que el maestro Hipólito no quiere abrir hasta el próximo año, entonces estamos completamente preocupados, porque de aquí dependen muchas familias”.
 
“Nosotros aquí a los empleados les llamamos temporales,  porque trabajan un mes, dos meses, se van a otro lado, regresan pero siempre tenemos siete personas”, indica.
 
El propietario de este bar de Ruiz Cortines insiste en que las disposiciones de cierre para locales comerciales no han sido parejas. “Muchos establecimientos están abiertos. Vimos que La Parroquia, Bola de Oro, muchos siempre estuvieron abiertos y estuvieron llenísimos y a la fecha siguen abiertos y entonces por qué a nosotros no nos dejan tener, por decirlo, el 50 por ciento o el 30 por ciento”.
 
También lamenta la persecución que se ha ejercido contra ellos. “Al principio del cierre hicieron operativos y nos amenazaron que si algún lugar estaba abierto, lo clausurarían definitivamente”.
 
Juan García dice, con franqueza, que ellos no pueden implementar medidas “para llevar”, porque la gente viene al bar por lo que el bar significa, la convivencia, la plática, la música, el baile.
 
“Siendo sinceros, aquí nosotros no podemos enviar un ‘cubetazo’ a casa. ¿Quién lo va a querer, si pueden comprar cervezas más baratas en alguna tienda? Aquí la gente viene para divertirse, para desestresarse, para bailar un poco”, insiste.
 
En su llamado a las autoridades, Juan refiere que los dueños de bares están dispuestos a tomar todas las medidas necesarias, con el sanitizante, con el cubrebocas, con las caretas, con la sana distancia, porque nos urge trabajar y es importante para la gente también la recreación.
 
—¿Qué más le diría a las autoridades del gobierno?
 
“Que nos dejen trabajar. Quisiéramos tener un empleo, un sueldo fijo, como ellos pero nosotros trabajamos en esto. Hoy ando vendiendo comidas y desayunos para sacar algo de comer y llevar a mi casa pero vemos lo que les hacen a los puestos ambulantes, imagínese”.
 
“Yo le pido a nuestro Presidente Municipal que se apiade de nosotros, que se acuerde que aquí también dependen familias y que este es un espacio donde la gente viene a divertirse, a desestresarse un poco”, concluye.
 
Casas de masaje, abiertas
 
A sugerencia de don Juan García, este reportero realizó la noche de este martes un recorrido por casas de masaje, algunas con mucha tradición en Xalapa, como la ubicada en la calle de Magnolia, muy cerca del Centro Histórico de la capital.
 
Aunque ninguna trabajadora se animó a hablar, en cada uno de los lugares visitados, la administradora o administrador ofertó los servicios de estas mujeres que se dedican a complacer el cuerpo, atendiendo relaciones íntimas.
 
Los servicios, que van desde los 200 pesos, por encuentros de media hora, hasta los mil o mil 500, para actividades sexuales exóticas o atrevidas, están disponibles para los varones que lleguen a solicitarlos, cubriendo la cuota correspondiente.
 
En los cinco lugares visitados, en la calle citada, en la Avenida Ruiz Cortines, en la Avenida Lázaro Cárdenas y por la zona de la Cruz de la Misión, entre Revolución y Clavijero, los centros de masaje operaban con normalidad, atendiendo al personal masculino que lo requiriera.
 
Aunque en algunos lugares se ofrece gel desinfectante al ingresar, es obvio, por el tipo de servicio, que ahí no funcionan ni los cubrebocas ni las caretas, porque se trata de un combate cuerpo a cuerpo, mejor que el de las luchas grecorromanas.



Trabajo realizado con el apoyo de: Journalism Emergency Relief Fund https://newsinitiative.withgoogle.com/journalism-emergency-relief-fund/
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