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Plantea al nuevo Director de la E.S.T. 105 de Xalapa la problemática que prevalece en esta institución

Profesor puntualiza algunos aspectos y hace propuesta que reclama urgente atención

05/08/2011

alcalorpolitico.com

LIC. ARTURO VAZQUEZ GONZALEZ.
DIRECTOR DE LA E.S.T. 105.
P R E S E N T E

Voy a dirigirme a usted, primero, para darle la bienvenida como compañero de trabajo, aprovechando el momento ahora que le veo por aquí, ya que a casi 4 meses de que fue nombrado Director de este plantel no ha convocado a ninguna junta general de trabajo que lo hubira hecho posible; después lo haré para relatarle la razón de una de las mayores frustraciones laborales y fracasos administrativos por la que esta escuela, desde mi perspectiva, está padeciendo y que parece puede profundizarse si no hacemos algo como comunidad para evitar se agudicen

Lamentablemente, la crisis por la que atravesamos no es privativa de esta administración ni unicamente de nuestra institución: es la generalidad en el Pais. Esta catástrofe, que muchos, por conveniencia se niegan a ver, nos ha conducido a obtener los más bajos niveles de aprovechamiento escolar y a formar mexicanos con una ciudadanía acotada, por decir lo menos. Por supuesto, algunos maestros entendemos que el objetivo del Estado empresarial que padecemos es desprestigiar a la Educación pública para privilegiar a las escuelas particulares haciendo rentable el capital de politicos convertidos en inversionistas o el de sus cómplices. Sin embargo, el nuevo modelo educativo, aunque basado en doctrinas empresariales del egoismo y la máxima explotación, tiene algunos aspectos rescatables; como el trabajo en eqipo y el respeto a los derechos humanos, entre otros elementos. Paradójicamente, esos aspectos promovidos desde el Estado son incompatibles con sus estructuras antidemocráticas de organización que lo sustentan y que resultan obsoletas frente a modelos de gestión basados en el trabajo colegiado. Ante esta visión general, aparentemente derrotista, se pueden tomar fudamentalmente dos posturas: esconder la cabeza como el avestruz y dejar que las cosas “pasen” o intentar corregirlas, haciendo bién lo que corresponde a cada quién. El dianóstico que le presento a usted como nuevo Director de la institución y las peticiones que le hago en este escrito, fundadas en el artículo 8º de nuestra Carta Magna y el Atículo 25-F-XVI1, expresan por si mismas la asunción de la segunda posición. Muestran, de manera breve, aunque seguramente incompleta, un diagnóstico crítico que, presumo, podría servirle a usted para ejercer dignamente sus facultades como directivo.

Primero, le informaré, como referente inicial, que nunca he brindado halagos a funcionarios con el objetivo de quedar bien con el “jefe” y sólo comprometo mi aval si es en beneficio de los alumnos o de mis compañeros. Y no lo hago porque los funcionarios sencillamente carecen de legitimidad. Bien sabemos que el arribo a los puestos de alta jerarquía burocrática nada tiene que ver con la vocación de servicio o capacidad profesional y si con lealtades personales o intereses de grupo. Los hechos han demostrado, una y otra vez, que esos nombramientos los obtienen porque han servido “debidamente” a la persona o camarilla política que los encumbró. En el sistema educativo, la situación es peor, a las direccciones, subdirecciones, inspeccione, etc., en su inmensa mayoría, los nombramientos se otorgan a personas, no por sus méritos académicos o el interés mostrado por el bienestar de los educandos sino por su disposición para proteger a esas hermandades.

Gran parte de los directores, por lo menos en esta institución, han tenido como encomienda prima controlar y amedrentar a los trabajadores de este plantel en contubernio con las delegaciones sindicales en turno para imponerles directrices ajenas a la educación y hacer negocios.

Con el arribo del anterior Director (Alfonso Tirso Arroyo: 2008-2011) se vislumbró un resquicio de esperanza de que lo anterior fuera diferente. En su discurso inicial, expresado frente al personal que aquí labora, nos convenció, al menos a quien le escribe, que esta vez se trabajaría conforme a a acuerdos colegiados: se mostró como un director con características realmente democráticas y con deseos de servir a los demás. Eso no sucedió y resultó ser un gran simulador y un fraude para la Educación No lo culpo ahora por el engaño, el ingenúo fui yo. Creí que en esa ocasión ocuparía la Dirección de esta escuela una persona con sensibilidad y conciencia de clase, comprometida sinceramente con la educación pública y con el respeto a los derechos fundamentales de quienes laboramos aquí. Esa esperanza se fue diluyendo porque empleo su estancia en esta escuela para creaerse una falsa imagen de excelencia y cultivar las relaciones políticas con los recursos de la escuela y las ventajas que la Dirección le otorgó, creando “equipos” de trabajo donde él imponía las decisiones sin tomar en cuenta acuerdos previos colegiados. Cierto, según sus propuestas iniciales, vino a esta escuela a ejercer un liderazgo, pero finalmente su naturaleza espuria emergió y vino a desenmascar su tiranía nepótica y narsicista.

En relación a este último aspecto, seguramente usted no ignora que todo liderazgo se construye y legitima con el actuar cotidiano. Pero no realizando cualquier tipo de acción, sino aquella donde el respeto a los acuerdos colectivos sea su principal divisa, y aquellas otras en las que la actitud personal se caracteriza por la congruencia. Si la Dirección se ejerce sin estos fundamentos, habrá un capataz, un dictador o un administrador, pero no un líder.

Se nos ha dicho que, y el sentido común asi lo indica, debemos construir juntos un proyecto escolar con nuestra propia misión y visión; incluso existe un “programita” federal llamado (PETE)2 establecido en el Plan Sectorial (2007-2012) para ello. Esto se hizo ya aquí, se emplearon muchos horas hombre de trabajo y recursos materiales para que al final todo se fuera a la basura. Esos derroches criminales no son ignorados por los funcionarios de primer nivel pero dejan pasar porque ellos hacen lo mismo en sus respectivas esferas: sólo SIMULAN interés y entrega por la Educación. En aquellos momentos, con entusiasmo de mi parte y loable entrega de mis compañeros nos dispusimos realizar todo lo posible para sacar adelante ese proyecto propio, impulsados no por nuestras ambiciones egoistas insatisfechas, sino porque, por primera vez, parecía se tomaría realmente en cuanta a padres de familia y alumnos. No obstante lo anterior, los cambios, que deberían emanar de consensos, se realizaron de manera arbitraria, improvizada y vertical, conduciéndonos al incumplimiento de las metas y lo peor de todo, a convertirnos en cómplices de esa mascarada que hoy tiende a profundizarse.

Créame, no dudo a priori de la autoridad. Incluso, aventuro que debe existir alguna que no sea tan narcisista y le duelan sus propias incongruencias por el daño que con ellas causa en los educandos. Pero después de 33 años de servicio continúo viendo el mismo circo en todos los eventos políticos de quienes tiene a cargo las responsabilidades directivas y administrativas en la Educación, concluyo que existe una falta absoluta de compromiso con las funciones del puesto que desempeñan y que les importa un bledo la formacíon de las nuevas generaciones de mexicanos.

Le recuerdo que uno de los principios que guían y norman nuestro quehacer institucional es el RESPETO y que su acepción implica cumplir con la Ley, reconocer acuerdos y Derechos, valorar y equilibrar intereses, satisfacer compromisos y necesidades del colectivo donde se pertenece. Y, esto, señor director, NO se cumple en esta escuela.

Para ilustrar lo anterior le expongo algunos ejemplos puntuales que, muy a mi pesar, muestran crudamente la permanencia y profundización de esta problemática.

Primero: Su asistencia y permanencia en el centro de trabajo es irregular o de plano es nula. Una consecuencia de ello es que los acuerdos de las juntas de trabajo no se cumplen ni la información de la Secretaría es bajada a tempo. A veces porque se delegan facultades en quienes carecen del conocimiento necesario y deciden cambios sin tomar en cuenta a los demás o porque reciben llamados sindicales de dirigentes que desconocen la dinámica de trabajo en que estamos inmersos en el plantel. Ejemplos hay varios, pero no creo necesario hacer un rosario de quejas, para demostrar lo dicho. Usted y mis compañeros los conocen.

Segundo: Sé que usted no puede dirigir democráticamente a este grupo de personas que somos sus subordinados, porque su origen no lo es, y lo entiendo. Pero al menos debería asumir un compromiso mínimo con la Educación e intentar cunplir lo que se pregona en actos cívicos y juntas de trabajo sobre el cumplimiento de nuestros deberes. Me parece inconcebible que en una institución pública, donde se debe enseñar conforme a los principios establecidos en el artículo 3° Constitucional relativos a su gratuidad se establescan múltiples cuotas económicas a los alumnos sin justificarse debidamente. Tal vez éstas sean necesarias debido al retiro de recursos que las autoridades han impuesto a la escuela pública. Pero el punto es que el destino y aplicación de esos ingresos no se transparentan, sumiéndo en el desprestigio a TODOS los trabajadores de la educación, no sólo a quién llega ese dinero.

Es sabido que algunos directivos ejercen su función como dueños ABSOLUTOS de personas y haciendas e imponen prácticas que les generen recursos (afectando el bolsillo de padres y trabajadores) sin que las autoridades superiores hagan nada. Tal vez por que les resulta también muy conveniente ($$). No se juzga aquí la integridad personal de nadie en especial, no obstante debe reprobarse la diligencia con que algunos Directores acatan ordenes superiores para atender peticiones, imposiciones, caprichos o reclamos ajenos a la Educación. Esos directivos, sin vacilar bajan la cabeza sumisamente para satisfacer lo deseos de sus jefes; ya que de esta manera, saben, mantendrán seguros los privilegios que su puesto les otorga. ¿Y la educación? ¿Y los alumnos? ¿Y los acuerdos? ¿Y los derechos? …¿Dónde quedan?

Todos sabemos que los actos que imponen los gobiernos y autoridades en la educación, generalmente tienen que ver más con su imagen política que con la educación en sí. Debido a ello, sus subordinados directivos de las escuelas también se interesan más por los actos de relumbrón y SIMULAN ocuparse de lo esencial.

No obstante lo anterior, es posible enmendar rumbos. Pero se necesita la voluntad de los dirigentes y la participación comprometida y colegiada de los trabajadores. A continuación se puntualizan algunos aspectos y se hacen propuestas que reclaman urgente atención:

1) La escuela en su conjunto está desteriorándose gravemente a pesar de los esfuerzos individuales que hace el personal y algunos padres de familia por dar mantenimiento a las instalaciones màs próximas: como son pizarrones, cortinas, ventiladores, puertas, sanitarios, laboratorios, mesas, sillas, talleres, ventanas, canchas, equipo deportivo, computadoras, impresoras, techos, instalaciones electricas, hidraúlicas y de internet, etc.

Por supuesto, los compañeros de servicios generales, intentan mantener a flote y con un mínimo de seguridad para los alumnos el inmueble en general, pero eso no basta. Se necesitan materiales, equipo, herramientas adecuados y una supervisión profesional y constante del estado del platel y de la ejecusión de las tareas.

2) Desde siempre y por cualquier motivo son extraídas mesas y sillas del aula de maestros o de salones y utilizadas para otros fines. Lo malo de esta situación es que además de que algunos alumos se quedan sin silla, esos muebles no son restituidos al término de la reunión que motivó tal sustracción. Estos actos deben cesar o al menos programarse con suficiente antelación para evitar esos incovenientes.

3) La sala audivisual, la biblioteca y algunas aulas son destinadas, en muchas ocasiones, para reuniones sindicales de trabajadores de otros planteles, afectando la planeación didáctica de maestros y maestras Esto, naturalmente, también genera deterioros materiales que deben ser subsanados con recursos de la escuela. Lo que viene a presionar los siempre escasos ingresos económicos y materiales con que se cuenta. Otro caso actual, es la ocupación de todo el edificio durante los sábados por el IEV, para la carrera de Criminalística. ¿Cuándo se tomó esa decisión y por cuánto tiempo? ¿..bajo que condiciones? La comunidad escolar merece ser informada en todo lo que concierne al centro de trabajo. ¿O el derecho a la información (Art. 6º Const.) es otro eslogan de campaña?

4) Se presume públicamente que nuestra escuela posee una sala de cómputo y de Internet para el servico educativo, totalmente equipada y funcional, lo cual constituye un enorme fraude (a padres de familia y autoridades) porque no es verdad. ¿Asi quieren que los maestros apliquemos las TIC? Urge su habilitación con computadoras actualizadas y no con chatarra inservibles como las que “donó” Carlo Slim con su programa fraudolento de “mochila digital”.

5) A menudo se suspenden e interrumpen clases de manera arbitraria, ya para promocionar negocios privados o para acarrear alumnos a eventos oficiales y sindicales no programados al inicio del ciclo escolar, afectando brutalmente el aprovechamiento escolar de los alumnos. Esto no debe seguir ocurriendo. Debemos privilegiar el cumplimiento cabal del programa que la curricula establece.

6) Se disponen unilateralmente de espacios y recursos materiales para asuntos ajenos a la educación y no se proporciona informe alguno, contradiciendo las politicas de trasnparencia y rendición de cuentas (Art 1º, 4º, 12º)3. Por ejemplo, los padres y trabajadores ignoran en qué condiciones se cedió el terreno de la escuela para la construcción del edificio de la Inspección, que se nos impuso mañosamente durante un receso escolar. Qué bueno que los compañeros que laboran ahí disponen de un espacio digno. Pero se debe informar quién paga el teléfono, luz, agua, papalería, mantenimiento. ¿O lo saben los padres de familia al menos?. Esta situación debe ser transparentada para restablecer la confianza.

7) Por último, y esto tiene que ver con la transparencia tambié, debe ponerse a trabajar a los aviadores (comisionados) registrados en nómina y que sólo se les ve cuano se les acarrea para asambleas sindicales.

A la luz de lo anterior, resulta vedaderamente criminal el abandono y la apatía con que actuán algunos directores dando al traste con cualquier programa educativo. Es desesperante la tardanza con que atienden una solicitud, aunque sea hecha por escrito. Espero, sinceramente, que con usted no suceda lo mismo. A algunos les importa más las estadísticas y presionan a los maestros para que rindan buenas cuentas aprobando a los alumnos sin importar si aquellas tienen sustento pedagógico o no. ¿Eso entienden por elevar la calidad de la educación?

Bien sabe usted que el complejo trabajo escolar exige la presencia del director para la toma de decisiones, resolver situaciones y atender las necesidades planteadas por padres de familia, trabajadores, alumnos y externos. Con su ausencia, eso no se puede hacer regularmente en nuestra escuela y lo esencial va siendo relegado a pesar de lo esfuerzos que hacen las coordinadoras y maestros por salir adelante.

Señor Director: no prejuzgo su capacidad profesional ni su eficiencia sindicalista, otros ya lo han hecho y lo han premiado con dos cargos de alta responsabidad: la Dirección de esta escuela y una secretaría en la sección 32 del SNTE. Es de creerse que su desempeño en el sindicato debe ser admirable porque pasa usted atendiendo todos los días de la semana, se supone, a los compañeros agremiados. Por aquí poco se le ve. Como no se le puede pedir el imposible “don” de la ubicuidad y la comunidad escolar también requiere ser atendida le sugiero renuncie a uno de esos cargos. Si es por los ingresos que no lo hace, conviértase usted en doble comisionado. No será problema. La legalidad, como se continuá demostrando en todas las esferas del poder, no es obstáculo para complacer a los amigos.

Tal vez le importe muy poco lo que aquí menciono o lo rechace sin ninguna reflexión, porque active sus mecanismos de defensa. Pero, créame, no deseo erigirme en sustituto de su conciencia, simplemente creo que es mi deber advertirle que sin confianza ni credibilidad en quien dirige algo, no funciona nada. Más al contrario, sin una relación basada en esos valores, las tareas y proyectos asi emprendidos se deterioran invadidos por la desesperanza y la frustración. Los buenos propósitos públicamente declarados sólo se se convierten en SIMULACIÓN.

Podría cuestionarme sobre esta larga perorata y con razón, pero me justifico confesándole que lo hago para dejar tranquila mi propia conciencia haciendo lo que es parte de mi deber y, sobre todo, cumpliendo con la responsabilidad profesional que mi función me impone y que acepté, desde hace 33 años, por gusto y vocación para servir a mis alumnos. Los maestros no debemos seguir siendo satanizados por el Estado, transfiréndonos toda la culpa de nuestra tragedia educativa. Somos corresponsbles pero no CULPABLES.

Asumo parte de esa RESPONSABILIDAD denunciando lo que ocurre y proponiendo soluciones. Reconozco mis deficiencias. Pero con todas mis limitaciones profesionales y errores (que son muchos), continuaré actuando de buena fe, con respeto y reconocimiento a los compañeros que diariamente demuestran su entrega a la educación pública y amor la niñez de México.

ATENTAMENTE

Profr. Jorge Salazar García


1) Reglamento de las condiciones generalesdel personal de La Secretaría de Eucación Pública.
2) Plan Estartégico de transformación Escolar
3) LEY FEDERAL DE TRANSPARENCIA Y ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA GUBERNAMENTAL
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