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Espacio ciudadano

Un educador diligente y humanista

Jorge E. Lara de la Fraga 03/07/2013

alcalorpolitico.com

“Que la oposición en las ideas no implique la oposición de las personas.” A.P.R.


La Benemérita Escuela Normal Veracruzana fue el segundo hogar del maestro Arnulfo; ahí laboró durante casi 58 años. Cuando me incorporo como alumno a nuestra afamada Institución, allá por los años 60 del siglo pasado, es cuando conocí al maestro Arnulfo Pérez Rivera, toda vez que era catedrático de la institución e impartía las materias de Ciencias de la Educación, Estética y Ética a los jóvenes inquietos de la generación “Piratas”. Los contemporáneos míos del grupo “G” se expresaban elocuentemente de ese docente comprometido y capaz, nacido en Plan de las Hayas, del municipio de Juchique de Ferrer, mismo que por ese entonces con 29 o 30 años de edad era ya un reconocido egresado del colegio de Rébsamen y además Maestro de Educación y Licenciado en Pedagogía, merecimientos académicos alcanzados en la Universidad Veracruzana, específicamente en la Facultad de Pedagogía.



Hablar de Pérez Rivera es aludir al esfuerzo continuado, a la labor tesonera y persistente, a la superación cotidiana; siendo de origen modesto logra metas difíciles y abruptas. No se conforma con los estudios realizados y a lo largo de sus existencia sigue leyendo e incrementando su acervo cultural. Identificado a plenitud con el quehacer didáctico durante su vida profesional (6 décadas), se desempeñó como docente y director en escuelas de nivel primario, también incursionó en los niveles medio básico y medio superior, sin dejar de resaltar que fue en el nivel superior donde aportó un poco más de su experiencia y de su capacidad, operando como catedrático de diversos planteles, llegando a ser el decano de varios de ellos como nuestra alma máter y como la Facultad de Pedagogía, donde en su momento se proyectó como Director de ambos recintos de estudio.

No sólo en la docencia se manifestó la “apasionada entrega” de Arnulfo. También el colega se hizo presente por la vía escrita e influyó en múltiples personas. De su autoría son, por lo menos 7 libros, a saber: Historicismo ético y conciencia moral del hombre moderno, Benefactores xalapeños, Enseñemos pensando que educamos (tesis profesional) Didáctica general, Principios fundamentales de educación, Páginas pedagógicas y Ética. Deja inconclusos algunos proyectos, entre los cuales se destaca el texto Los valores de la convivencia. Asimismo colaboró con revistas y periódicos, remitiendo puntualmente sus comentarios semanales a lo largo de 40 años. Al respecto puedo decirles que tuve la distinción de compartir con él espacios de opinión en un periódico de esta Ciudad Capital.

Tanto el maestro Ángel J. Hermida como el maestro Arnulfo Pérez Rivera fueron, en cierta medida, mis acicates o motivadores para que me atreviera a externar mis puntos de vista en un medio de comunicación. Por cierto Hermida Ruíz al referirse a nuestro recordado homenajeado, escribió lo siguiente: “Intensa vida docente ha llevado el maestro Pérez Rivera. Fue director y catedrático fundador de la Escuela Secundaria Coatepec, de esa ciudad; en Xalapa, catedrático de la Secundaria Veracruz y de la de Bachilleres; de los Institutos de Capacitación, estatal y federal, del Magisterio Veracruzano; de la Universidad Pedagógica Veracruzana (catedrático fundador) y además de la Escuela Normal Veracruzana y de la Unidad Interdisciplinaria de Humanidades de la U.V. (Facultad de Pedagogía)…Natural es que merced a su fecunda obra haya cosechado numerosas muestras de reconocimiento: diplomas, hojas laudatorias, preseas y testimonios académicos, ofrendados por autoridades, por instituciones educativas y por organismos culturales …” En mi caso tendré que seguir en la brega periodística, rememorando lo que una vez me dijo el colega recién desaparecido: “Recuerda Jorge, que las palabras vuelan, pero los escritos quedan” Espero no defraudar a esos mis mentores inolvidables, a esos maestros en toda la extensión de la palabra.



Reitero por esta vía mis condolencias a los familiares del maestro Arnulfo, sin dejar de resaltar que el ameritado mentor sembró en buena tierra y cosechó el merecido fruto y el reconocimiento de todos los que lo tratamos en lo personal y de los que lo conocieron por sus escritos. (Fragmento de mi intervención en ceremonia luctuosa efectuada en la Escuela Normal Veracruzana).

Atentamente

Profesor Jorge E. Lara de la Fraga