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¿Veracruz hacia el despeñadero?

Jorge E. Lara de la Fraga 27/10/2015

alcalorpolitico.com

“No hay enfermedad que dure cien años, ni paciente que la resista …”
 
            Prosiguen las declaraciones triunfalistas y las acciones de singular impacto mediático, pero sin efectos contundentes. Para nada soy especialista en cuestiones del orden financiero; es más, poco entiendo cuando los enterados explican técnicamente lo inherente a la micro y macro economía, mucho menos asimilo términos especializados como bursatilización, pero afortunadamente no me cabe la menor duda que la administración estatal actual está atravesando por una profunda crisis, que también adolece de rezagos significativos y que arrastra una deuda pública asfixiante. En razón de lo que mi sentido común me indica, no puedo creerle al gobernador Javier Duarte de Ochoa cuando dice, de la noche a la mañana, que pagará los adeudos diversos sin problema y que culminará su mandato de manera esplendente, bajo un concierto jubiloso de bombos y platillos. Algo que me preocupa sobremanera es que no es posible obtener dinero de dónde no lo hay, salvo que se cometa un ilícito o bien que se aprovechen recursos federales para superar necesidades inmediatas. Se tapa un hoyo y se abre otro boquete, con el agregado de que con ello se agiganta el monto de la deuda y se trastocan normas básicas del ejercicio presupuestal.
 
            En otro orden de ideas, les manifiesto que estoy viendo actualmente capítulos de una serie televisiva que me facilitó uno de mis hijos, donde se proyecta a plenitud la lucha por el poder y por el control sobre los demás. En ese “Juego de Tronos” se desarrollan historias de diversos grupos humanos y también se destacan personajes que ostentan linaje real y rangos de caballeros o de damas. En la contienda por la hegemonía se cometen brutales crímenes, se sacrifican a seres inocentes y se destruyen pueblos enteros. A excepción de unos contados elementos dignos y de ciertos seres honorables, esas dinastías están conformadas por individuos fatuos, inseguros y sádicos. Se constata cómo el poder y las riquezas materiales corrompen las almas, así como también en todas las épocas entes con poca capacidad, vanidosos y sin visión de futuro, dirigen atropelladamente el destino de sus pueblos. De manera lamentable eso que ocurrió en épocas pretéritas, cuando prevalecía la herencia sanguínea, lo estamos experimentando en estas épocas, donde hablamos mucho de democracia pero en donde se sigue procediendo de manera dictatorial y arbitraria. El mejor ejemplo de ello es el Estado de Veracruz, donde pareciera que la ciudadanía no posee el derecho a un mejor devenir y tiene que resignarse a una futura administración encabezada por un heredero del clan bi-sexenal predominante.
 
            En relación con lo anterior, me cuesta trabajo entender la posición indolente de las autoridades federales ante lo que acontece en nuestro solar jarocho, en lo relativo al mal manejo de las partidas presupuestales y en lo tocante a la crisis política y social existente. Para estas fechas, además de las observaciones técnicas y recomendaciones que se hayan emitido desde los más altos niveles del gobierno central ante las desviaciones, omisiones o errores cometidos, se impone la realización de una profunda investigación, fiscalización y supervisión de los recursos económicos que ha operado la administración estatal, cuando se está a pocos meses de la culminación del sexenio. Si al Presidente de la República le interesa realmente el baluarte veracruzano para obtener éxitos electorales, es el momento clave para que proceda en consecuencia, en lugar de estar “deshojando la margarita”.
 
            Para la comunidad de nuestra patria chica sería una verdadera desgracia que el futuro mandatario estatal fuera un heredero directo de los antecesores inmediatos. Habrá que estar muy alertas sobre los candidatos que intervendrán en el proceso político-electoral del próximo año, pues nada que implique más de los mismo sería de utilidad y beneficio para los paisanos. Estamos hartos de los depredadores de nuestro erario público, de esos seres inescrupulosos que “no tienen llenadera” , de esos personajes que no quieren bajarse del carrusel de las supremas decisiones. Soñando un tanto, espero que el sufragio razonado, crítico y justiciero aplaste a los advenedizos y los envíe al basurero de la microhistoria.
 
 
 
ATENTAMENTE
PROFR. JORGE E. LARA DE LA FRAGA
 
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