Los habitantes de los terrenos de la colonia denominada Santa Teresita, en el puerto de Veracruz, se despertaron con una sorpresa, fueron desalojados de los lotes, echados y destruidas sus viviendas.
La fuerza pública, acompañada por actuantes de la agencia cuarta del Ministerio Público y un representante de los propietarios de las casi seis hectáreas, efectuaron el desalojo con maquinaria.
Unas 380 familias tuvieron que salirse, descubriendo que la promesa que les hicieron de comprar una fracción de esos lotes jamás llegaría.
La señora Cintia Hernández González, quien fue una de las tantas desalojadas, explicó que «lo que pasa es que nosotros estamos muy enojados por esta situación, muchos de nosotros no tenemos donde vivir, no tenemos para una renta, estamos en la calle, otra poca gente se reubicó, otra gente se fue con su familia y mire como estamos, sin comer, sin nada».
Esos terrenos se ubican en la parte de atrás del fraccionamiento Villa Rica, en la zona privada y la carretera del kilómetro 13.5 y son propiedad de la Familia del doctor Mauro Loyo Varela, quien se comprometió a venderles un pedazo de sus terrenos si lograba cambiar el uso de suelo y si ganaba la alcaldía de Veracruz, en los pasados comicios electorales.
Al no conseguirlo, optaron por dialogar con los invasores para que se salieran de forma pacífica y al ver su negativa, pues procedió legalmente contra ellos.
Unas 70 familias se quedaron hasta el final, ya que no contaban con ningún sitio al cual irse a vivir. La señora Bertha Hurtado externó que «nosotros cumplimos con la ilusión de un pedazo de tierra en donde vivir y él dijo lo mío yo voy a negociar con ustedes, los que son de mi familia si no quieren, voy a ayudarlos para que se reubiquen, cumplió con su promesa, sí; nos reubicó sí, pero en la calle».
La mujer con lágrimas en los ojos, recordó que el señor Loyo Varela pasó lo del secuestro de su hijo y su desesperación como padre y ahora ellos, se quedaron sin casa, sin techo para sus hijos, a los cuales prometió el ex funcionario que tendrían un hogar. Eso se los dijo al estar en campaña para un puesto de elección popular.
Representantes del Gobierno del Estado lograron conseguir que esta gente se acomodara en un campamento provisional por cuatro meses, mientras les otorgaban lotes de terrenos en la colonia Reserva 4, pagando un enganche por ellos, siempre y cuando se salieran de forma pacífica de esas tierras. Lo peor que tampoco tienen recursos para cubrir ese pago.