El panorama para los habitantes del municipio de Tlacotalpan, asentado sobre la margen izquierda del río Papaloapan, les pinta muy gris y les augura que seguirán inundados por mucho más tiempo, porque este importante río será afectado no sólo por las abundantes lluvias que se pronostican sino también por el inaplazable desfogue de dos presas.
Pese a la visita del mandatario de la nación, Felipe Calderón Hinojosa y el gobernador Fidel Herrera Beltrán, así como Secretarios Federales y Estatales, la cosa no mejora para ellos.
El buen humor que caracteriza a la gente de la cuenca se nota y se siente, pero saben que a ellos se les pondrán mucho peor las cosas si el clima no mejora.
Sus comunidades siguen anegadas, escasea el alimento, el agua potable empieza a faltar y su principal acceso a la carretera federal Alvarado-Tlacotalpan, no aguantará por mucho tiempo, pues en algunos tramos, ya el agua sobrepasa el nivel de la carpeta asfáltica. Se observan remiendos a la carretera, tapones con sacos de arena, pero la fuerza del agua sigue.
A decir de la señora Francisca Sánchez Muñoz, ella es comerciante de pescado y tuvo que dejar su casa y acomodarse sobre la parte alta de la carretera «estamos por la Cruz Verde que está un poquito más alto, anoche creció bastante el río en verdad, pero si sigue creciendo, tal vez nos vayamos a pique también».
Ella refirió que no vivió la inundación de 1969, ya que nació un mes después. Con una risa nerviosa y sabiendo que su futuro y la de su familia es incierto, dijo que lo único que pueden hacer es «pos aguantar, hasta donde Dios nos aguante».
Por la visita del presidente fueron movilizados efectivos del Ejército, Marina, Policías Federal, y SSP. Las unidades militares, camionetas tipo Suburban, así como Vagonetas y sus efectivos podían verse a lo largo del bulevar Guillermo Cházaro Lagos, acceso principal a Tlacotalpan. Ellos resguardaban al arribo del Presidente.
Felipe Calderón Hinojosa recorrió primero por aire en tres helicópteros la ciudad, observando los daños del agua en el lugar nombrado “Patrimonio cultural de la humanidad”, por la UNESCO.
Luego aseguraron un perímetro de la carretera en un lugar seco, donde lo esperaban sus escoltas y militares. En vehículos anfibios, accesó a la principal avenida de Tlacotalpan, acompañado del Estado Mayor Presidencial, que lo vigilaba en todo momento. En los carros iba el Gobernador y Secretarios de despecho federales y estatales.
Los lugareños, quienes miraban, empezaron a gritarle al mandatario que bajara y recorriera a pie la ciudad y sintiera su tragedia, mojándose con el agua y claro, Calderón tuvo que bajar y mojarse los pantalones. Fidel Herrera igual pero ya está más acostumbrado a andar hasta descalzo.
Locales, casas, negocios, la iglesia y la alcaldía, la mayoría edificios históricos que datan de la época de la colonia están inundados. La gente demanda ayuda para salvar sus pertenencias, pues ninguna autoridad les apoya para asegurar sus viviendas, o salvar sus pocas cosas de valor.
El señor Mario Rodríguez González, también afectado por la lluvia refirió que «la queja es que han dado despensas en otras colonias, por aquí, por la carretera, pero ya en el pueblo, dentro del pueblo no han dado mercancía, ni nada de eso de lo que le mandan de otros lados, y si lo hacen es de manera arbitraria, las están dado a los que ellos quieren».
Las colonias más afectadas en Tlacotalpan son la colonia del Gas, en donde se ubica la empresa Gasera que surte a la ciudad, localizada a un costado de la Carretera Alvarado-Tlacotalpan, la colonia Nueva, la colonia González Ortega y en el centro de la ciudad.
Lo que sí quiere la gente es que la ayuda llegue a todos, sin distingo de ninguna especie. Incluso personas de comunidades inundadas del municipio de Alvarado, llegaron a la vista del Presidente, en donde demandaron ayuda, que no se les abandone, pues según ellos esas risas que los caracteriza como gente de la cuenca, pronto se les borrará si esto sigue.
Otros mejor optaron por dejar sus casas e irse a lugares altos como Alvarado o con sus familiares para no pasar por tanta contingencia. El presidente al finalizar su recorrido regresó por la misma avenida y se fue a su helicóptero, con la promesa de bajarles toda la ayuda que sea necesaria.