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“Cachonda” y emprendedora: Vanesa estudió en la UV, ahora es escort-empresaria

- La “jarocha universitaria muy cachonda”, de 23 años, dice generar círculo de empleos
- De lo que gana, paga por marketing, por seguridad, a su estilista y nutrióloga
- Empezó a arriesgarse en este trabajo por la necesidad económica de su familia

Miguel Valera Xalapa, Ver. 18/09/2020

alcalorpolitico.com

Aunque se presenta como “jarocha universitaria muy cachonda”, Vanesa Zepeda —nombre artístico que utiliza desde que se inició en estos servicios—, es una chica de 23 años originaria del estado de Puebla que se quedó a vivir en Xalapa, luego de estudiar Administración de Empresas en la Universidad Veracruzana.
 
Debido a la necesidad económica de su familia, tuvo que recurrir a un trabajo sui géneris, tan antiguo como el ser humano sobre la tierra: la comercialización de su cuerpo, de su belleza y encantos.
 
Con más de 35 mil seguidores en sus redes sociales, Vanesa trabaja como “Escort VIP” y ofrece servicio a parejas, chat hot, videollamadas, venta de fotos —packs—y videos personalizados que pueden ser pagados por PayPal, OXXO o transferencias bancarias, con posibilidades de crédito a 3, 6, 9 o 12 meses.
 
Una artista profesional, desde que la contactas en su número de Telegram, automáticamente te agradece el interés y se presenta:
 
“Soy una jarocha universitaria muy cachonda visitando tu ciudad, soy delgadita talla 5, cuerpo atlético, te doy un trato muy rico y amable, no te arrepentirás. Mido 1.65 y peso 51 kg. Acepto todas las tarjetas de crédito y débito”.
 
Además, te informa de su gira por el interior del país: Apizaco, 14 al 16 septiembre; Huamantla, 17 y 18 septiembre; Poza Rica, del 30 de septiembre al 3 de octubre y Papantla, del 4 al 6 de octubre.
 
La recomendación que Vanesa hace es que se aparte una cita con un depósito de 100 pesos en una tienda OXXO, aunque aclara que eso no es obligatorio y da a conocer las tarifas y servicios que van de 700 pesos por media hora a mil 200 por una hora.
 
Trabaja al lado de su hermana “Andy Zepeda” y ofrece, como dice su publicidad, “doble placer con nosotras”.
 
Por la necesidad, en un trabajo de riesgo
 
Vanesa comenta que no besa en la boca, porque se enamora y que por higiene y salud todos sus servicios son con protección.
 
“Debido a la necesidad económica de mi familia tuve que recurrir a este trabajo, porque había visto que era muy bien pagado. Empecé a contactar a personas a través de una aplicación y vi realmente que sí era lo que yo necesitaba”, cuenta, un tanto nerviosa, porque dice que es la primera vez que habla sobre su vida y profesión delante de una cámara.
 
Acepta que este trabajo es de riesgo, “porque entras en contacto con muchas personas que no conoces, que nunca has visto en tu vida y que realmente no sabes cómo son”.
 
“La verdad es un trabajo que sí conlleva cierto tipo de riesgo. Muchas personas dicen que es algo fácil pero realmente es todo lo contrario, porque uno se expone a ciertas situaciones en las que quizá no se puede tener el control pero siempre trato de reaccionar de la mejor manera, tranquilamente”, señala.
 
Cuenta que en una ocasión se dio cuenta que un cliente llevaba una cámara escondida.
 
“Siempre he sido muy precavida, siempre trato de analizar mi entorno, acomodo la ropa en un lugar estratégico por alguna situación que pudiera pasar, siempre estoy prevenida”.
 
“En esa ocasión me di cuenta que esta persona tenía la cámara y estaba grabando, entonces de la manera más amable traté de decirle que por favor borrara el video. Obviamente él se puso nervioso, negó todo y sí se estaba poniendo un poco pesado pero pues traté de reaccionar de la mejor forma para que se pudiera solucionar esa situación sin necesidad de llegar a algo más grave”, explica.
 
—¿Alguna vez has tenido que enfrentar amenazas, golpes, una situación que ponga en riesgo tu integridad física?
 
“Pues hasta ahorita sinceramente no. Yo creo que desde el momento en el que se habla con alguien por WhatsApp se puede dar uno cuenta cómo son las personas”, dice, mostrando su conocimiento psicológico, obtenido por el contacto diario de diversas personalidades.
 
Vanesa dice que aunque ella trata de contestar personalmente casi todos los mensajes que le llegan por WhatsApp o Telegram, contrató a una persona para que se encargara del marketing y la publicidad de su persona.
 
Además, contrató a personal de seguridad, para cuidarla durante las giras artísticas que realiza al interior de la República Mexicana. 
 
“Cuando voy a las giras, esta persona me acompaña siempre y con ello tengo la tranquilidad que si algún cliente quiere pasarse de listo pues tengo a alguien cerca que puede responder por mí. Esto es muy importante, porque nosotros como chicas debemos de cuidarnos”, asevera.
 
Sexo genera trabajos
 
Vanesa nos cuenta que ella es una trabajadora independiente, que no está ligada ni controlada por ninguna persona ni grupo.
 
Además, señala que para quienes pudieran pensar que gana muchísimo dinero, las cosas no son así, “porque el dinero que gano lo tengo que compartir o destinar a las personas que me ayudan, generando un círculo de empleos muy importante”.
 
"De lo que gano tengo que pagarle a la persona que me maneja la publicidad, a mi estilista, a la persona que lleva mi seguridad, a mi nutrióloga y así".
 
“Mi trabajo es fuente de ingresos para otras personas. Soy una persona que le gusta ayudar y pues nada como trabajar en equipo; siempre lo he dicho, el trabajo en equipo es mejor que trabajar solo y dos cabezas piensan más que una entonces, yo ya tengo mi equipo de trabajo conformado y es por eso que he tenido tanto éxito en las redes sociales”.
 
—Tienes que invertir en tu cuerpo, porque es tu instrumento de trabajo, ¿no?
 
“Sí, claro que sí. Para eso voy con la nutrióloga, me hago tratamientos, voy al gimnasio. Mi imagen es mi presentación, es la carta al cliente. Yo tengo que estar siempre presentable, bonita, darle mantenimiento a mi cuerpo”.
 
Las Giras Artísticas
 
Las “giras artísticas”, cuenta Vanesa Zepeda, surgieron del éxito que empezó a tener en redes sociales. “La gente me contactaba, me pedí algunos servicios virtuales y me pedían que fuera a sus ciudades”.
 
“Así empecé a realizar giras a diversos lugares. Publico las fechas en mis redes sociales y estoy aproximadamente tres días en cada lugar. Para eso, los clientes tienen que apartar una cita con cierta cantidad, para que sea seguro y yo pueda ir a trabajar”.
 
Sexting, ante la “nueva normalidad”
 
Para Vanesa, la pandemia del COVID-19 vino a trastocar la normalidad en lo que a los encuentros entre personas se refiere.
 
En general, comenta, siempre ha sido muy cuidadosa de la seguridad y la higiene pero ahora tuvo que redoblar las medidas, para garantizar su salud y la de sus clientes.
 
“Me considero demasiado cuidadosa. Me han tocado clientes que dicen que soy chocosa pero yo pienso que no se puede escatimar en el cuidado. Si un cliente ve que soy cuidadosa va a tener confianza en mí. Desde el momento que llega le aplico gel, en estos tiempos me pongo cubrebocas, careta; llevo el spray sanitizante, cepillo de dientes. Trato de dar un servicio de calidad, porque trato de ser empática, porque si yo estuviera del otro lado a mí me gustaría que me trataran como yo los trato”.
 
Además, dice que su servicio “es totalmente sin filtros, porque yo soy como soy, no trato de fingir”, por lo que no llega y dice “hola, bebé”, “hola, corazón”.
 
“Porque a mí me ha funcionado ser totalmente transparente, ser como soy, ser yo misma”.
 
Con la pandemia del COVID-19, cuando los clientes empezaron a tener miedo de encuentros íntimos, Vanesa empezó a crear grupos de WhatsApp con sus clientes, para ofrecerles fotografías sexuales o “packs”.
 
"Ahí subo fotos, videos o hago videollamadas. Si ellos me piden que les haga algún video o algunas fotos personalizadas yo los hago. Esto, porque hay mucha personas que obviamente por los tiempos que estamos viviendo les da miedo tener contacto así personalmente conmigo, entonces a lo que yo recurrí fue a hacer todo esto que se llama sexting, que es sexo virtual".
 
“Entonces, sí tuve mucho éxito, tuve que buscarle obviamente porque yo creo que la crisis nos afectó absolutamente a todas las personas y esto es una cadena, si no hay suficiente aporte económico, obviamente las personas tienen más gastos y pues esto afecta absolutamente a todos, desde la tiendita hasta a nosotras que trabajamos en este medio”.
 
—¿Y el sexo es una necesidad como comer, como respirar, no?
 
“Exacto, muchos dicen que no lo necesitan pero realmente sí. El sexo es una necesidad fisiológica, que lo pide el cuerpo. A veces, aunque las personas no lo quieren, son necesidades así como tienes que desayunar así también el cuerpo pide que tengas sexo y pues algunos para que no se expongan no van a mi departamento o no acuden a algún motel. Es la forma en la cual he estado trabajando y me ha resultado muy bien, porque los clientes se sienten seguros”.
 
Vanesa, ante la soledad
 
Durante estos tiempos de COVID-19, Vanesa se ha encontrado a muchas personas solas y ella ha estado ahí para escucharlos y consolarlos.
 
“He recibido muchas llamadas, porque ahora por el confinamiento pues mucha gente se siente sola y necesita ese contacto, ese contacto humano afectivo”.
 
“Esta situación ha sido desesperante para muchos, porque hemos perdido nuestra vida cotidiana y de cierta forma el que ellos me busquen hace que salgan un poquito de la vida rutinaria que llevan en casa; para algunos es un relax el comunicarse conmigo, es una distracción que les sirve como relajación y el simple hecho de platicar con una persona diferente es algo desestresante y ayuda bastante”, asevera.
 
Tanto en su Telegram, como en su WhatsApp, mantiene comunicación directa con sus clientes.
 
Desde ahí les manda paquetes, por ejemplo, de 10 fotos sensuales por 150 pesos; 5 minutos de video por 300 pesos y las llamadas están en 20 minutos por 500 pesos.
 
No besa en la boca
 
—Tu publicidad dice que no besas en la boca, ¿no besas en la boca porque te enamoras? —le pregunto.
 
“Pues que tal y se terminan enamorando muchos de mí. Imagínate, después cuántos enamorados voy a tener”, contesta sonriente.
 
“No beso en la boca, porque como te comentaba anteriormente soy una persona que tiene mucho cuidado con todo y por eso no beso. Trato de ser lo más sana posible y pues a mí en lo personal no me gusta estar besando a los clientes. Obviamente también todos mis servicios son con protección. Han llegado personas que me dicen: oye te pago 100 pesos más porque me lo hagas natural”.
 
“Claro que les digo que no. En ese momento les digo que con 100 pesos, si me llega a pasar algo, pues no se me quitaría, entonces prefiero no exponerme y si algún cliente me dice ‘sabes qué, por eso no te voy a contratar’ adelante, ellos son libres de poder contratarme o no, pero pues son cosas que yo no realizo”, expresa.
 
—Entonces la pandemia te ha permitido innovar, reinventarte…
 
“Claro, como a todos, porque yo creo que esto que está pasando es algo que nadie se esperaba. Estábamos acostumbrados a llevar una vida de trabajo ya muy rutinaria y esto de la pandemia pues nos tomó por sorpresa. En este trabajo nos empezó a bajar mucho la clientela y por ello sabía que tenía que reinventarme para salir adelante y siempre hay que estar innovando en todas las cosas. Aquí el chiste es innovar, no quedarse estancado en una sola cosa. Quizá va a haber muchos obstáculos como en cualquier trabajo pero lo bueno de todo es ir saltándolos e ir innovando en estos tiempos, porque la tecnología va ganando y nosotros tenemos que avanzar con ella”, concluye.
 
 
Trabajo realizado con el apoyo de: Journalism Emergency Relief Fund https://newsinitiative.withgoogle.com/journalism-emergency-relief-fund
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