El programa federal “Café Bienestar”, que busca distribuir café soluble a bajo costo, podría estar afectando directamente a los pequeños cafeticultores al beneficiar principalmente a las grandes industrias procesadoras, advirtió el empresario Enrique Antonio Rivas Corona, fundador de la marca Cafetia.
Rivas Corona explicó que la producción de café soluble requiere maquinaria de alto costo y procesos tecnológicos complejos como la liofilización, lo que deja fuera a la mayoría de los productores artesanales, quienes carecen de ese tipo de infraestructura.
“El que gana no es el caficultor, sino la industria que hace todo el proceso. Al final, el productor sigue en desventaja”, señaló el empresario, quien considera que el modelo actual no fortalece la economía del campo sino que favorece la transformación industrial del grano.
En regiones como Zongolica, añadió, existen entre 3 mil y 4 mil productores que procesan café de manera artesanal, con tostado, molienda y envasado local, y que ahora enfrentan dificultades para competir con los precios del café soluble subsidiado.
Finalmente, Rivas Corona llamó a transparentar los costos de adquisición y a identificar qué empresas están liofilizando el café, para garantizar que los beneficios lleguen realmente al campo y no se concentren en las grandes industrias.