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Sección: V?a Correo Electr?nico

“Días de muertos”

“Obra Maestra del Patrimonio Cultural de la Humanidad” (UNESCO)[i].

Jorge Salazar Garc?a 30/10/2017

alcalorpolitico.com

La muerte es parte de la vida; nuestra existencia misma, paradójicamente, depende de ella. Morir es un misterio; evoca temor e incertidumbre en todas las culturas del mundo. El hombre, al no encontrar significado o razón a la muerte, le ha rendido culto a lo largo de la Historia. Los pueblos de la América prehispánica no fueron la excepción; también crearon ritos relacionados con este importante evento humano. Esos rituales echaron tan hondas raíces que aún hoy siguen conservando algunos valores esenciales, como el respeto y la solidaridad, característicos desde su origen.

En México, a esa costumbre, se le llama “Días de Muertos” (Miccailhuitontli) y los festejos abarcan varios días del calendario. Se celebra desde la época precolombina y continúa realizándose desde la sierra Tarahumara hasta la península de Yucatán. ¿Por qué ha perdurado? Porque es parte de la cosmogonía[ii] de comunidades humanas.



Nuestros antepasados no creían en la existencia de un lugar donde se sufriera más ni vivían con el sentimiento de CULPA inculcado por el oscurantismo religioso. Después de morir; en cambio, suponían había destinos especiales para las personas, dependiendo de la forma de morir (uno para el guerrero, otro para los ahogados, etc.) desde los cuales se accedía al reino de los muertos (Tlalocan). Ahí, después de agradecer los dones recibidos en vida, se fundían con el agua, el fuego, el aire y la tierra regresando a formar parte del Universo.

Los indígenas consideraban a la Muerte (Mictlantecutli) como un suceso natural, no un castigo. No le temían; la hacían su aliada para liberarse de sus angustias terrenales e intercediera ante sus Divinidades por ellos. Esta cosmovisión les llevó a observar una vida de respeto por la Naturaleza, sus semejantes y sus Dioses.

Con su culto, las comunidades agradecían a la naturaleza las buenas cosechas otorgadas. Las actividades, alrededor del rito y las ceremonias formales, eran aprovechadas para convivir y transmitir sus

creencias a las nuevas generaciones. La participación de todas las clases sociales reactivaba la economía regional a través de la agricultura, el comercio, las artesanías y por supuesto, al propiciar el trueque fortalecía la identidad y el sentido de pertenencia.

Durante la colonia, las costumbres y tradiciones de las naciones indias fueron prohibidas. Algunas desaparecieron; otras, se modificaron al incorporárseles elementos de la cultura occidental que los españoles trajeron consigo.

Este sincretismo[iii] transformó las fiestas Aztecas, Mayas, Totonacas y demás etnias sojuzgadas; quienes, no obstante la brutal represión de que fueron objeto, no cesaron en su empeño por conservarlas. Esta resistencia, obligó a la Iglesia a tolerarla pero sin aceptarla del todo. Los curas católicos impusieron la celebración de “Todos los Santos” (All Hallows' Eve), instituida por los Papas Gregorio IV y V en los siglos IX y X, para sustituir las costumbres celtas de rendir culto a la naturaleza.



Afortunadamente para el alma de México, la tradición se conservó y aún la efectúan los 52 grupos étnicos existentes en nuestro suelo. Por supuesto, cada uno le aporta aspectos propios de su visión del mundo, sin alterar su esencia.

En algunos lugares se inicia días antes de las fechas establecidas actualmente (1 y 2 de noviembre), arreglando las tumbas, pintando las casas, elaborando canastitas de cartón y papel picando, buscando las fotos de los familiares muertos, comprando veladoras, incienso y otros productos dependiendo de la región y el nivel socioeconómico de quiénes la celebran. Las familias se reúnen en las casas y los panteones; platican, cantan, bailan, comen, ríen, compartiendo alimentos, penas y alegrías. Son comunes los ALTARES adornados con la flor de muerto (Cempaxóchitl) donde se ofrendan los alimentos preferidos de los finados; tales como el tradicional chocolate y el riquísimo pan de huevo y los sabrosísimos tamales. Se ven delicias como: dulces de jamoncillo, ate, membrillo, pepitoria, pulque, natillas, calaveras de azúcar, mole, pinole, champurrado, atole, vino, camote, calabaza y tejocote en dulce, erizos hervidos, cigarros, agua, etcétera, para que su esencia alimente al espíritu de los seres que nos visitan del más allá.
Con la tradición de “Días de Muertos” se afianzan el amor filial, el respeto por la vida y la memoria de nuestros muertos. El Mundo la calificó como “UNA OBRA MAESTRA” viendo en ella valores universales como la solidaridad, la cooperación y la gratitud. Ante la globalización del vano mercantilismo, su permanencia depende del mexicano adulto. Es su deber transmitirla a sus hijos y

explicarles su trascendencia.

En cumplimiento con el Artículo 3º Constitucional, estamos obligados a fortalecer y difundir nuestra cultura. Podemos hacerlo poniendo altares en los hogares con la participación de los hijos e intentando colaborar en las actividades que para tal fin se programan en la ciudad. Estamos seguros que así se afianza el orgullo de ser mexicanos.



Es lamentable se confunda la tradición de “Día de Muertos” con el Halloween, que no tiene nada que ver con nuestras raíces. Seguramente lo hace por ignoran sus significados y consecuencias. En escuelas, particulares principalmente, se está sembrando en el alma de los infantes esa costumbre anglosajona carente de elementos formativos positivos y que, tarde o temprano dañara la personalidad de los niños y el bolsillo de los padres. Las siguientes frases muestran las opiniones expresadas por instituciones, pedagogos, psicólogos y sociólogos sobre el Halloween:
“Es una festividad que promueve el consumismo”.

“Es una oportunidad para liberarse de nuestra identidad”
“Su origen esta basado en el satanismo”
“Desfigura el sentido humano de la vida y de la muerte”
“El pedir de casa en casa golosinas amenazando, fomenta en los niños una personalidad egoísta y egocentrista”
“Es una puerta para el satanismo y espiritismo
“Promueve el chantaje y la confusión de valores”
“Puede ser una puerta al espiritismo y satanismo, en especial para los jóvenes influenciables”

Al promocionarse esta costumbre anglosajona en los medios masivos, de manera inocente y trivial, está fomentando antivalores destructores de la identidad y el sentido de pertenencia a una comunidad.
P.D. Disney recién estrenó la película “COCO” en Xalapa. Vaya a verla, es una digna versión de nuestra tradición.


[i] Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Declaró a la tradición de “Dias de Muerto” mexicana como una Obra Maestra del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

[ii] Relato mítico relativo a los orígenes del mundo” o teoría científica que trata del origen y la evolución del universo.

[iii]Sistema que trata de “coordinar” doctrinas o teorías diferentes u opuestas. Moliner Ma:“Diccionario de uso del Español” 2007. Ed. GREDOS, pág. 2778.