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Sección: Estado de Veracruz

En Fortín

“El Faunito”, rancho asegurado a Javier Duarte está abandonado y saqueado

- Ningún proyecto pensado para el inmueble prosperó; está bajo responsabilidad del Estado

- Se afirma que era de Javier Duarte pero quien aparece como dueño es José Juan Janeiro Rodríguez

José Topete Xalapa, Ver. 07/10/2026

alcalorpolitico.com


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“El Faunito”, el rancho que Miguel Ángel Yunes Linares presentó al iniciar su Gobierno como uno de los principales bienes recuperados del entramado ligado al exgobernador Javier Duarte de Ochoa, permanece una década después bajo responsabilidad del Gobierno de Veracruz, pero abandonado, saqueado y con parte de sus construcciones en ruinas.

El estado actual del inmueble quedó evidenciado en un recorrido realizado por Claudio Vlox Urbex, cuyas imágenes muestran instalaciones invadidas por fauna y maleza, techos desprendidos, vigas afectadas por la humedad, pisos perforados y áreas completas desmanteladas. Cableado, puertas, madera, instalaciones eléctricas y otros elementos que todavía podían observarse años atrás ya no están.

La propiedad ubicada en Fortín volvió a la custodia del Gobierno estatal después de una sucesión de proyectos que no prosperaron: primero se planteó venderla para obtener recursos destinados a hospitales; después fue entregada al Instituto de Ecología (INECOL) para investigación científica y más tarde al Ayuntamiento de Fortín para desarrollar un espacio turístico y recreativo. Ninguno de esos proyectos se consolidó.

No quedó nada

La imagen que ofrece actualmente “El Faunito” contrasta con la que encontró el Gobierno de Yunes el 1° de diciembre de 2016, cuando tomó posesión del inmueble. Entonces permanecían dentro muebles, lámparas, utensilios, cocina, comedor y otras pertenencias. También había alberca, canchas de tenis, cabañas y distintas construcciones distribuidas dentro del predio. Durante aquella primera inspección incluso se reportó el hallazgo de obras de arte en un sótano.

Ese mismo día, Yunes presentó públicamente la recuperación del rancho como uno de los primeros actos de su administración y sostuvo que había sido utilizado por Duarte como casa de descanso y que planeaba residir ahí al concluir su Gobierno.

“Es una casa donde invirtieron más de 200 millones de pesos robados a los veracruzanos, donde Duarte pensaba residir”, declaró entonces. Yunes aseguró que “El Faunito” sería vendido mediante una subasta pública y que el dinero sería utilizado para atender hospitales.

“Hoy la vamos a monetizar, se va a vender en subasta pública. Primero se incorporará a un fideicomiso y con los recursos que de ahí se obtengan se repararán hospitales”, dijo, aunque la subasta nunca ocurrió.

Inmueble de José Juan Janeiro Rodríguez

Aunque durante años el inmueble ha sido identificado públicamente como el rancho de Javier Duarte, el nombre que aparece asociado a la propiedad es José Juan Janeiro Rodríguez, también referido en distintas publicaciones como Juan José Janeiro Rodríguez, a quien Yunes identificó como prestanombre de Duarte.

La documentación disponible apunta a que el Gobierno de Veracruz adquirió el inmueble mediante actos notariales y posteriores inscripciones registrales, no mediante una sentencia de decomiso o extinción de dominio,

Una denuncia presentada en 2024 menciona la escritura pública 27 mil 058, fechada el 29 de agosto de 2016, así como un segundo instrumento, el 3 mil 297, del 1° de diciembre de ese año, dentro del proceso mediante el cual el Estado asumió la propiedad.

Hasta octubre de 2026, sin embargo, no aparece una resolución judicial pública que haya declarado nulos esos actos o retirado el inmueble del patrimonio estatal.

En junio de 2018, el Congreso autorizó que “El Faunito” fuera entregado durante 20 años al Instituto de Ecología, A.C., para realizar actividades de investigación en ecología y agroecología.

Cuando Yunes entregó el inmueble al Instituto de Ecología en octubre de 2018 volvió a utilizarlo como símbolo de la corrupción que atribuía al gobierno de Duarte. “Aquí se materializó todo”, expresó.

También aseguró que la recuperación del inmueble era “parte importante de la nueva historia que escribimos en Veracruz”. El proyecto científico tampoco prosperó.

Para marzo de 2019, el entonces director del Instituto de Ecología, Miguel Rubio Godoy, reconocía que mantener y utilizar “El Faunito” requería recursos que la institución no tenía. El cálculo para su conservación rondaba entonces los 5 millones de pesos y prácticamente sólo se financiaba la vigilancia.

Durante la pandemia de COVID-19 incluso se planteó utilizar sus instalaciones para atención o aislamiento de personas, pero tampoco se convirtió en una unidad permanente.

En 2022 surgió un nuevo proyecto. El Gobierno de Veracruz entregó el inmueble en comodato al Ayuntamiento de Fortín, que anunció labores de limpieza y planes para transformarlo en un espacio turístico, cultural y recreativo. Tampoco ocurrió.

Los daños y saqueos ya eran visibles para entonces. Reportes de 2022 advertían afectaciones en techos, vegetación dentro de las construcciones y el ingreso de personas al inmueble. En 2023 se documentaron nuevos robos de cableado y materiales.

Al concluir el comodato municipal, “El Faunito” regresó a la custodia del Gobierno del Estado. Para enero de 2026, las autoridades municipales de Fortín reconocían que cualquier nuevo intento de recuperar el inmueble tendría que sustentarse en un proyecto ejecutivo, financiamiento y un esquema que permitiera mantenerlo.

El recorrido difundido por Claudio Vlox Urbex permite constatar lo que quedó de la propiedad: habitaciones sin instalaciones, murciélagos en algunos cuartos, vegetación creciendo dentro de las construcciones, madera desaparecida, techumbres dañadas, humedad, escombros y perforaciones en pisos y muros. Algunas versiones han señalado que esos hoyos fueron abiertos por personas que buscaban dinero, joyas u oro.

El inmueble que en diciembre de 2016 fue presentado como símbolo de la recuperación de recursos ligados al gobierno de Javier Duarte y que sería vendido para financiar hospitales permanece 10 años después en manos del Gobierno estatal, sin subasta, sin centro de investigación, sin parque público y con parte de sus instalaciones convertidas en ruinas.