La Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamó a reforzar de inmediato la asistencia humanitaria y las medidas de prevención ante la posibilidad de que “El Niño”alcance una intensidad excepcional hacia finales de 2026, con efectos que podrían prolongarse durante meses e incluso años.
La advertencia fue difundida este miércoles por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), que alertaron sobre los riesgos para las comunidades más vulnerables ante el aumento de las temperaturas, las sequías y las inundaciones.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, señaló que el episodio previsto podría superar los niveles observados en los registros utilizados durante las últimas 4 décadas.
De acuerdo con la actualización climática estacional de la organización, las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical podrían registrar anomalías de hasta 3.8 grados Celsius por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027. La funcionaria advirtió que un fenómeno de esa magnitud podría generar impactos importantes en distintas regiones del mundo.
Saulo sostuvo, sin embargo, que la intensidad del fenómeno no necesariamente debe traducirse en una catástrofe humanitaria, siempre que los gobiernos y organismos de asistencia utilicen los pronósticos científicos y las alertas tempranas para proteger a la población.
Piden recursos antes de que se agrave la emergencia
Tom Fletcher, responsable de ayuda humanitaria de la ONU, advirtió que América Latina, África oriental y meridional, Asia y el Pacífico podrían enfrentar una combinación de calor extremo, sequías e inundaciones.
El funcionario señaló que las próximas 2 semanas serán decisivas para movilizar recursos y suministros hacia comunidades expuestas. Entre las prioridades mencionó a Somalia, Etiopía y Kenia, donde se requiere apoyo antes de la llegada de lluvias intensas.
En el sur de África, las medidas preventivas incluyen distribuir semillas y proteger al ganado, mientras que en Centroamérica se busca preservar los medios de subsistencia de las comunidades que podrían resultar afectadas.
La ONU estima que alrededor de 50 millones de personas podrían enfrentar un aumento del hambre asociado con el fenómeno. Además, Fletcher citó estimaciones del Banco Africano de Desarrollo que calculan pérdidas económicas de entre 10 mil y 20 mil millones de dólares para los países africanos, junto con una posible reducción de entre uno y 2 por ciento del producto interno bruto.
Como parte de la respuesta, la organización anunció la liberación de más de 50 millones de dólares de su Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia, destinados a respaldar a 11 países, entre ellos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
Preparación ante sequías, inundaciones y ciclones
Las acciones preventivas también incluyen obras para reducir riesgos y mejorar las condiciones de refugio en zonas expuestas a desastres.
En Chile, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha respaldado la construcción de barreras para contener flujos de lodo y escombros. En Madagascar se desarrolla una estrategia de protección ante ciclones, mientras que en Nigeria se trabaja en una hoja de ruta para contar con refugios más seguros en zonas afectadas por conflictos y fenómenos climáticos.
En Yemen, donde millones de personas se encuentran desplazadas, organismos internacionales y comunidades locales han impulsado obras para reducir los daños causados por las inundaciones.
La ONU advirtió que los efectos de “El Niño”podrían sumarse a otras presiones sobre la asistencia humanitaria, incluidas las dificultades en las cadenas de suministro internacionales.
El llamado de los organismos internacionales es anticipar la respuesta, movilizar financiamiento y fortalecer la preparación de las comunidades antes de que los impactos climáticos se intensifiquen. La magnitud de los daños dependerá de la evolución del fenómeno y de la capacidad de los países para reducir los riesgos.