La etnobiología constituye una herramienta estratégica para enfrentar desafíos contemporáneos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas. Bajo esta premisa inició el XIV Congreso Mexicano de Etnobiología. Etnobiología en movimiento: enlazando eras, territorios y enfoques en la Universidad Veracruzana (UV).
Al inaugurar el encuentro en la Sala Anexa de Tlaqná, Centro Cultural, el rector Martín Aguilar Sánchez afirmó que la diversidad biológica no puede entenderse separada de la presencia humana y destacó que la construcción de futuros sostenibles exige reconocer tanto el valor del conocimiento científico como el de los saberes comunitarios.
Señaló que la etnobiología ha logrado tender puentes entre disciplinas, generaciones y distintas formas de producir y transmitir conocimiento, al tiempo que permite comprender las múltiples relaciones que las sociedades establecen con su entorno natural.
Al recordar el legado del investigador y botánico Arturo Gómez Pompa, subrayó que muchos de los paisajes que hoy se admiran son resultado de siglos de interacción entre las comunidades y la naturaleza, por lo que el territorio debe entenderse como una construcción histórica donde convergen conocimientos, prácticas culturales, formas de organización social y experiencias colectivas.
“Las universidades públicas tenemos la responsabilidad particular frente a esta riqueza, nos corresponde generar conocimiento, formar nuevas generaciones de investigadoras e investigadores y crear espacios de diálogo que favorezcan la colaboración entre distintos campos del saber y entre distintos actores sociales”, expuso.
En este contexto, sostuvo que la etnobiología posee una relevancia que trasciende cualquier disciplina, ya que entiende que la diversidad biológica y cultural forman parte de una misma realidad, lo que permite afrontar los desafíos ambientales contemporáneos.
Por su parte, la directora del Área Académica de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Yaqueline Antonia Gheno Heredia apuntó que la etnobiología permite comprender que la naturaleza no sólo está conformada por especies y ecosistemas, sino también por memoria, identidad y cultura.
Reconoció que los conocimientos tradicionales, las prácticas comunitarias y las formas de manejo del territorio representan una “biblioteca viva” de experiencias acumuladas durante generaciones y constituyen parte fundamental del patrimonio cultural de México, en un presente marcado por la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.
“Hoy sabemos que las soluciones a muchos de los grandes retos contemporáneos requieren del encuentro respetuoso entre distintas formas de conocimiento. La etnobiología representa uno de los mejores ejemplos de una ciencia comprometida con la sociedad, una disciplina que escucha, aprende y construye conocimiento de manera colaborativa”, indicó.
La copresidenta del Congreso y coordinadora del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro), Citlalli López Binnqüist, enfatizó el carácter plural e incluyente del evento, que reúne a estudiantes, investigadores, productores, artesanos y representantes comunitarios de distintas regiones de México, así como de países como Colombia, Cuba y El Salvador.
Explicó que este congreso trasciende el formato académico tradicional al incorporar diálogos de saberes, foros públicos, exhibiciones audiovisuales y una feria de productores y artesanos, espacios que favorecen el intercambio horizontal de conocimientos y experiencias.
“Es un congreso muy plural, muy inclusivo, su trayectoria va integrando más enfoques, más personas y también iniciativas. En ese sentido es un aprendizaje para todas y todos, que va y viene de maestros, estudiantes, productores, todos los que participamos”, expresó.
Por su parte, la copresidenta del Congreso, Claudia Isabel Camacho Benavides, resaltó que por primera vez en los 32 años de historia de estos congresos, Veracruz funge como sede del encuentro nacional.
Insistió que la elección del estado responde a su extraordinaria riqueza biológica, cultural y geográfica, expresada en la diversidad de ecosistemas, territorios, manejo de recursos naturales y manifestaciones artísticas construidas a partir de la interacción histórica entre pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y población mestiza.
En su intervención, el presidente de la Asociación Etnobiológica Mexicana, A. C., José Juan Blancas Vázquez, reconoció el papel de las universidades públicas como promotoras del aprendizaje mutuo y la formación académica, al facilitar espacios donde convergen el trabajo de campo, la investigación, la reflexión y las experiencias de vida.
“Los congresos son un espacio totalmente formativo, como un reto no solamente en términos intelectuales, sino también vivencial”, dijo.
Finalmente, el director del Instituto de Ecología (Inecol), Héctor Armando Contreras Hernández, acentuó que el congreso contribuye a visibilizar el patrimonio biocultural de México y América Latina mediante el análisis de problemáticas, propuestas y experiencias vinculadas con la gestión territorial, los bienes naturales, la alimentación, la salud, la educación y las artes.
“El programa es basto. Hoy iniciamos 22 simposios, se presentarán 121 ponencias orales, 120 carteles, 14 presentaciones de libros, cinco espacios de diálogos de saberes, tres foros públicos, cuatro homenajes a investigadores, tres reuniones satélites, además de encuentros audiovisuales, exposiciones fotográficas, feria de productores y artesanos, eventos culturales”, puntualizó.
Participan en el Congreso las facultades de Biología y de Ciencias Agrícolas; el Centro de Investigaciones Tropicales; el Instituto de Investigaciones en Educación; la Universidad Veracruzana Intercultural; el Instituto de Ecología, A.C.; Investigación y Acción Biocultural, Anima Mundi, A.C. y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).