Este año, el ritual de “misa negra” organizado por el ayuntamiento de Catemaco registró baja asistencia de visitantes debido a la falta de difusión de los eventos que se realizaron este fin de semana esotérico.
En esta ocasión, el ritual no se realizó al final del malecón donde usualmente se hacía, ahora se hizo selva adentro, lo que incrementó el misticismo, ya que los asistentes sólo se guiaban por débiles antorchas que iluminaban el camino.
Sin embargo, para llegar a este lugar no había señalética y en el programa de eventos no se detalló donde se realizaría el ritual.
Mientras se avanzaba por la selva, había pequeños espacios donde curanderos locales realizaban limpias.
Al llegar a un espacio claro, iluminado por la luna se observaba el escenario y el círculo formado por tres estrellas de David y un pentagrama.
En punto de las once de la noche inició el ritual, donde tres brujos invocaron las fuerzas de la tierra y del universo Para “abrir el portal”, en el cual se irían las malas vibras de los presentes y se escucharían las plegarias y peticiones de los creyentes.
Los hechiceros realizaron limpias con ramos de hierba y rociaron lociones herbolarias con spray, por todo el cuerpo de los participantes en la limpia.
También realizaron la limpia con tres gallinas negras que previamente fueron ahumadas con copal, lo que provocó que los animales quedaran inconscientes.
Estas aves fueron amarradas por las patas y utilizadas por los brujos para recorrer los cuerpos de quienes se realizaron la limpia, con la intención de absorber
sus malas energías y dolencias.
Al terminar las limpias, los brujos encendieron el pentagrama y las estrellas de David, hicieron una línea y arrojaron a las gallinas maniatadas en medio del pentagrama encendido, con lo que dieron por terminado el ritual.
En esta ocasión las más contentas fueron las gallinas, ya que no fueron sacrificadas, pues estos animales suelen ser degollados o despedazados por los creyentes, con la intención de terminar con las malas vibras que las aves absorben.
Pese a lo ligero del ritual, hubo quienes se espantaron con la presencia y uso de los animales, como le pasó a un grupo de turistas asiáticos, alemanes e ingleses que al final del ritual se acercaron a acariciar a las gallinas amarradas y preguntaban a los locales por qué lastiman a estas aves durante los rituales.