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Sección: Va Correo Electrnico

200 años despojando a México

Jorge Salazar Garca 19/12/2022

alcalorpolitico.com

Las agresiones de Estados Unidos (EUA) a México han sido constantes desde nuestra independencia. Y no es cosa de odio sino de codicia. Si pueden despojarnos de nuestras riquezas naturales por medio de la fuerza y la traición pues lo hacen. Describir al menos un agravio en este espacio es imposible. No obstante, aprovechando que el 12 de diciembre pasado se cumplieron 200 años del establecimiento de relaciones diplomáticas con el vecino norteño, se comentará cómo y quiénes robaron más de 2 millones de kilómetros cuadrados de nuestro territorio.

El intervencionismo de Estados Unidos comienza desde la Declaración de Independencia (27/09/1821) cuando Agustín de Iturbide (1822-23), apoyado por España, es nombrado primer emperador de México. El presidente James Monroe, (1817-1825) se niega reconocerlo bajo el pretexto de que su “democracia” es incompatible con la monarquía. Iturbide entonces ordena a J. Manuel Sozaya reunirse con el representante comercial estadunidense solicitándole cambio de postura. Dicho objetivo se concretó el día de la Virgen en 1822.

Por supuesto, durante las pláticas, Estados Unidos intentó sacar raja pidiendo a México reconociera el Tratado Adams-Onis celebrado en 1819 con España para comprarle el territorio de Texas. Iturbide no acepta y es depuesto en marzo de 1823 por Antonio López de Santana, el Salinas del momento. El emperador se refugia en Italia durante un año, regresa y es fusilado al año siguiente siendo presidente Guadalupe Victoria (1824-1829). El primer Presidente de México, conociendo el fondo de esos acontecimiento, dijo: “Estados Unidos es un pueblo ambicioso siempre listo a saltar sobre sus vecinos, sin una sola chispa de buena fe”.



A Guadalupe Victoria le sucede Vicente Guerrero (1829) quien de inmediato prohíbe la esclavitud en México enfureciendo a los colonos esclavistas yanquis asentados en Texas. Otra importante acción de Guerrero fue ratificar los límites fronterizos fijados en los ríos Sabina, Rojo y Arkansas, además del paralelo 42º. Los yanquis envían a Roberts Poinsett, secretario de Guerra, con 5 millones de pesos para comprar Texas. Al ser rechazada su oferta, manda una carta al secretario de Estado, Henry Clay, diciéndole: “Será importante ganar tiempo si queremos expandir nuestro territorio más allá de las fronteras acordadas”. Siguiendo este consejo, el presidente Andrew Jackson (1829-1837) retrasa la firma para no reconocer las fronteras mencionadas.

Estados Unidos, cumpliendo la Doctrina Monroe (1817-1825) predecesora del Gran Garrote de Roosevelt (“Habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos”), comienza una guerra sucia calificando a México de grosero, abusivo y violento con su “benévolo” vecino. Mientras tanto, continuaban enviando más colonos esclavistas a Texas. El odio rindió sus frutos en 1835, un grupo de 32 colonos apoyados por 151 estadunidense, liderados por Austin y Huston, se levantaron en armas exigiendo a México la independencia de Texas, reconocida inmediatamente por Estados Unidos. Nuestro país condena esa declaración y envía a Santana a sofocar la rebelión. Después de la batalla del Álamo (1836) Santana se retira a San Jacinto donde es apresado mientras dormía. Este traidor firma el Tratado de Velasco a cambio de ser liberado y enviado de regreso al centro con el propósito de promover el reconocimiento de esa independencia.

Debido a la firme oposición de México, el presidente John Tyler, fiel a su “destino manifiesto”, de manera unilateral, en el año 1845 firma la resolución de anexión de Texas al territorio estadounidense. De inmediato, nuestro país desconoce tal despropósito provocando que el “benévolo” vecino país del norte nos declare la guerra en 1846. La infame invasión termina firmándose el Tratado Guadalupe Hidalgo (1848) mediante el cual nuestros vecinos nos despojan de California, Nuevo México, Arizona, Texas, Nevada, Utah, y parte de Colorado y Wyoming.



No bastó. A pesar de ese infame despojo, James K. Polk (1845-1849) pretendía también anexarse Yucatán. Diez años después (1858), Estados Unidos vuelve a intervenir y con el pretexto de un supuesto maltrato a ciudadanos estadunidense impone a Benito Juárez el tratado McLane-Ocampo obteniendo ventajas comerciales, políticas y militares. Más tarde, durante la Revolución (1914) aprovechando el llamado “Incidente de Tampico”, el presidente estadounidense Woodrow Wilson ordenó el bombardeo y la ocupación de Veracruz. En respuesta a la invasión estadounidense México rompe las relaciones que son restablecidas en 1917 concediendo ventajas en asuntos del petróleo. Con Carlos Salinas de Gortari el sueño de Estados Unidos de apoderarse de México se cumplió, como lo vaticinó Robert Lansing, (1824) sin disparar un sólo tiro: controlando a un sólo hombre, el Presidente.

¿Y los pueblos…?

En los dos países la gente trabajadora sólo ha servido de carne de cañón y en el mejor de los casos de legitimadora de la élite que lo gobierna. Debe aclararse que el poder no lo tienen sólo los presidentes, detrás de ello siempre existen grupos con determinados intereses que usan el poder en su beneficio y casi todos ellos conducen hacia logias masónicas.



En Estados Unidos la masonería llega con los colonos europeos. En México se funda en 1812 (rito nacional mexicano) que incluye básicamente a los dos ritos más conocidos: yorkino y escocés. Sus normas dan suma importancia a la lealtad, apoyo mutuo, secrecía y el respeto por la vida e integridad de sus integrantes. Este último límite, utilizado según convenga al dinero. Los yorkinos se caracterizaban por ser liberales, antiesclavistas, izquierdistas, laicos y los del rito escoses eran lo contrario. Ambos son la fuente de los partidos Demócrata y Republicano. Actualmente, autodenominándose liberales y neoliberales, las diferencias son tenues.

En cuanto llega al poder un masón, éste no elige subordinados considerando méritos profesionales o éticos, se rodea de sus “hermanos” sin importar nada más que sus acuerdos y negociaciones de grupo. Es probable que la vida de Santana haya sido respetada por esa razón, ya que era masón del rito escoses. Juárez igual fue apoyado por Estados Unidos, pertenecía al Rito Nacional Mexicano. Parece ser que al Benemérito le pesó mucho fusilar a Maximiliano, masón del rito escocés. Tanto los héroes de la Independencia como los presidentes Díaz, Madero, Cárdenas, Ávila Camacho, Anaya, Salinas y López Obrador (por mencionar algunos) se formaron en canteras masónicas.

Francisco. I. Madero (rito escocés) llegó a la Presidencia prometiendo acotar las leyes de reforma, eliminar la escuela laica, enseñar catecismo. No pudo cumplir, fue depuesto y después asesinado por órdenes de un alcohólico respaldado por Estados Unidos. En el diario Regeneración (1911) Jesús Flores Magón juzga a Madero de judas por haber negociado como “mercanchifle el precio de la paz. Veinte millones de pesos (pidió) Madero para rendir las armas, aparte de empleos y posiciones para sus favoritos (fraternos)”. Consideró que la revolución maderista se trató, más que de un cambio verdadero, de un reacomodo de amos, dejando el proletariado en la misma condición.



El ascenso de AMLO, debió haber sido acordado bajo los principios mencionados (perdón, trato espacial a los fraternos, incorporación de sus hermanos de ambos ritos (Bartlett es masón). El Universal informó que en 2002 el consejo masón decidió apoyar a AMLO. Lo anterior explica la permanencia del PRI durante 7 décadas, por qué ningún Presidente ha sido castigado, por qué el sucesor incluye en su gabinete a pillos anteriores y por qué los dinosaurios políticos no se extinguen.

Es decir, la democracia es una farsa. A ningún partido o Presidente le permitirán dar herramientas al pueblo para involucrarlo efectivamente en la toma de decisiones. Si acaso, van tirando migajas cada vez que necesitan legitimar su permanencia en el poder. Tanto las cúpulas masónicas como los dirigentes políticos convocan a la unidad cuando siente debilitarse su poder. Difícilmente alguien que no pertenece a esas cofradías resultará ser candidato a algún puesto estratégico, al menos que sea recomendado por un antiguo miembro en cuyo caso de inmediato es invitado a formar parte de alguna de ellas. Por eso es casi imposible que se tome en cuenta la propuesta zapatista de mandar obedeciendo o que la política deje de ser el cochinero que vemos. Ellos seleccionan a los candidatos, el ciudadano sólo espera que desde arriba decidan (negociado entre las dos masonerías) por quién debemos votar.

Entre las cúpulas de las logias hay confrontaciones, pero pocas veces derraman sangre entre ellos (magnicidios); sin embargo son los responsables de guerras y etnocidios ocurridos en todo el mundo.