El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos sufrió el mayor ataque terrorista registrado en su territorio. Diecinueve integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y los utilizaron para ejecutar ataques coordinados contra objetivos en Nueva York y Virginia; un cuarto avión cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave.
La primera aeronave, el vuelo 11 de American Airlines, impactó la Torre Norte del World Trade Center a las 8:46 de la mañana. A las 9:03, el vuelo 175 de United Airlines golpeó la Torre Sur. Ambas estructuras terminaron colapsando: la Torre Sur a las 9:59 y la Torre Norte a las 10:28. ([Comisión 9/11][1])
A las 9:37, el vuelo 77 de American Airlines impactó el Pentágono, sede del Departamento de Defensa estadounidense. A las 10:03, el vuelo 93 de United Airlines se estrelló cerca de Shanksville, Pensilvania. La investigación estableció que la aeronave se dirigía hacia Washington, D.C., y que los pasajeros se rebelaron contra los secuestradores. ([Comisión 9/11][1])
Los ataques dejaron 2 mil 977 víctimas, procedentes de más de 90 países: 2 mil 753 murieron en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 a bordo del vuelo 93. Entre las víctimas se encontraban 441 trabajadores de emergencia, una de las mayores pérdidas de personal de rescate en un solo día en la historia de Estados Unidos.
La cifra no incluye a los 19 secuestradores. El FBI identificó a todos como integrantes de Al Qaeda. Quince eran originarios de Arabia Saudita, dos de Emiratos Árabes Unidos, uno de Egipto y uno de Líbano.
Una investigación sin precedentes
Tras los atentados, el FBI puso en marcha la operación PENTTBOM, considerada la mayor investigación de su historia. La agencia siguió más de medio millón de pistas y trabajó para identificar a los responsables, reconstruir la operación y determinar cómo fue posible que los secuestradores atravesaran los sistemas de seguridad existentes.
La Comisión Nacional sobre los Ataques Terroristas contra Estados Unidos, conocida como Comisión del 11-S, concluyó posteriormente que las instituciones estadounidenses no estaban preparadas para enfrentar un escenario en el que aviones comerciales fueran utilizados como armas. También documentó fallas en el intercambio de información y en la coordinación entre agencias.
La organización señaló que los 19 secuestradores lograron superar los controles de seguridad y tomar el control de las cuatro aeronaves. Las conclusiones de la comisión se convirtieron en uno de los principales documentos de referencia para entender las fallas institucionales previas a los ataques.
Un impacto que continúa 25 años después
El 11-S transformó las políticas de seguridad de Estados Unidos y tuvo consecuencias internacionales. La investigación y las operaciones posteriores contra Al Qaeda derivaron en una nueva etapa de la política antiterrorista estadounidense y en la intervención militar en Afganistán.
Osama bin Laden, identificado por el FBI como responsable de la organización que planeó los ataques, permaneció prófugo durante casi una década. Fue localizado en Pakistán y murió el 2 de mayo de 2011 durante una operación de fuerzas especiales estadounidenses.
Las consecuencias humanas tampoco terminaron con el derrumbe de las Torres Gemelas. Miles de sobrevivientes, trabajadores de rescate, recuperación y habitantes de la zona estuvieron expuestos a condiciones tóxicas durante y después de los ataques. El FBI reconoce que numerosos primeros respondientes continúan enfrentando problemas de salud relacionados con aquella exposición.
El aniversario 25
Este viernes, el Memorial y Museo del 11 de Septiembre conmemora el 25 aniversario de los ataques. Las familias de las víctimas participan en la lectura de los nombres de las personas asesinadas en 2001 y de las seis víctimas del atentado contra el World Trade Center de 1993.
El Memorial informó que, para esta conmemoración, se incorporó un nuevo momento de silencio para recordar a quienes han muerto posteriormente por enfermedades o lesiones relacionadas con el 11-S. También destacó que una tercera parte de Estados Unidos es demasiado joven para recordar directamente los atentados de 2001, por lo que sus programas educativos buscan transmitir la historia a nuevas generaciones.
A 25 años de aquella mañana, el 11 de septiembre permanece como un acontecimiento que no sólo dejó miles de víctimas, sino que modificó las políticas de seguridad, las relaciones internacionales y la vida cotidiana de millones de personas.
La conmemoración mantiene como eje la memoria de las víctimas, los sobrevivientes y quienes participaron en las labores de rescate y recuperación, así como las lecciones que dejaron las fallas institucionales que precedieron a los ataques.