A tres décadas de distancia de aquel histórico y devastador brote de principios de los años noventa —cuando la transmisión endémica fue frenada de forma oficial tras registrarse el último caso autóctono en 1995—, el sarampión ha regresado con fuerza a México y a la entidad veracruzana, poniendo a prueba la capacidad de respuesta del sistema de salud pública.
Tras un prolongado periodo de silencio epidemiológico donde los escasos registros respondían únicamente a casos importados por viajeros, el fenómeno actual ha roto la estabilidad sanitaria con la reemergencia de contagios comunitarios masivos a partir de febrero de 2025, desatando una curva exponencial que ha marcado cifras críticas durante 2026. De acuerdo con los reportes federales e informes de la Secretaría de Salud, el país experimenta una de las etapas más complejas de incidencia viral debido al rezago acumulado en las coberturas de vacunación con los biológicos doble (SR) y triple viral (SRP).
A nivel internacional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió sobre el acelerado avance del padecimiento en el continente. En este contexto, México ocupa actualmente el segundo lugar con mayor número de contagios en toda la región americana —superado únicamente por Guatemala—, concentrando junto a otras naciones el grueso de los enfermos ante la caída generalizada del umbral óptimo de inmunización del 95%.
De acuerdo con los registros oficiales y análisis epidemiológicos, la caída sistemática y más notable en las coberturas de vacunación contra el sarampión en México comenzó a registrarse de manera clara a partir del año
2019 (coincidiendo con el primer año de la administración federal de ese periodo y antes de la pandemia de COVID-19), debido a retrasos en los procesos de adquisición de biológicos, problemas de abasto en el Sector Salud y cambios en las políticas de distribución. Aunque las autoridades sanitarias también han señalado que la posterior crisis sanitaria global (2020-2021) profundizó el rezago, documentos oficiales confirman que la tendencia a la baja en la inmunización infantil se gestó desde 2019, acumulando con los años una gran bolsa de menores sin esquemas completos que propició el brote actual.
El impacto nacional se refleja de forma desigual en los estados. Mientras que entidades como Jalisco encabezan drásticamente la estadística nacional con miles de positivos, seguidas por la capital del país y Chiapas, la cifra de muertes asociadas a complicaciones ya suma casi medio centenar de decesos repartidos en 12 estados, con Chihuahua a la cabeza en pérdidas humanas, secundado por demarcaciones como Zacatecas y Jalisco. Los sectores más golpeados por la hospitalización continúan siendo los menores de entre uno y cuatro años, así como grupos etarios específicos por falta de esquemas completos.
La situación en Veracruz
En el plano local, la Secretaría de Salud estatal y los reportes federales confirmaron que Veracruz acumula ya 81 casos positivos y defunciones asociadas dentro de las estadísticas del año, reflejando un incremento notable frente al silencio epidemiológico previo.
La tensión en el Sector Salud recrudeció en los últimos días tras confirmarse un brote intrahospitalario en la capital del Estado, específicamente en el Centro Estatal de Cancerología (CECAN) en Xalapa, donde se reportaron contagios que afectaron tanto a personal médico y de enfermería como a pacientes en tratamiento oncológico y familiares. Dicha situación derivó en el lamentable fallecimiento de pacientes al interior del nosocomio, lo que obligó a la implementación de cercos sanitarios estrictos, brigadas de investigación epidemiológica y medidas emergentes de protección en hospitales de la región para cortar las cadenas de transmisión comunitaria e institucional.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias mantienen activos los avisos epidemiológicos para obligar a la detección oportuna de Enfermedades Febriles Exantemáticas (EFE), al tiempo que intensifican jornadas masivas de vacunación de recuperación (catch-up) en módulos itinerantes y centros de salud para blindar a la población infantil y al personal expuesto.