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Sección: Estado de Veracruz

A 58 años de portar el Fuego Olímpico, el “Alemán” Martínez sigue siendo historia viva

- “Es algo que nunca se me olvidará; siento más emoción ahora que cuando lo viví”, expresa

- Él y otros protagonistas de aquel día se reunirán este miércoles para conmemorar la ocasión

Julián Rodríguez Xalapa, Ver. 05/10/2026

alcalorpolitico.com


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El profesor Julián Martínez Vázquez no se asume como leyenda, ícono o histórico y, aunque lo es, su humildad supera cualquiera de esos títulos que sintetizan una vida de entrega y vocación.

Durante años, el “Alemán” –sobrenombre que adquirió por su parecido con un ciudadano de aquella nacionalidad– estuvo ligado al deporte en su natal Orizaba, donde forjó su camino en el futbol y el atletismo.

En entrevista concedida en su domicilio, evocó los pasajes más memorables de su brillante trayectoria en ambas disciplinas.

Entre sus mayores logros destaca haber dirigido a 2 de los equipos más representativos de la ciudad: UV Xalapa y Delfines de Xalapa. Con el primero impuso una marca de 33 partidos invicto; con el segundo consiguió el subcampeonato de la Tercera División, resultado que otorgó a los cetáceos el ascenso a Segunda.

Sin embargo, el también excatedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana confiesa que su mayor orgullo fue portar la Antorcha Olímpica a su paso por Veracruz, con el privilegio de ser el último relevo en entregar el Fuego Olímpico a un atleta poblano.

De aquel momento inolvidable han pasado 58 años, pero en su memoria permanece tan nítido como si hubiera ocurrido ayer.

Fue el 7 de octubre de 1968, un día antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de México, cuando el “Alemán” escribió con letras de oro su nombre en la historia del deporte veracruzano.

“Es algo que nunca se me olvidará; de hecho, siento más emoción ahora que te lo estoy contando que cuando lo viví”, expresó.

Datos que quedaron plasmados en periódicos de aquella época detallan que a las 9:35 horas se celebró la entrega-recepción. “Fue por la mañana –recuerda– cuando me tocó llevar la antorcha. No recuerdo bien la hora, pero fue temprano, había un sol muy bonito y un helicóptero sobrevolaba grabando el momento. Fue algo increíble”, precisó.

“Tomé aire y empecé a correr. Cuál sería mi sorpresa al ver que 15 deportistas a cada lado me escoltaban. Yo vestía la playera roja oficial, mientras ellos portaban una blanca. Para ganarme ese privilegio tuve que imponerme antes en una carrera selectiva”, relató.

Tras un kilómetro de recorrido alcanzó su destino, justo en los límites de Veracruz y Puebla, donde el atleta Adalberto Cortés lo esperaba para recibir la flama.

Los cerros estaban tapizados de gente que, a la llegada del “Alemán” Martínez, aplaudió de manera estruendosa.

Tras un silencio, Julián Martínez dijo: “A nombre de los atletas del Estado de Veracruz quiero hacerte entrega del Fuego del Olimpismo, que significa el llamado de la amistad de los pueblos de la tierra. Dentro de un marco de paz y amor, por el honor que tuvimos de ser custodios de ella, te pido que los atletas de tu Estado la transporten, respeten y veneren en igual forma para gloria del deporte universal”.

Por su parte, el deportista poblano respondió con voz firme: “Al conferirnos el honor de custodiarla a su paso por nuestro Estado, puedes estar seguro de que será entregada a su destino dentro del marco espiritual que representa”.

“En ese momento no dimensionaba lo que ocurría. Sentía algo agradable y bonito, pero no lo asimilaba. Poco a poco lo fui entendiendo; era joven, un chamaco. Fue algo hermoso y hoy lo siento más que nunca, es algo que no puedo explicar”, añadió.

Por ello, a 58 años de aquella gesta, Martínez Vázquez y varios de los protagonistas de aquel día se reunirán este miércoles para conmemorar el paso del Fuego Olímpico por tierras veracruzanas. Realizarán un recorrido a pie por las principales calles del centro y concluirán en el Estadio Xalapeño “Heriberto Jara Corona”, precisamente en el sitio donde se ubica el pebetero, en una ceremonia simbólica que ya se ha vuelto una tradición.

“Como esto de la antorcha, yo ya me puedo morir tranquilo. Alguien me decía: ‘Julián, tú ya estás en la historia para toda la vida’. Y eso en verdad no tiene precio”, concluyó.

Julián Martínez Vázquez, nacido el 9 de enero de 1948, deja así una huella imborrable en el deporte veracruzano, un legado y una historia que sin duda lo convierten en un inmortal, una leyenda que vivirá por siempre.