La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó este martes la suspensión del envío de petróleo a Cuba, una decisión que, aseguró, responde exclusivamente a criterios soberanos del Estado mexicano y de Petróleos Mexicanos (Pemex), y no a presiones externas ni a un rompimiento en la relación histórica con la Isla.
Durante su conferencia matutina de este 27 de enero, la Mandataria fue cuestionada sobre los reportes que señalan que Pemex retiró de su programación un cargamento de crudo destinado a Cuba. Al respecto, Sheinbaum reconoció la detención del embarque y dejó en claro que se trata de una determinación que México puede tomar en cualquier momento, de acuerdo con sus propias evaluaciones.
“Es una decisión soberana y se toma en el momento que sea necesario”, afirmó la Presidenta, subrayando que la política energética del País no está sujeta a condicionamientos externos y que Pemex tiene la facultad de decidir cuándo, cómo y a quién envía sus productos.
Sheinbaum puntualizó que la suspensión no implica el fin de la cooperación entre México y Cuba, una relación que, recordó, se ha mantenido durante décadas bajo distintos gobiernos y en contextos internacionales complejos. Explicó que los envíos de petróleo han respondido tanto a acuerdos comerciales como a consideraciones de carácter humanitario, dependiendo del momento y las circunstancias.
La Presidenta también insistió en que México mantiene una postura independiente en materia de política exterior y energética, y que las decisiones relacionadas con sus recursos naturales se toman con base en el interés nacional. En ese sentido, evitó detallar si el envío se reanudará en el corto plazo, pero dejó abierta la posibilidad de que ocurra cuando el País así lo considere.
El anuncio se da en un escenario de creciente atención internacional, particularmente desde Estados Unidos, donde actores políticos han reaccionado a la suspensión del envío. Sin embargo, desde el gobierno mexicano se ha reiterado que la medida no responde a presiones diplomáticas, sino a una evaluación interna de Pemex y del Estado mexicano.
Sheinbaum reiteró que México puede desempeñar un papel constructivo en la relación entre Estados Unidos y Cuba, pero sin renunciar a su soberanía ni a su derecho de tomar decisiones autónomas sobre su política energética.
La detención del envío de petróleo a Cuba coloca nuevamente a México en el centro del debate internacional sobre cooperación regional, soberanía y política exterior, en un momento en el que las decisiones energéticas tienen un peso estratégico clave tanto a nivel interno como global.