Las fuertes lluvias registradas este lunes dejaron severas afectaciones en la colonia Veracruz, donde familias completas perdieron prácticamente todas sus pertenencias luego del desbordamiento del arroyo Papas.
Salas, camas, ropa, lavadoras y otros artículos quedaron inservibles. Tras la emergencia, las calles mostraron parte de los objetos que fueron sacados de las viviendas, muchos de ellos completamente dañados por el agua y el lodo.
Vecinos señalaron que esta zona suele sufrir afectaciones durante la temporada de lluvias; sin embargo, aseguraron que, en esta ocasión, la ayuda de las autoridades no ha llegado. “Nadie ha venido a vernos, nadie nos ha venido a brindar apoyo. Hace tiempo sí venían, nos traían cubetas para limpieza, nos traían colchonetas para nuestros hijos, este año nada, esta vez nadie se vino a asomar”, expresó una de las afectadas.
Otra vecina manifestó su molestia ante la falta de atención después de la emergencia. “Nadie nos vino a ver, oigan, ¿están bien?, ¿o qué les pasó?, nadie, no pues ya no tenemos ni a quién recurrir”, expresó molesta.
Los habitantes también cuestionaron la presencia de elementos de la Policía Estatal, al señalar que acudieron al lugar, pero no participaron en las labores de limpieza.
“Llega una camioneta de policías estatales, una brigadista, definitivamente no hicieron nada. Nosotros estuvimos limpiando aquí. Ellos se pararon acá, tomaron sus fotos donde ya habíamos limpiado nosotros, pero no tomaron ni la pala ni nada para limpiar ellos”. “Se tomaron fotos del trabajo que hicimos nosotros”, reclamó otro vecino.
El agua también afectó a establecimientos de la zona, donde comerciantes perdieron mercancía, aparatos y otros bienes. Algunos vehículos quedaron cubiertos por el agua y resultaron afectados.
Entre las familias damnificadas se encuentra una que reportó la pérdida de más de 4 toneladas de harina y maíz, por lo que solicitaron apoyo urgente para poder recuperar parte de lo perdido.
En otra vivienda, una pareja y sus 2 hijas, una bebé de 3 meses y una niña de 3 años, quedaron atrapadas cuando el agua ingresó de manera repentina. Las ventanas tenían barrotes y la puerta no podía abrirse debido a la fuerza del agua. El padre de familia consiguió finalmente abrir la puerta y poner a salvo a sus hijas y a su pareja. La familia logró salir, pero el saldo fue la pérdida de prácticamente todas sus pertenencias.
Para los vecinos, además de enfrentar los daños materiales, ahora comienza la incertidumbre de cómo podrán recuperar sus viviendas y bienes, mientras esperan que las autoridades acudan a la zona y brinden apoyo a las familias afectadas.