Decenas de personas llegaron esta mañana a la Catedral San Miguel Arcángel para tomar ceniza e iniciar la Cuaresma. Fue en la misa de las 8:00 horas que el obispo, Eduardo Cervantes Merino, pidió a los fieles escuchar la voz de Dios a través de la Sagrada Escritura durante este tiempo de preparación. Durante todo el día en diferentes misas se estará poniendo la ceniza no sólo en la denominada Iglesia Madre sino en todas las parroquias.
Tal y como lo expresó en su mensaje de Cuaresma el Papa León XIV, el prelado pidió a los católicos dar la importancia a la palabra a través de la escucha entre las muchas voces que atraviesan la vida personal y social.
“Las Sagradas Escrituras hacen al individuo capaz de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia para que no quede sin respuesta. El itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del señor y renovar la decisión de seguir a Cristo”.
Sobre el ayuno dejó en claro que la abstinencia de alimento es un ejercicio acético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión y sirve por lo tanto para discernir y ordenar los apetitos, para mantener despierta el hambre y la sed pero de justicia. Pero se explicó que para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad.
Además la invitación es abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman al prójimo, es decir renunciar a palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse a las calumnias.
Por eso en las parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas, se está haciendo el llamado a realizar en Cuaresma un camino compartido en el que la escucha de la palabra de Dios, así como el clamor de los pobres y de la tierra, se conviertan en una forma de vida.