La operación militar de Estados Unidos realizada en Venezuela durante la madrugada del sábado 3 de enero dejó al menos 40 personas muertas, entre civiles y militares, de acuerdo con información publicada por The New York Times, que citó a una fuente venezolana con conocimiento directo de los hechos. El saldo preliminar coloca al operativo como uno de los episodios más letales registrados en el país sudamericano en los últimos años.
Las muertes ocurrieron principalmente en Caracas y zonas cercanas, donde se registraron explosiones, sobrevuelos de aeronaves y ataques a objetivos estratégicos. De acuerdo con los reportes, varios de los fallecidos se encontraban en las inmediaciones de instalaciones militares, aunque también se reportaron víctimas civiles alcanzadas por las detonaciones en áreas urbanas, lo que ha generado preocupación por el impacto del operativo en la población.
La fuente anónima citada por el diario estadounidense señala que entre las personas fallecidas hay integrantes de las fuerzas armadas venezolanas y civiles, aunque hasta el momento no se ha difundido un desglose oficial sobre identidades, edades o número de heridos. Autoridades venezolanas advirtieron que la cifra de víctimas podría aumentar conforme avanzan las labores de revisión en hospitales y zonas afectadas.
Los ataques formaron parte de una ofensiva más amplia que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del país para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico y otros delitos, según informó el gobierno de Estados Unidos. Washington sostuvo que la operación tuvo como objetivo desarticular estructuras criminales vinculadas al poder político venezolano.
Desde Caracas, el gobierno venezolano calificó la acción como una agresión militar y una violación a la soberanía nacional, al tiempo que denunció la muerte de civiles como consecuencia directa de los ataques. Funcionarios señalaron que acudirán a instancias internacionales para exigir responsabilidades por el uso de la fuerza y por las víctimas mortales registradas durante el operativo.
A nivel internacional, el número de fallecidos ha provocado reacciones de preocupación y condena. Diversos gobiernos y organismos multilaterales han llamado a evaluar el impacto humanitario de la intervención y a respetar el derecho internacional. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue convocado para analizar la situación y las implicaciones legales del ataque.
El saldo de al menos 40 muertos se suma a la prolongada crisis política y social que enfrenta Venezuela desde hace años, caracterizada por una grave situación económica, migración masiva y deterioro institucional. La magnitud de las pérdidas humanas ha colocado nuevamente al país en el centro del debate internacional sobre el uso de la fuerza y sus consecuencias para la población civil.