La extracción y venta de aves silvestres representa una amenaza para la conservación de distintas especies, pues la demanda de compradores mantiene activo un mercado que puede reducir las poblaciones de animales en sus entornos naturales, advirtió el biólogo Joel Erick Nava Doctor.
El especialista explicó que una de las dificultades para frenar esta actividad es la falta de conciencia sobre sus consecuencias. Muchas personas compran aves porque sienten compasión al verlas enjauladas, pero no consideran que esa adquisición incentiva nuevas capturas.
“Esa actividad es lo que promueve que se sigan extrayendo animales y vendiendo”, señaló al referirse a quienes compran ejemplares con la intención de ayudarlos.
Aunque existen denuncias por la comercialización ilegal, el biólogo indicó que la cantidad de casos dificulta que todos sean atendidos y reciban el seguimiento correspondiente. Mientras haya quienes ofrezcan aves y personas dispuestas a comprarlas, el problema continuará.
Añadió que algunas especies ya son difíciles de encontrar en determinadas zonas naturales, debido a la disminución de sus poblaciones, por lo que consideró importante reforzar la educación ambiental.
La advertencia se dio durante un festival organizado en el Museo de Arte del Estado, en Orizaba, con motivo del Día Mundial de las Aves Migratorias. El encuentro buscó generar conciencia sobre la protección de las aves y los riesgos de adquirir ejemplares de la vida silvestre.