“Los valores de la naturaleza para las mujeres productoras de vainilla: una aproximación relacional a la conservación”, es un trabajo de investigación en el que Juana Victoria Pérez Vázquez, egresada de la Maestría en Ecología Tropical del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), incorpora saberes, emociones y prácticas de mujeres de una comunidad originaria totonaca.
En entrevista, la joven universitaria compartió que la investigación es resultado de su proyecto desarrollado con 20 productoras de vainilla de la comunidad de Cuyuxquihui, municipio de Papantla, Veracruz, con quienes se acercó y trabajó a través de entrevistas y charlas a profundidad, en las que se abordaron temas como emociones, valores y prácticas cotidianas en torno al cultivo.
Uno de los principales aportes del proyecto fue una perspectiva poco explorada en los estudios de conservación ambiental: la de mujeres pertenecientes a una comunidad originaria totonaca, con edades de entre 19 y 89 años, cuyo vínculo con el cultivo de la vainilla trasciende lo económico para integrar dimensiones históricas, culturales y espirituales.
Otra contribución es la noción de relacionalidad ambiental, entendida como el entramado de vínculos —afectivos, espirituales y culturales— que las personas establecen con su entorno natural, en contraste con la visión biologicista que concibe a la naturaleza únicamente como fuente de recursos.
Por ejemplo, a partir del diálogo con las productoras emergió el concepto de “monte”, término que emplean para referirse a los bosques donde se desarrolla el cultivo y que incluye una amplia diversidad de seres, tanto biológicos como espirituales, a quienes reconocen y respetan.
La investigación también documentó una importante dimensión emocional dentro del agroecosistema de la vainilla: sentimientos de bienestar asociados al trabajo en las parcelas, junto con preocupaciones derivadas de la crisis climática.
Además, identificó lo que algunos autores denominan “herida colonial”, relacionada con la pérdida progresiva de la lengua totonaca entre las nuevas generaciones, consecuencia de procesos históricos de discriminación y políticas de castellanización.
Otro de los hallazgos, indicó, es que el valor relacional que las mujeres atribuyen a la vainilla es más fuerte que su valor utilitario: el vínculo cultural e histórico con la planta y el territorio pesa más que el ingreso económico que representa; para las productoras la conservación no se limita a proteger espacios sin intervención humana, sino que se expresa en el manejo diversificado del monte, el conocimiento de plantas con usos alimenticios, medicinales y ceremoniales, y prácticas que evitan sustituir el bosque nativo por monocultivos, como ha ocurrido con la expansión de cítricos en la región.
Al preguntarle sobre la relevancia del trabajo, Juana Victoria Pérez señaló tres ejes: centrar la mirada en mujeres, desarrollarse en una comunidad indígena totonaca y abordar el tema desde una perspectiva interdisciplinaria que dialoga con la ciencia occidental y las epistemologías de los pueblos originarios; con ello, la investigación busca aportar elementos para que estos saberes sean considerados en la toma de decisiones y en el diseño de políticas públicas de conservación.
Por último, Pérez Vázquez dijo que este tipo de trabajos resulta fundamental para abrir más espacios de investigación transdisciplinaria, así como para impulsar la participación de estudiantes de comunidades originarias en la generación de conocimiento científico desde sus propias perspectivas.