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Sección: Va Correo Electrnico

AMLO y sus libros: ¿comunistas?

Jorge Salazar Garca 14/08/2023

alcalorpolitico.com


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Se puede reprimir y distorsionar nuestra capacidad de
vivir juntos, pero no (se) puede borrar esta capacidad

Asier Martínez de Bringas





La publicación de los libros de texto gratuitos (LTG) de Educación Básica (EB) en tiempos preelectorales ha generado una furibunda reacción de empresarios y políticos ligados al PAN y al PRI. Su irracional respuesta de rasgarse las vestiduras por la salud mental de la niñez mexicana no resiste el menor análisis crítico. Sin embargo, sabiendo que este tipo de campañas tienen propósitos bien definidos (ocultos pero evidentes) y no son espontáneas es necesario desenmascarar a sus autores.

Para empezar debe aclararse que no es la primera vez que sucede algo así. La EB siempre ha estado bajo la mira de las jerarquías empresariales, religiosas y políticas de extrema derecha. Generalmente no dan la cara, pues tienen a sus testaferros que se encargan de hacer el trabajo sucio. Hoy calumnian sin medida para generar odio, miedo y rechazo contra los LTG. Si a los padres de familia les dicen que el Gobierno quiere envenenar el alma de sus hijos a través de la educación que imparte, es lógico que se prendan lo focos rojos en sus corazones.

En esta ocasión quienes ven el comunismo en los LTG, los que dicen estar preocupados por los niños, son los mismos que los enferman con comida chatarra, desprecian al pobre llamándolo parásito; al campesino, tachándolo de borracho y flojo; al indígena, calificándolo de estorbo y al estudiante, considerado irresponsable e inútil. Fueron también quienes callaron el fraude de 1988, la guerra sucia, la entrada del neoliberalismo, la privatización de empresas y bienes nacionales; promovieron los cambios estructurales y la reforma educativa de Enrique Peña Nieto impuesta a sangre y fuego en 2013.



Desde la imposición de Salinas de Gortari, los neoliberales se propusieron “modernizar la Educación” sustituyendo los contenidos humanistas que estorbaban para hacer negocios. En menos de 3 décadas consiguieron eliminar la Ética, la Filosofía y la Historia nacional de los programas educativos. Lo mismo hicieron con las materias que estimulan el intelecto, la razón, la crítica y el análisis (Lógica, Raíces grecolatinas, Lenguas Indígenas y Gramática). Lo hicieron con el objetivo de capacitar mano de obra dócil, ignorante y desclasada, sólo apta para obedecer y consumir. Consiguieron también anclar, legal y estructuralmente, los contenidos y antivalores empresariales en los programas de estudio. Los cuales, por cierto, prácticamente fueron elaborados por asesores gringos en la época zedillista.

El centro del proceso enseñanza-aprendizaje ya no sería la escuela, el alumno, el maestro; mucho menos la comunidad escolar sino las “competencias”, los negocios, el mercado y el consumo. De ese modo enraizaron el individualismo, la codicia y el narcisismo. Los efectos los padecemos a lo largo y ancho del territorio nacional: lazos comunitarios rotos, superficialidad, ignorancia, codicia, corrupción, violencia, desesperanza, racismo, baja autoestima, arrogancia, desprecio por lo nacional y mayor concentración de la riqueza en pocas manos.

El ideario del neoliberalismo ya está plasmado en las leyes educativas y la misma Constitución. AMLO no ha propuesto eliminar la propiedad privada ni la posesión de los medios de producción esencia del capitalismo. Por esa razón los meros “machuchones” están felices con él. Cómo no estarlo si durante este régimen además de obtener enormes ganancias sus monopolios, fortunas y privilegios mal habidos están garantizados por la estructura jurídica e institucional. ¿Qué les molesta entonces de los LTG?



Después de revisar someramente 2 de los textos cuestionados, puede afirmarse categóricamente que esos señores desvirtúan criminalmente sus contenidos dándoles un sesgo ideológico doctrinario que no tienen. Simplemente están furiosos porque perdieron mucho dinero. Le explico.

Serán 6 los libros que se entregarán a los niños de primaria y 3 a los de secundaria. Con sólo leer los títulos puede percibirse lo racional y humano de sus contenidos. Los de primaria se intitulan: “Múltiples Lenguajes”, “Nuestros Saberes”, “Proyectos de Aula”, “Proyectos Escolares”, “Proyectos Comunitarios”. El de “Lenguajes” no se refiere sólo a los idiomas sino a las distintas formas comunicativas usadas en nuestra cultura. Lo mismo sucede en el de “Saberes”. Respecto de los de “Proyectos” lo destacable es el proceso de su implementación. Todos deben partir de acuerdos colectivos (asambleas) alcanzados mediante la argumentación y el diálogo, y estar orientados a resolver problemas y necesidades comunitarias, áulicas y escolares. ¿Qué padre o madre de familia, en sano juicio, puede oponerse a ello?

Al revisar los libros de primero y sexto grado de primaria, específicamente en los de “Proyectos Comunitarios” (https://www.conaliteg.sep.gob.mx/primaria.html) se observó lo siguiente:



Proyecto Comunitario 1º: el sustantivo “asamblea” aparece 42 veces; el de “comunitario”, 120.

Proyecto Comunitario 6º: el término “asamblea” aparece 129 veces y el de “comunitario”, 127.

¡Cristo sacrosanto! ¡Qué atrevimiento! El régimen pone en el centro de la nueva escuela a la comunidad y la asamblea como método de toma de decisiones. Los programas ya no giran alrededor del mercado, los negocios y el liderazgo patronal. ¡Inaceptable!



Lo que está detrás de los ataques es simplemente el dinero, el privilegio de mandar y someter al otro. Antes, el Gobierno encargaba a las empresas editoriales privadas la impresión de los libros, ahora fueron elaborados por el Estado (CONALITEG). Veamos el tamaño de la pérdida.

Imagine un costo conservador de 250 pesos por libro de primaria. Si cada alumno recibirá 6, serían 1,500 pesos. Estos multiplicados por 14 millones de niños arrojaría una cantidad aproximada de 21,000 millones de pesos. Sabiendo que esos señores no dan ni agua al gallo de la Pasión, se entiende que “quitarles” un ingreso de esa magnitud los ponga al borde de la locura. Del tamaño de su “pérdida” es el tamaño de su rabia.

Probablemente lo que también ha irritado a curas y empresarios sea que con la Nueva Escuela se busca formar ciudadanos críticos, analíticos, respetuosos de su entorno. Además existen contenidos transversales que contribuyen al fortalecimiento de la autoestima, pertenencia, respeto y reconocimiento del otro.



No obstante sus embates, algo positivo ha traído su enojo: exhibe al empresariado tal cual desalmado es. Su codicia les impulsa a descalificar los textos porque en estos se privilegia un léxico centrado en el “ser colectivo”, no el “tener egocéntrico” que les domina.

Por lo pronto, de entregarse los LTG los niños y adolescente descubrirán que la tierra, los medios de producción, los recursos naturales, pueden ser también de propiedad comunal. Resulta paradójico que, precisamente esos señores, con su descalificación fanática, sean quienes impulsen a los padres de familia a descubrir que el mal de nuestros tiempos no es el comunismo sino el capitalismo. Revisar los contenidos de los textos criticados lleva a descubrir que en ningún momento condenan o proponen la desaparición de la propiedad privada o apropiarse de las fábricas y demás medios de producción (comunismo). Lo que sí hacen es dotar de medios y condiciones para que el alumno se convierta en un ser crítico, reflexivo, en una persona creativa, solidaria, que construya y comparta con la comunidad sus saberes, cultura y habilidades.

El problema de fondo, después de todo, es que un ciudadano desarrollado integralmente no es negocio para el mercado. Consecuentemente, los neoliberales mienten cínica y convenencieramente. Ven la brizna en el ojo ajeno ignorando la viga en el propio. Nadie debería caer en su juego de odio. La liberación personal comienza por quitarse la venda de los ojos.



Hay que consultar los LTG y apoyar a los hijos en sus tareas. Los libros están decorados con bellísimos dibujos provenientes de nuestros antepasados que revaloran nuestro origen. Dan ganas de volver a cursar la primaria y descubrir con orgullo, por ejemplo, que la Olmeca está considerada una de las 5 culturas madre de la humanidad.

Pobrecitos los “derechairos”, uno debe sentir pena por ellos porque lo único que tienen es dinero e infinito vacío existencial.