Luego de permanecer más de 3 años en el Cereso de Amatlán, Jesús Alberto “N” regresó la noche del martes a su domicilio en la colonia El Águila, en el municipio de Camerino Z. Mendoza, después de que un juez le concediera libertad absolutoria dentro del proceso penal que enfrentaba por su presunta participación como cómplice en el homicidio de Verónica Fernández Trujillo, quien se desempeñaba como docente.
El traslado se realizó desde el centro penitenciario bajo un fuerte dispositivo de seguridad. La unidad del sistema penitenciario estatal en la que viajaba fue escoltada por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública hasta la vivienda ubicada en la esquina de la avenida Ignacio Zaragoza y la calle 16 de Septiembre.
En el lugar ya lo esperaban familiares, quienes pudieron recibirlo tras su salida del penal. Sin embargo, debido a las medidas cautelares que aún enfrenta en otro proceso, amigos, simpatizantes y otras personas no pudieron acercarse al inmueble.
La resolución emitida por el juez significa que Viveros Caballero fue absuelto del delito por el que era juzgado en este caso, al determinarse durante el juicio oral que las pruebas presentadas por la Fiscalía General del Estado no fueron suficientes para demostrar, más allá de toda duda razonable, su responsabilidad como presunto cómplice en el homicidio de la docente.
La libertad absolutoria implica que respecto a ese proceso penal en particular, el acusado ya no enfrenta responsabilidad, al no acreditarse legalmente su participación en los hechos.
No obstante, su situación jurídica aún no concluye por completo, ya que continuará bajo arraigo domiciliario debido a un proceso distinto que permanece vigente por los presuntos delitos de daños a las instituciones y contra la seguridad pública, por lo que deberá cumplir las restricciones impuestas por la autoridad judicial mientras ese expediente continúa su curso.
Horas antes de su llegada, su madre, Margarita Viveros Caballero, pidió a familiares, amigos y simpatizantes respetar las disposiciones establecidas por la Fiscalía General del Estado, las cuales limitan el contacto con personas ajenas a su núcleo familiar mientras permanezca bajo esa medida cautelar.
El caso por el que fue procesado se originó el 27 de febrero de 2023, cuando la maestra Verónica Fernández Trujillo fue asesinada a balazos al salir del Centro de Atención Múltiple (CAM) número 15, ubicado en la colonia Benito Juárez, en Orizaba. De acuerdo con las investigaciones, una mujer se acercó al vehículo de la profesora y disparó en su contra antes de escapar del lugar.
Las autoridades identificaron como presunta autora material del crimen a Irma Ivón “N” , quien continúa prófuga de la justicia, por lo que la Fiscalía mantiene vigente una recompensa para quien proporcione información que permita su localización.
Tras el homicidio, Jesús Alberto “Chucho” Viveros fue detenido por elementos de la Policía Ministerial, al ser señalado como presunto participante en la planeación y el encubrimiento del asesinato.
Sin embargo, una vez concluido el juicio oral, el juez resolvió absolverlo al considerar que durante el proceso no se acreditó su responsabilidad penal como cómplice del homicidio.
El asesinato de la profesora Verónica Fernández Trujillo generó una fuerte conmoción en la región de las Altas Montañas y dio lugar a diversas manifestaciones tanto de familiares de la víctima, quienes exigían justicia, como de simpatizantes de Viveros Caballero, quienes sostenían que era inocente.
Con esta resolución judicial, Viveros Caballero recuperó su libertad únicamente en relación con el proceso por el que fue absuelto; sin embargo, deberá permanecer en su domicilio y sujeto a las medidas impuestas por la autoridad mientras continúa el procedimiento penal que enfrenta por los delitos contra la seguridad pública y daños a las instituciones.