En los últimos meses, recorrer el centro de Xalapa deja ver un fenómeno cada vez más evidente: el aumento de personas en situación de calle. Con caminar cuatro cuadras, es posible encontrar al menos a diez personas en condición de indigencia en zonas muy transitadas, particularmente en parques y áreas públicas.
En el parque Juárez, uno de los parques del primer cuadro de la ciudad, un grupo compuesto por tres hombres y una mujer permanece la mayor parte del tiempo ingiriendo bebidas alcohólicas. Testimonios de comerciantes y peatones señalan que, en varias ocasiones, la mujer ha protagonizado episodios de agresión verbal y física contra transeúntes e incluso contra elementos policiacos. Aunque no todas las personas en situación de calle muestran actitudes violentas, residentes y locatarios coinciden en que la mayoría realiza sus necesidades fisiológicas en la vía pública, provocando malos olores y afectaciones sanitarias en zonas concurridas a plena luz del día.
Las imágenes que ilustran este problema fueron captadas en fechas anteriores, pero son personas que se pueden localizar casi en cualquier día de la semana.
De acuerdo con el alcalde de Xalapa, Alberto Islas, actualmente existen más de 50 personas en situación de calle en Xalapa. El Edil explicó que, cada temporada invernal, el Ayuntamiento exhorta a este grupo de población a acudir a los albergues temporales, pero la mayoría se niega, tanto en época de frío como en otros momentos del año.
Islas señaló que muchas de estas personas no son originarias de Xalapa, sino que provienen de otros municipios o entidades y, tras llegar de paso, decidieron permanecer en la ciudad. Ante ello, comerciantes y ciudadanos han presentado quejas relacionadas con su presencia, así como por los desechos que quedan en la vía pública.
Pese a la vigilancia permanente de la Policía Municipal y a las mejoras en la iluminación del centro, el Alcalde subrayó que la autoridad no está facultada para trasladar por la fuerza a las personas en situación de calle hacia los refugios, ya que hacerlo implicaría vulnerar sus derechos humanos. Por lo pronto, el Ayuntamiento mantiene los llamados voluntarios para que, ante las bajas temperaturas, acepten acudir a los albergues disponibles.