El aumento en el precio del diésel ha generado preocupación entre el sector transportista, debido a que en lo que va de 2026 el combustible ha registrado un incremento estimado entre 6 y 7 pesos por litro, situación que impacta de forma directa en los costos operativos de las unidades.
Transportistas de la región señalan que este ajuste constante en el precio del combustible complica la estabilidad económica de sus actividades, ya que el diésel representa uno de los principales insumos para el traslado de mercancías en todo el país.
El delegado estatal de Honorable Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas (HAMOTAC) en Veracruz, Valentín Romero Trujillo, advirtió que este incremento no solo afecta al gremio transportista, sino también a otros sectores productivos como el campo, debido al encarecimiento generalizado de los servicios de traslado. De acuerdo con el representante del sector, el aumento en el combustible termina repercutiendo directamente en el consumidor final, ya que los costos de transporte se reflejan en el precio de los productos básicos y mercancías.
Ante este panorama, hizo un llamado a las autoridades federales para que se analice la posibilidad de establecer un precio tope al diésel, similar al que en su momento se aplicó a la gasolina Magna, con el objetivo de contener los incrementos. Finalmente, el sector transportista advirtió que, de continuar esta tendencia al alza, podrían presentarse mayores afectaciones en la cadena de suministro, lo que impactaría de manera más amplia en la economía regional y nacional.