Habitantes del fraccionamiento Las Ánimas denunciaron el marcado deterioro ambiental que presenta el lago de la zona, el cual –afirman– se ha agravado considerablemente en el último año hasta convertirse en un posible foco de infección.
De acuerdo con residentes, el cuerpo de agua muestra una proliferación excesiva de algas verdes, acumulación visible de basura y muerte de diversas especies, principalmente peces y aves como patos. A ello se suma un olor desagradable que, aseguran, afecta tanto a quienes viven frente al lago como a las personas que acuden a realizar actividades recreativas.
Rocío Riquer, vecina del lugar, describió que el agua desprende un olor “penetrante a podrido”, lo que ha generado molestia constante entre habitantes y visitantes que acostumbran caminar, correr o incluso comer en los alrededores.
Aunque se han llevado a cabo algunas labores de limpieza, los vecinos sostienen que el problema no sólo persiste, sino que empeora con el paso de las semanas. Cambios en el color del agua, incremento de algas y mayor presencia de desechos son parte del panorama actual.
Riquer señaló que la responsabilidad es compartida, pues además de la intervención oficial, también influye la falta de conciencia de algunas personas que arrojan botellas, bolsas y restos de comida en el sitio. “Los pececitos y las carpas están casi en lodo con agua, en niveles de apenas 5 o 6 centímetros, nadando entre el fango”, relató.
El bajo nivel del agua ha dejado al descubierto zonas fangosas donde se concentran residuos plásticos, lo que agrava el deterioro del ecosistema. Aunado a ello, vecinos denunciaron situaciones de maltrato hacia la fauna local, al asegurar que algunos automovilistas circulan a alta velocidad dentro del fraccionamiento, atropellan patos y posteriormente los arrojan al lago. “Recientemente hemos visto 3 casos de patos que han aventado al lago”, lamentó Riquer, quien también reportó la presencia de carpas muertas flotando en la superficie.
Si bien reconocen que en ocasiones se organizan jornadas de limpieza, consideran que estas acciones resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. Estiman que la suciedad y la proliferación de algas han incrementado hasta en un 80 por ciento durante el último año.
“A la semana o a los 15 días de limpiar, ya está otra vez verde. Me da la impresión de que debe haber algo que está contaminando el agua constantemente, porque antes esto no sucedía”, expresó la vecina.
Ante la situación, los residentes hicieron un llamado urgente a las autoridades municipales y ambientales para que investiguen posibles descargas contaminantes, fortalezcan la vigilancia y establezcan un programa permanente de saneamiento que permita rescatar el lago y restablecer el equilibrio ambiental en la zona.