La inclusión de niñas y niños con trastorno del espectro autista en las escuelas regulares continúa siendo un desafío que va más allá de permitirles ocupar un lugar dentro de un salón de clases, pues requiere docentes preparados, adecuaciones educativas y una transformación en la manera en que la sociedad comprende la neurodiversidad, señaló Alma Noeli Castro Velasco, coordinadora estatal de la Alianza Latinoamericana de Neurociencias Aplicadas a la Educación y Rehabilitación.
Al ser cuestionada sobre las dificultades que enfrentan las familias cuando los menores se incorporan a planteles donde los maestros reconocen no contar con capacitación suficiente y pueden presentarse situaciones de rechazo o discriminación, la especialista explicó que la inclusión debe entenderse como un proceso integral que implica romper barreras y modificar tanto los espacios como las formas de pensamiento. “El proceso de inclusión no es un proceso sencillo”, puntualizó.
Explicó que no basta con que las autoridades educativas permitan el ingreso de estudiantes con autismo a grupos regulares, sino que deben existir condiciones para que puedan participar, desarrollar sus habilidades y ocupar el lugar que les corresponde dentro de la sociedad.
Castro Velasco consideró que uno de los principales retos está en la disposición de los propios adultos para modificar sus concepciones sobre el autismo, pues incluso cuando existe reconocimiento de la condición, no siempre hay conciencia sobre cómo acompañar adecuadamente a quienes la presentan.
Señaló que los procesos neuroafirmativos plantean un acompañamiento respetuoso, que permita conocer las necesidades de cada persona, orientar su conducta y proporcionar herramientas para su desarrollo, sin confundir el respeto a la neurodiversidad con una educación permisiva.
“La única forma de ir caminando hacia una verdadera inclusión es poder modificar nuestros propios paradigmas”, sostuvo.
La especialista también alertó sobre el diagnóstico tardío, al señalar que alrededor del 40 por ciento de los padres que buscan apoyo lo hacen cuando sus hijos ya tienen más de seis años, mientras que otro 20 por ciento se acerca aproximadamente a los cuatro años.
Indicó que todavía existen creencias que retrasan la identificación de características del espectro autista, por lo que llamó a las familias a mantenerse atentas al desarrollo y comportamiento de sus hijos y buscar orientación especializada oportunamente.
Destacó la importancia de la neuroplasticidad cerebral y del acompañamiento temprano para favorecer el desarrollo de habilidades cognitivas, conductuales y sociales.
Las declaraciones se realizaron durante una rueda de prensa en la que también participó María del Rocío Carrera, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), y Lilia Ramírez, para dar a conocer el tercer Congreso de Abordaje Transdisciplinario del Autismo.
El encuentro se realizará el próximo 27 de noviembre en el Centro Orizabeño de Convenciones, con la participación de especialistas que abordarán avances de las neurociencias, manejo conductual, selectividad alimenticia, desarrollo de habilidades e inclusión social.