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Sección: Estado de Veracruz

Autoridades responderán ante Dios por cómo ejercen el poder, plantean en Viacrucis

- Será si inician una guerra o la terminan, si con la economía oprimen pueblos o los libran de la miseria

- Párroco Ignacio Barrera oró por tantísimas madres que ven a sus hijos arrestados torturados y asesinados

Julio Abraham Hernández Xalapa, Ver. 03/04/2026

alcalorpolitico.com


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Este Viernes Santo el arzobispo de la arquidiócesis de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong, presidió el Viacrucis en las calles aledañas a la Catedral Metropolitana, con la participación desde pequeños, jóvenes, adultos y adultos mayores, con el que se recorrieron las 14 estaciones en las calles de la Capital, que aludían al camino de Jesús hacia su crucifixión, sepultura y resurrección.

“La vía dolorosa que llega cuando estamos nosotros a realizar el Viacrucis, que hace unas cuantas horas el santo padre, el Papa León XIV, ha realizado en Roma. Este Viacrucis está relacionado junto al evangelio con espíritu de reflexiones de San Francisco de Asís. Vamos a unir a nuestra Iglesia Universal el Viacrucis de nuestra Arquidiócesis de Xalapa”, comentó.

Patrón Wong salió de la Catedral Metropolitana cargando la cruz, seguido de los fieles católicos que acompañaron este recorrido, que continuó por las calles Revolución, Benito Juárez, Clavijero, pasando por el viaducto de la ciudad, calle Zaragoza para finalmente regresar a la Catedral Metropolitana.

“La vía dolorosa se despliega por las callejuelas de la ciudad y nos hace recorrer el camino de Jesús, el lugar de su condena, parte de su crucifixión y sepultura, que es también el lugar de la resurrección”.

Mientras tanto, el párroco José Ignacio Barrera mencionaba durante las estaciones oraciones y peticiones relacionadas con problemas en la sociedad, como el abuso de poder de las autoridades, “quienes deberán responder ante Dios por el modo de ejercer el poder, del poder de juzgar pero también del poder de comenzar una guerra o de terminarla, del poder de educar para la violencia o para la paz; del poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación; del poder de usar la economía para oprimir a los pueblos o para librarlos de la miseria; del poder de pisotear la dignidad humana o de tutelarla”, comentó.

Asimismo, pidió librar a los creyentes del miedo a la cruz, a aprender el camino de la humildad, a soportar en paz las ofensas e injusticias.

También oró por las madres que sufren por sus hijos desaparecidos, arrestados o en situaciones difíciles; por los huérfanos a causa de las guerra, migrantes, desplazados y refugiados,“Oh, María, dirige tu mirada de ternura hacia cada uno de nosotros, pero sobre todo a las tantísimas madres que hoy todavía, como tú, ven a sus propios hijos arrestados, torturados, condenados y asesinados. Ten una mirada de ternura hacia las madres que son despertadas en medio de la noche por una noticia desgarradora. Y tambián hacia aquellas que velan en los hospitales a un hijo cuya vida se está apagando”.

También pidió por los voluntarios que en situaciones extremas arriesgan su vida para socorree a quien necesita alimento, instrucción, cuidados médicos y justicia. “Haznos atentos, Señor, a las personas que nos encontramos, a los pobres, a los que sufren y a los descartados”.

Por otro lado instó a reconocer a Jesús en las personas vulnerables, en las personas condenadas por los prejuicios, en los pobres, las mujeres víctimas de la trata de personas y la esclavitud, en los niños con infancia robada y futuro dañado.

Barrera además se refirió a las personas que viven aplastadas por las injusticias, “Jesús (...) levanta al que permanece en tierra aplastado por la injusticia, por la mentira, por toda forma de explotación y todo tipo de violencia; por la miseria que produce una economía dirigida al provecho individual más que al bien común.

Habló también del apoyo de las mujeres a Jesús desde el comienzo de su predicación, “donde hay sufrimiento o necesidad ahí están las mujeres; en los hospitales y en las casas de ancianos, en las comunidades terapéuticas y de acogida, en las casa-hogar con los menores más frágiles, en los lugares más remotos de la misión para abrir escuelas y centros de salud, en las zonas de guerra y conflicto para socorrer a los heridos y consolar a los supervivientes. Las mujeres tomaron en serio estas duras palabras tuyas desde hace siglos: lloren por ellas y por sus hijos detenidos y encarcelados durante una manifestación, deportados por políticas carentes de compasión, náufragos en desesperados viajes de esperanza, aniquilados en zonas de guerra, suprimidos en campos de exterminio”.

También mencionó a los padres, familiares y amigos de los condenados, “nunca deberían verse obligados a humillarse ante las autoridades para que les restituyan los restos martirizados de un ser querido. Incluso el cuerpo de un muerto conserva la dignidad de la persona y no puede ser ultrajado, ni ocultado, ni destruido, ni privado de una digna sepultura. No sólo el cuerpo de una persona decente, también el cuerpo de un criminal merece respeto”, aseveró.