El cambio climático comienza a cobrar una alta factura a la apicultura en el municipio de Álamo, donde el exceso de lluvias y las temperaturas extremas han provocado una disminución cercana al 50 por ciento en la producción de miel, además de una fuerte caída en el precio pagado al productor.
Apicultores de esta región citrícola señalaron que las intensas lluvias atípicas registradas entre mayo y julio generan elevados niveles de humedad, situación que ha repercutido directamente en la calidad de la miel, la cual presenta un contenido de agua superior a los estándares permitidos para su comercialización. La normativa internacional exige niveles específicos de humedad, usualmente máximo de 20 por ciento.
Fernando Rodríguez, quien lleva más de 15 años en la actividad, explicó que antes de esta temporada el kilogramo de miel alcanzaba los 35 pesos, lo que hacía prever un buen ciclo de producción; sin embargo, el exceso de humedad redujo el precio hasta 26 y 27 pesos por kilogramo.
Ante este panorama, muchos productores han optado por no vender la miel, ya que el precio actual no permite recuperar los costos de producción. En cambio, prefieren conservarla para alimentar a las abejas en las colmenas, previendo una posible escasez de floración en los próximos meses, apuntó.
Actualmente existe un padrón aproximado de 150 apicultores en el municipio, aunque varios han abandonado la actividad debido a la baja rentabilidad y a los efectos del clima sobre la producción.
Asimismo, y como cada año, algunos productores ya comenzaron a trasladar sus colmenas hacia zonas de mangle en los municipios de Tuxpan y Tamiahua, una vez concluido el ciclo de floración multiflora en Álamo.
Para ello, explicó a su vez Óscar Ramírez, realizan contratos de renta de predios o acuerdos de intercambio de producto con propietarios de terrenos, lo que les permite instalar sus apiarios en áreas con mejores condiciones de floración sin incrementar considerablemente sus costos.
En el municipio, las principales rutas apícolas se localizan en comunidades como Palo Blanco, La Camelia, Sombrerete y Úrsulo Galván, además de Mesón Molino, El Fortín y otras localidades donde tradicionalmente se desarrolla esta actividad.
Los productores detallaron que cuando la humedad supera el 20 por ciento, la miel puede fermentar, desarrollar hongos y perder las características que exige el mercado nacional e internacional.
Además, las altas temperaturas también afectan el comportamiento de las abejas. Para mantener estable la temperatura dentro de las colmenas, los insectos introducen mayores cantidades de agua, lo que contribuye al aumento de humedad en la miel.
En Álamo existen 3 principales temporadas de producción: la miel de cítricos entre febrero y abril; la miel multiflora de abril a junio; y una segunda temporada entre noviembre y diciembre, cuando florecen diversas especies silvestres, entre ellas la conocida como “campanita”, una flor blanca cuya presencia ha disminuido debido al uso intensivo de agroquímicos.
Ante ello, exhortaron a los productores agrícolas a impulsar la creación de cercos vivos con especies como la chaca y otras plantas melíferas que florecen durante los periodos de escasez, con el fin de ofrecer alimento a las abejas y contribuir a la conservación de una actividad fundamental para la polinización y la producción agrícola de la región.