La constante variación en los precios de frutas y verduras comienza a afectar a pequeños restauranteros, quienes deben absorber los incrementos para no trasladarlos de inmediato a sus clientes. Comerciantes señalan que, aunque el costo de los insumos cambia durante la semana, el precio de los alimentos preparados se mantiene para no afectar las ventas.
Berenice Medina, propietaria de la fonda “Mamá Inés”, ubicada en el mercado Revolución, explicó que diariamente destinan alrededor de mil pesos para adquirir frutas, verduras y otros ingredientes necesarios para la preparación de sus platillos.
Indicó que los cambios en los precios reducen el margen de ganancia, ya que en muchos casos deben pagar más por los productos sin poder modificar el precio de la comida de manera inmediata. “Sí nos está afectando, porque no podemos subir el precio de la comida un día sí y otro no”, expresó la comerciante al referirse a la dificultad de mantener estabilidad en los costos de sus platillos.
Actualmente, la fonda ofrece comida corrida en 65 pesos, tarifa que procuran mantener para no afectar el bolsillo de los clientes. No obstante, señaló que si los insumos continúan con precios elevados durante varios meses, podrían verse obligados a analizar un ajuste en su menú, situación que también se complica debido al alto costo de las carnes rojas.