Brasil sufrió de más para avanzar a los octavos de final tras vencer con apretado 2-1 a Japón, en duelo celebrado en el Houston Stadium, que albergó poco más de 70 mil personas.
Fue un encuentro que el seleccionado japonés dominó durante los primeros 20 minutos hasta que llegó el gol que encendió el majestuoso escenario futbolero de Estados Unidos.
Fue al minuto 29 cuando Kaishu Sano interceptó un infame pase de Danilo; el japonés enfiló a toda velocidad por el centro del campo hasta llegar a los linderos del área grande desde donde sacó una línea rasante que se anidó en el lado inferior derecho de la portería defendida por Alisson. Los aficionados no lo podían creer, el “Scratch Du Oro” estaba en desventaja y no se veía por dónde pudiera llegar la igualada. Luego del gol la “Verdeamarela” se fue al ataque con todo, mientras que los nipones se amurallaban cerrando los espacios y buscando otro contragolpe para sentenciar el encuentro. Tal vez ese fue su pecado.
Brasil llegaba hasta 3 cuartas partes en el terreno de juego, pero una y otra vez la jugada final no llegaba, apenas se vio un disparo débil de Vinicius Jr que detuvo con facilidad el portero japonés Zion Suzuki. La imagen era la misma con un Brasil al frente y un Japón defendiendo el gol hasta que llegó el final del primer tiempo.
En la parte complementaria Brasil estuvo cerca de emparejar las acciones cuando Bruno Guimaraes envió centro al área a la llegada de Casemiro, quien de cabeza remató, pero el portero Zion Suzuki estuvo atento para desviar de manera espectacular. Brasil sabía que tenía que atacar y estuvo otra vez muy cerca en centro de Danilo que remató de cabeza Casemiro, pero el esférico rebotó en 3 ocasiones sobre la defensiva nipona.
Al minuto 55 Gabriel Magallaes envía centro medido a Casemiro, quien da un gran salto para testarear el balón y batir al portero japonés para el 1-1. Sabiendo que tenía en su poder a los nipones, Brasil se volcó al arco rival y estuvo cerca de anotar el segundo luego que Vinicuis Jr se internó en el área y tras quebrar a un defensor japonés tocó con la derecha, pero el balón fue desviado ligeramente por Suzuki y posteriormente se estrelló en el poste, pero no entró.
En los 10 minutos finales la tónica del encuentro era la misma. Brasil insistía desde todos los ángulos que podía, en tanto Japón esperaba atrás, olvidándose de encontrar una fórmula para irse al ataque, parecía que se conformaba con el 1-1, pensando tal vez en la prórroga o en los tiros penales, donde la fortuna le pudiera sonreír, porque se vio en el terreno de juego que jugando así nada más no podría con los del “Jogo Bonito”.
Corrían los minutos y la escena era la misma, el mismo monólogo utilizado por Brasil que buscaba adentrarse en el área enemiga y dar el golpe definitivo que le diera el pase a la siguiente ronda. Los faros rojos se encendieron en la escuadra carioca, ya que su estelar Casemiro se quedó tirado en el césped por una dolencia en la ingle izquierda, que lo hizo salir de manera obligada dejando su lugar a Fabinho.
Y vino lo que el destino tenía ya preparado, el gol de Brasil: Gabriel Magallaes robó un balón en los linderos del área grande y dio a Bruno Guimaraes, quien en lugar de disparar tocó a Gabriel Martinelli que estaba mejor colocado y éste tocó el balón lejos del alcance del arquero Susuki, desatando la locura de sus miles de seguidores que asistieron al Houston Stadium.
Ya malherido Japón buscaba una última jugada, pero ya no se dio y el árbitro dio por finalizadas las acciones. Ahora Brasil enfrentará al ganador del duelo entre Costa de Marfil y Noruega, que tendrá lugar en el estadio de Nueva Jersery el domingo 5 de julio. “Estábamos esperando que Neymar entrara en la prórroga, pero no quise modificar la estructura porque el equipo tenía el control de todo”, dijo Carlo Ancelotti al concluir el partido y justificando la no inclusión del estelar brasileño.