La recuperación de las parcelas devastadas por el desbordamiento del río Vinazco en octubre de 2025 todavía tiene un largo camino por recorrer, señaló el dirigente agrario Guillermo Bustillos Vidal.
Agregó que, a casi ocho meses de iniciados los trabajos para retirar la grava han quedado rehabilitados varios terrenos agrícolas, por lo que campesinos de la ruta de Monte Chiquito esperan que la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa) les entregue las plantas cítricas comprometidas para comenzar de nuevo sus cultivos.
Guillermo Bustillos estimó que las labores podrían extenderse hasta septiembre u octubre de 2027, pese a que inicialmente se contemplaba concluirlas alrededor de marzo de ese año. La cantidad de terrenos afectados y el volumen de material arrastrado por la corriente han complicado los trabajos de recuperación, explicó.
Detalló que en La Pedrera se ha avanzado en aproximadamente 30 hectáreas mediante el uso de una máquina de orugas tipo D6, enviada por el Gobierno del Estado a través de la Sedarpa. En esa comunidad restarían dos parcelas por concluir antes de trasladar el equipo a otras localidades, entre ellas La Constitución, Vegas de Soledad y Monte Chiquito, donde también se registraron daños considerables.
Mientras avanza el retiro de grava, los productores buscan aprovechar la humedad que conserva la tierra para establecer nuevas plantaciones. Sin embargo, para hacerlo necesitan recibir los árboles que ya fueron comprometidos por la dependencia estatal en una visita reciente del titular de la Sedarpa, Rodrigo Calderón Salas.
Hasta el momento se tiene un padrón preliminar de alrededor de 24 campesinos cuyas parcelas requieren nuevas plantaciones, sin embargo, la cifra podría aumentar.
La intención es que cada productor reciba aproximadamente 400 árboles de distintas variedades, principalmente naranja tardía.
La urgencia de este apoyo radica en que el desbordamiento no solamente cubrió los terrenos con materiales pétreos, sino que también arrasó con árboles que ya se encontraban en producción. Por ello, la reactivación de los huertos implicará comenzar prácticamente desde cero y esperar el crecimiento de las nuevas plantaciones antes de recuperar la capacidad productiva perdida.
“Es como empezar desde cero con estas nuevas plantaciones, porque el río se llevó todos los árboles que ya estaban en producción en sus márgenes”, expresó Bustillos Vidal.
El dirigente reconoció el respaldo de Rodrigo Calderón Salas, y señaló que los trabajos también han sido posibles mediante la colaboración de los gobiernos municipal y estatal, así como de las comunidades afectadas. Para operar la maquinaria D6, el Ayuntamiento que encabeza José Roberto Arenas Martínez aporta el 50 por ciento del combustible y los ejidos cubren el resto; además, la SIOP proporciona al operador.
Tan solo en La Pedrera, los ejidos han destinado alrededor de 150 mil pesos para la compra de diésel. En el caso de los tractores agrícolas que realizan labores complementarias en distintas comunidades, los propietarios de las parcelas deben cubrir el combustible.
Aunque estas acciones permiten avanzar en la rehabilitación de los terrenos, los campesinos enfrentan dos necesidades fundamentales: concluir el retiro de la grava y contar con las plantas cítricas necesarias para recuperar sus cultivos.
La entrega oportuna de los árboles será determinante para aprovechar la humedad actual del suelo y comenzar la replantación mientras continúan las labores de limpieza, insistió el líder agrario.
De prolongarse los trabajos hasta el último trimestre de 2027, como prevé el dirigente, la recuperación agrícola de las comunidades afectadas seguirá siendo un proceso lento, condicionado tanto por la rehabilitación de las parcelas como por la disponibilidad del apoyo solicitado.