Con llagas en los pies, algunos sin uñas, otros con las piernas inflamadas, con sed y totalmente desgastados por tantas horas y días de camino, una caravana de mil 500 migrantes de varios países centroamericanos atraviesan Veracruz con la esperanza de llegar a la Ciudad de México, Monterrey y, en su mayoría, a los Estados Unidos.
Las mujeres empujan carreolas cuyos ruedas ya dan sus últimas vueltas, y los niños piden agua, comida y la urgencia de un médico y enfermeras para que los atiendan.
Miguel, quien encabeza esta caravana, solicitó al Estado Mexicano su apoyo para proporcionar autobuses que les permitan atravesar el País más rápidamente y lograr pasar al vecino país del norte. Pidió la intervención de Derechos Humanos, ya que se quejó de los elementos de Migración que los intentan regresar a sus países de origen.
También solicitó la llegada de enfermeras y médicos para atender a las personas con llagas y a los de la tercera edad. Expresó que si han decidido abandonar su país no es por voluntad propia, sino debido a las condiciones de inseguridad y los gobiernos tiranos como el de Nicolás Maduro, que les obligan a huir de sus hogares, dejando atrás a sus padres y hermanos.
Este grupo de migrantes pernoctará este viernes y sábado en Cuitláhuac y retomará su caminata el domingo muy temprano en busca de llegar a la Ciudad de México y continuar hacia los Estados Unidos.